jueves, 18 de octubre de 2018

Crisis de los rohingyas: balance un año después del comienzo


En Bangladesh, más de 900.000 refugiados rohingyas viven siempre en campos superpoblados y mal equipados para hacer frente a las lluvias del monzón. Entre ellos, más del 50% son niños y niñas. ¿Cómo responde Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) a los tres principales peligros que les acechan?
El 25 de agosto de 2017, la violencia extrema estalló contra la minoría rohingya en el Estado de Rakhine, en Myanmar, incitando a cientos de miles de personas a atravesar la frontera para refugiarse en Cox’s Bazar, en Bangladesh. Así, se han reunido con los refugiados que ya habían huido de la violencia durante las últimas décadas. Tdh inmediatamente ha constituido un equipo de intervención de urgencia. Un año más tarde, las personas refugiadas viven todavía en condiciones deplorables. Para reducir las causas de mortalidad como la propagación de enfermedades y mejorar sus condiciones de vida, Tdh responde a los tres principales riesgos que acechan a los niños y niñas en los campos.
*Riesgo no1: la malnutrición
Un año después del comienzo de la intervención, Tdh  prosigue con sus actividades en el campo de la nutrición pues más del 15% de los niños y niñas que viven en los campos sufren malnutrición aguda severa. Tdh dirige siete centros de tratamiento de la malnutrición en el campo de Kutupalong, gracias a los cuales hemos podido acudir en ayuda de más de 35.000 niños y niñas menores de cinco años y a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Hemos formado a 140 personas voluntarias comunitarias en los campos para que puedan reconocer los síntomas e identificar los casos de malnutrición en los niños y niñas y en sus madres. Enseguida los difieren hacia los centros de tratamiento de Tdh, donde se les hace un seguimiento y reciben los cuidados de salud apropiados. Las madres en período de lactancia son sensibilizadas sobre los aportes nutricionales que necesitan los bebes para desarrollarse correctamente. Los niños y niñas de seis meses a cinco años reciben alimentos terapéuticos durante diez semanas que les aportarán todos los nutrientes necesarios para volver a tener una buena salud física.
*Riesgo no2: la propagación de enfermedades a causa del monzón
Debido a los deslizamientos de tierra y a las inundaciones provocadas por las lluvias del monzón, la calidad del agua se degrada. El equipo de Tdh ha intensificado sus esfuerzos para tratar las fuentes de agua con cloro a fin de asegurar el aprovisionamiento de agua potable de los refugiados rohingyas y atenuar el riesgo de epidemias. Por otro lado, las letrinas se llenan más rápidamente durante las fuertes lluvias lo que refuerza el riesgo de contaminación y de enfermedades diarreicas como el cólera. Para responder a este problema, Tdh ha centrado sus actividades en la rehabilitación, conservación y vaciamiento de las letrinas, así como el desmantelamiento de las instalaciones inadaptadas. Nosotros trabajamos en estrecha colaboración con la comunidad de los refugiados para mejorar sus prácticas en materia de higiene. Para hacer esto, difundimos mensajes de sensibilización puerta a puerta o durante los eventos comunitarios, mediante obras de teatro por ejemplo. Hasta ahora, Tdh ha cubierto las necesidades de agua, saneamiento e higiene de más de 30.000 refugiados en el campo de Kutupalong.
*Riesgo no3: dificultades para superar las experiencias traumáticas 
Tdh ha formado a alrededor de 1.200 empleados, voluntarios, miembros de la comunidad y adolescentes en las buenas prácticas de protección a la infancia a fin de reforzar sus conocimientos y su capacidad para proteger a los niños y niñas y a los jóvenes. En nuestros seis espacios destinados a los niños y niñas que acogen cada uno alrededor de 500 niños y niñas al día, nuestro personal ofrece un lugar seguro donde pueden beneficiarse de actividades psicosociales que favorecen su desarrollo emocional, sus facultades motrices y su creatividad. «Estos espacios son esenciales para los niños y niñas en un contexto de crisis. Les ofrece la oportunidad de volverse a poner en pie. Verdaderamente es impactante ver cómo la energía es diferente aquí y como los niños y niñas están felices», explica Nicola Griffiths, coordinadora de la protección de la infancia de Tdh sobre el terreno. «Esto también ha tenido un enorme impacto en las personas que trabajan con los niños y niñas. Hemos visto que los menores nos han hecho aprender mucho sobre resiliencia,  sobre algunas capacidades y emociones. Tenemos tendencia a olvidar y a menudo ellos nos lo recuerdan.»
*Perspectivas: apoyo en las comunidades de acogida 
Mientras que en un primer momento, la ayuda humanitaria se ha concentrado en la intervención de urgencia para salvar vidas en los campos, progresivamente pasamos a una aproximación más perdurable destinada a atenuar el impacto de la afluencia de refugiados en las comunidades de Bangladesh. Por eso hemos abierto una nueva base en Teknaf, donde unos 130.000 refugiados viven en los campos en el seno de las comunidades de acogida. Así nosotros podemos aportar una ayuda a la vez a las comunidades de acogida y a los refugiados gracias a las instalaciones de aprovisionamiento de agua y de saneamiento, a un puesto sanitario y a las actividades de protección a la infancia.