miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los niños y niñas, rehenes de un conflicto olvidado en Ucrania


Caído en el olvido de la opinión pública, el conflicto ucraniano ha generado más de 10.000 víctimas desde 2014. El proceso de paz está en un punto muerto, las numerosas tentativas de obtener un acuerdo entre las fuerzas armadas y el gobierno han fallado. Huyendo de la violencia y de los combates, 1,5 millones de personas han emigrado hacia otras regiones de Ucrania y cientos de miles hacia Rusia. Nosotros nos hemos dado cita en una pequeña ciudad cerca de la línea del frente, donde Terre des hommes – Lausana (Tdh-Ayuda a la infancia) ofrece a los niños y niñas momentos de respiro.
En los Oblasts de Louhansk y de Donetsk – que forman la región de Donbass –, las fuerzas armadas han tomado el control de una parte del territorio y se enfrentan al ejército ucraniano a lo largo de la línea de contacto que delimita la zona. A menos de dos kilómetros de esta línea de combate, estamos nosotros en la localidad de Zolote, una ciudad fantasma de edificios destruidos y barricadas en las ventanas. El ejército es omnipresente y los controles regulares. Las pocas familias que quedan, viven en constante angustia, al menor ruido de disparos o explosiones. Un sentimiento que padres y madres, mejor o peor, intentan disimular a sus hijos e hijas a menudo en vano. Vivir esto y llevar una vida normal es un equilibro casi imposible de conseguir. «Al principio cuando había una alerta se reaccionaba rápidamente. Pero con el tiempo se habitúa a la tensión, y ya no se sabe qué hacer en caso de urgencia. ¿Hay que atrincherarse dentro de casa o salir corriendo al jardín?», nos cuenta la mamá de un alumno.
En Zolote, las señales y los estigmas de la guerra están por todos lados, incluso en la escuela. Las placas blindadas fijadas a las ventanas permiten evitar «daños colaterales». En otras palabras, protegen a los niños y niñas de las balas perdidas y de las explosiones de los proyectiles. Los cristales son dobles, de superficie transparente para que el vidrio no vuele con las explosiones. «Por la noche, cuando oigo los ruidos de los combates, salto de mi cama me tapo las orejas y espero que esto pase », prosigue uno de los alumnos de seis años. Unos días antes, un soldado borracho había amenazado a los niños y niñas en el patio de juegos con su fusil.
El conflicto planea por encima de sus cabezas, como una espada de Damocles. Al igual que sus familias, intentan mejor o peor adaptarse a la situación, sin comprender muchas veces lo que pasa. «Cuando tengo miedo, intento pensar rápidamente en otra cosa», nos explica un muchachito. «El conflicto les ha hecho adultos demasiado pronto», añade una mamá.
En la pequeña escuela de Zolote, los gritos y las carcajadas llenan la sala amueblada por Tdh. Cojines de colores alfombras de gimnasia libros, juegos de construcción, este universo les está dedicado. Los niños y niñas adoran los momentos que pasan aquí. «Durante las vacaciones se alegran de volver a la escuela para poder venir a jugar aquí», nos cuenta una mamá.
Después de unos momentos de juego libre, el monitor reúne a los niños y niñas para una actividad. Las diferentes etapas son aprendidas con la metodología que les hemos propuesto. Los niños y niñas de más edad contribuyen para encauzar el juego, lo que permite que desarrollen el sentido de la responsabilidad. Ahora el ejercicio se hace por parejas. Uno de los menores, con los ojos vendados, asume el rol de la babushka (abuela) ciega que debe atravesar el bosque (plagado de obstáculos), siendo guiado por un compañero -él pequeño o la pequeña trabajan de esta manera la colaboración y la confianza mutua. «Aquí los niños y niñas se sienten satisfechos. Es el único lugar donde tienen acceso a juegos adaptados a su edad. Es verdaderamente una ayuda indispensable», concluye el monitor.
Para apoyar a estos niños y niñas diariamente y permitirles sobreponerse a sus traumas, Tierra de hombres amuebla y equipa los espacios que les han reservado y donde pueden divertirse y sentirse seguros. En un centenar de escuelas y de centros extraescolares próximos a la línea del frente les hemos provisto de juegos de sociedad, así como material pedagógico y deportivo adaptado. Nuestro equipo también forma a los monitores para que organicen actividades que estimulen la colaboración el diálogo y el respeto mutuo.
Fuente original:  http://bit.ly/2rcnSVc