martes, 29 de enero de 2019

Viaje hacia la vida Suiza - En los pasillos del Aeropuerto de Ginebra


Los pasajeros se apresuran a las salidas cruzándose con los que llegan, mezclándose con los miles de colaboradores que trabajan en el lugar. En los pasillos de este hormiguero, entre las ventanillas de registro 49 y 50, se esconde la enfermería. Es allí donde son recibidos los niños y niñas transferidos a Suiza por Terre des hommes – Lausana (Tdh) para ser operados de corazón.  La puerta se abre y somos recibidos por Alexandrine Roten, enfermera jefa.
-¿Cómo funciona la enfermería del aeropuerto de Ginebra?
Somos un equipo de diez enfermeras y enfermeros que se turnan de 6 a 21 horas, siete días a la semana. Respondemos de las necesidades sanitarias de pasajeros, pasajeras y de las 10.000 personas que trabajan en el lugar. Varias veces por semana, acogemos también a los niños y niñas que son transferidos por Tdh hacia los hospitales suizos para recibir asistencia especializada que no tiene en su país.
-¿Cómo se desarrolla la acogida de estos niños y niñas?
Durante el vuelo los niños y niñas son acompañados por un voluntario de Aviación sin Fronteras que enseguida les lleva hasta la enfermería. Al llegar aquí, realizamos una serie de controles. Se verifica su estado general, si tienen fatiga, la temperatura, el pulso, la tensión y su nivel de oxígeno en sangre. Una vez terminados estos test, el menor queda a cargo de un colaborador de Tdh que le acompañará durante sus primeras 24 horas de hospitalización en la región de Lemane. Si es necesario, cuando los niños y niñas están en un estado clínico más grave, pues no han aguantado bien el vuelo, igualmente les administramos una primera asistencia antes de que una ambulancia venga a buscarlos para llevarlos al hospital.
-¿Este trabajo es diferente de vuestras tareas cotidianas?
Cuando el niño o la niña está bien, intento hacer mi trabajo rápidamente, siempre cerca de su acompañante, para que no se vea confrontado con una nueva persona suplementaria y para evitarle más estrés. Estos momentos pasan bastante deprisa. Del equipo de Tdh, recibimos regularmente noticias de los niños y niñas que han pasado por la enfermería. Nos informan de su estado de salud y del avance del tratamiento. Esto es diferente de nuestro día a día, pues generalmente después de haber asistido a un pasajero, no tenemos ningún seguimiento. Esto es valorar nuestro trabajo.
-¿Cuál es vuestra opinión sobre este proyecto?
En Europa y sobre todo en Suiza, no tenemos costumbre de ver a pequeños niños y niñas que no estén bien. Esto nos pone en frente de una realidad que no es la nuestra, a no ser que se trabaje en el campo humanitario. Para mí, es indispensable llevar la ayuda más allá de nuestras fronteras. Es un deber no abandonar a los que se encuentran en una situación precaria. Esta voluntad la realizamos a nivel de empresa (Aeropuerto de Ginebra) pero también junto al personal implicado. Es un proyecto que llega al corazón de nuestro personal de enfermería.
-¿Un momento que os haya afectado particularmente?
Cuando vemos a los niños y niñas volver algunos años después para recibir una segunda o tercera operación. Ellos están alegres, con buena salud, y esto nos hace darnos cuenta del resultado de todo este trabajo.
En 2017, 240 niños y niñas gravemente enfermos han podido beneficiarse de una asistencia especializada. Para saber más sobre el programa médico de cuidados especializados de Tdh mirad en www.tdh.ch/fr/soins-spécialisés.
Esto es un resumen de la revista de Tdh - Lausana “Courage”.