miércoles, 31 de octubre de 2018

Los niños y niñas migrantes expuestos a los riesgos de la trata. ¡Tdh pasa a la acción!


El número de niños y niñas migrantes no acompañados o separados de sus familias está en constante aumento en la nueva ruta de los Balcanes. El programa de migración de Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) ha examinado la situación de los niños y niñas que son víctimas o están expuestos a los riesgos de la trata de seres humanos a lo largo de este pasillo de migración con el fin de encontrar soluciones para protegerlos.
A pesar del número muy limitado de personas que hayan sido identificadas oficialmente como víctimas de la trata de seres humanos en la ruta de los Balcanes, el proyecto  Trafficking along Migration Route to Europe, una investigación que hemos llevado a cabo con el Centre international pour le développement des politiques migratoires ha permitido sacar a la luz informaciones específicas e indicaciones que conciernen a la trata y la explotación. Esto nos ayuda a comprender mejor la dinámica actual a lo largo de esta ruta y equipar a los profesionales de primera línea a fin de proteger a los niños y niñas contra este azote.
*Las formas de la trata
Las formas principales de trata que afectan a los niños y niñas y a los adultos migrantes son las siguientes:
- La explotación sexual: afecta principalmente a las niñas y a las mujeres del África subsahariana pero también a los muchachos y a los hombres. Los muchachos afganos son en particular víctimas del “bacha bazi” (una forma de prostitución infantil).
- La explotación laboral: afecta a las personas que se encuentran en una situación desesperada y que además a menudo, no tienen derecho legal para trabajar.
- La criminalidad obligada: es una forma de trata que no aparece en las estadísticas oficiales. Los casos comprenden la explotación en el seno de la pequeña delincuencia, del tráfico de drogas y del tráfico de migrantes.

La falta de cuidados, riesgo principal para los niños y niñas
Las personas que viajan a lo largo de la ruta de los Balcanes, y habiendo alcanzado sus destinos, son confrontados a riesgos que les afectan, entre otros, las cuestiones de estatus legal sobre todo la recepción de una decisión negativa en el marco de un proceso de asilo o de reagrupación familiar, los largos períodos de espera y las dificultades ligadas a la generación de ingresos. En particular para los niños y niñas no acompañados o separados de sus familias, los retrasos en la designación de un tutor pueden causar perjuicios.

Numerosos niños y niñas no acompañados o separados de sus familias no se benefician de cuidados y de un alojamiento adecuado por diferentes razones: procesos de evaluación de edad incompletos y las capacidades limitadas en las estructuras de acogida de los menores. Un buen número de ellos no reciben más cuidados y se encuentran fuera del sistema de protección a la infancia. Viajando solos, están expuestos a la violencia y a los traumas. No conocen sus derechos, la lengua o las costumbres específicas del país.

«En conjunto, los menores víctimas o no de trata, migrantes en situación regular o no, que piden asilo o no, no acompañados, separados de sus familias o acompañados, deberían ser tratados ante todo como niños y niñas y poder ejercer sus derechos de la misma manera que los niños y niñas ciudadanos del país», explica Pierre Cazenave, consejero para la defensa del programa de migración de Tdh. Gracias a esta investigación, Tdh ahora puede actuar para que este compromiso se concrete trabajando con profesionales de primera línea con el fin de dotarles de las competencias y los conocimientos necesarios para identificar, orientar y proteger a los menores migrantes víctimas o expuestos a los riesgos de la trata.
Fuente original: http://bit.ly/2zi1Eon

jueves, 25 de octubre de 2018

Trabajadores humanitarios, allí donde los niñas y niños los necesiten


Periódicamente, tenemos ocasión de reconocer el trabajo de los actores humanitarios en zona de conflicto o de catástrofes naturales. A veces estas personas ponen su propio bienestar en peligro para acudir en ayuda de otros.

«A un lado del río, intentamos salvar a los niños y niñas y a sus familias que huyen al otro lado del río de los disparos del Estado Islámico», recuerda Intisar Rashid, agente de confianza de Tdh en Irak. Los contextos en los cuales los trabajadores humanitarios encuentran la energía necesaria para habituarse son difíciles: 313 de ellos han sido víctimas de grandes ataques en 2017, según Aid Worker Security Report.
Los trabajadores humanitarios no son el blanco
La seguridad y la protección de nuestros trabajadores humanitarios es nuestra prioridad mientras que buscamos aportar una ayuda a los lugares más afectados y de difícil acceso. No ser considerados como un blanco es la base para asegurar el bienestar de los niños y niñas más vulnerables y de sus familias. Como trabajador humanitario, «es imposible imaginarse que no podáis reuniros con un niño o niña que necesite vuestra ayuda por razones de seguridad», explica  Mohammed, jefe del equipo de protección a la infancia en Irak.
Arriesgarse de forma responsable para atender a los más vulnerables  
Nuestros trabajadores humanitarios, conscientes de los riesgos en contextos donde la seguridad está comprometida, ayudan a los niños y niñas a levantarse. Sobre todo en Irak, donde los niños y niñas se restablecen de los traumas causados por los desplazamientos forzados o el adoctrinamiento del Estado Islámico. En los superpoblados campos de Kutupalong, en Bangladesh, nuestros trabajadores humanitarios ayudan a los niños y niñas rohingyas refugiados a encontrar a sus familias y dan asistencia médica a los menores malnutridos  en un entorno devastado por las lluvias del monzón. En primera línea, en las zonas apartadas y recientemente liberadas del grupo terrorista Boko Haram, somos los únicos actores para proteger a los niños y niñas. «En Tierra de hombres, ayuda humanitaria, significa estar presto a comprometerse allá donde nadie quiere intervenir», declara Steve Ringel, jefe de nuestras operaciones humanitarias.
En el transcurso del último año, Tdh ha apoyado a más de un millón de niños y niñas en el contexto de crisis humanitaria. Para hacer frente al reto que representan más de 357 millones de niños y niñas que viven en zona de conflicto, más de un tercio de nuestro presupuesto para proyectos de ayuda a la infancia en el mundo ha sido dedicado a la ayuda humanitaria, o sea, dos veces más que en 2016.
Mirad nuestro vídeo de Intisar  Rashid que habla de  los retos  en su trabajo en Irak:
Más información:
-357 millones de niños y niñas viven en las zonas de conflicto
-830 especialistas humanitarios trabajaban para Tdh en julio de 2018
-El 30% del gasto de 2017 afecta a la ayuda humanitaria de urgencia

jueves, 18 de octubre de 2018

Crisis de los rohingyas: balance un año después del comienzo


En Bangladesh, más de 900.000 refugiados rohingyas viven siempre en campos superpoblados y mal equipados para hacer frente a las lluvias del monzón. Entre ellos, más del 50% son niños y niñas. ¿Cómo responde Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) a los tres principales peligros que les acechan?
El 25 de agosto de 2017, la violencia extrema estalló contra la minoría rohingya en el Estado de Rakhine, en Myanmar, incitando a cientos de miles de personas a atravesar la frontera para refugiarse en Cox’s Bazar, en Bangladesh. Así, se han reunido con los refugiados que ya habían huido de la violencia durante las últimas décadas. Tdh inmediatamente ha constituido un equipo de intervención de urgencia. Un año más tarde, las personas refugiadas viven todavía en condiciones deplorables. Para reducir las causas de mortalidad como la propagación de enfermedades y mejorar sus condiciones de vida, Tdh responde a los tres principales riesgos que acechan a los niños y niñas en los campos.
*Riesgo no1: la malnutrición
Un año después del comienzo de la intervención, Tdh  prosigue con sus actividades en el campo de la nutrición pues más del 15% de los niños y niñas que viven en los campos sufren malnutrición aguda severa. Tdh dirige siete centros de tratamiento de la malnutrición en el campo de Kutupalong, gracias a los cuales hemos podido acudir en ayuda de más de 35.000 niños y niñas menores de cinco años y a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Hemos formado a 140 personas voluntarias comunitarias en los campos para que puedan reconocer los síntomas e identificar los casos de malnutrición en los niños y niñas y en sus madres. Enseguida los difieren hacia los centros de tratamiento de Tdh, donde se les hace un seguimiento y reciben los cuidados de salud apropiados. Las madres en período de lactancia son sensibilizadas sobre los aportes nutricionales que necesitan los bebes para desarrollarse correctamente. Los niños y niñas de seis meses a cinco años reciben alimentos terapéuticos durante diez semanas que les aportarán todos los nutrientes necesarios para volver a tener una buena salud física.
*Riesgo no2: la propagación de enfermedades a causa del monzón
Debido a los deslizamientos de tierra y a las inundaciones provocadas por las lluvias del monzón, la calidad del agua se degrada. El equipo de Tdh ha intensificado sus esfuerzos para tratar las fuentes de agua con cloro a fin de asegurar el aprovisionamiento de agua potable de los refugiados rohingyas y atenuar el riesgo de epidemias. Por otro lado, las letrinas se llenan más rápidamente durante las fuertes lluvias lo que refuerza el riesgo de contaminación y de enfermedades diarreicas como el cólera. Para responder a este problema, Tdh ha centrado sus actividades en la rehabilitación, conservación y vaciamiento de las letrinas, así como el desmantelamiento de las instalaciones inadaptadas. Nosotros trabajamos en estrecha colaboración con la comunidad de los refugiados para mejorar sus prácticas en materia de higiene. Para hacer esto, difundimos mensajes de sensibilización puerta a puerta o durante los eventos comunitarios, mediante obras de teatro por ejemplo. Hasta ahora, Tdh ha cubierto las necesidades de agua, saneamiento e higiene de más de 30.000 refugiados en el campo de Kutupalong.
*Riesgo no3: dificultades para superar las experiencias traumáticas 
Tdh ha formado a alrededor de 1.200 empleados, voluntarios, miembros de la comunidad y adolescentes en las buenas prácticas de protección a la infancia a fin de reforzar sus conocimientos y su capacidad para proteger a los niños y niñas y a los jóvenes. En nuestros seis espacios destinados a los niños y niñas que acogen cada uno alrededor de 500 niños y niñas al día, nuestro personal ofrece un lugar seguro donde pueden beneficiarse de actividades psicosociales que favorecen su desarrollo emocional, sus facultades motrices y su creatividad. «Estos espacios son esenciales para los niños y niñas en un contexto de crisis. Les ofrece la oportunidad de volverse a poner en pie. Verdaderamente es impactante ver cómo la energía es diferente aquí y como los niños y niñas están felices», explica Nicola Griffiths, coordinadora de la protección de la infancia de Tdh sobre el terreno. «Esto también ha tenido un enorme impacto en las personas que trabajan con los niños y niñas. Hemos visto que los menores nos han hecho aprender mucho sobre resiliencia,  sobre algunas capacidades y emociones. Tenemos tendencia a olvidar y a menudo ellos nos lo recuerdan.»
*Perspectivas: apoyo en las comunidades de acogida 
Mientras que en un primer momento, la ayuda humanitaria se ha concentrado en la intervención de urgencia para salvar vidas en los campos, progresivamente pasamos a una aproximación más perdurable destinada a atenuar el impacto de la afluencia de refugiados en las comunidades de Bangladesh. Por eso hemos abierto una nueva base en Teknaf, donde unos 130.000 refugiados viven en los campos en el seno de las comunidades de acogida. Así nosotros podemos aportar una ayuda a la vez a las comunidades de acogida y a los refugiados gracias a las instalaciones de aprovisionamiento de agua y de saneamiento, a un puesto sanitario y a las actividades de protección a la infancia.

lunes, 8 de octubre de 2018

Tsunami en Indonesia: Terre des hommes socorre a las poblaciones afectadas


Un poderoso seísmo provocó un tsunami cuya ola golpeó la isla Celebes, en Indonesia. Unos segundos han sido suficientes para destruirlo todo. Las cifras hablan de más de 1.400 víctimas y de 70.000 desplazados, pero el balance no cesa de aumentar. Cerca de 1,5 millones de personas viven en la región y podrían estar afectadas, particularmente en las localidades de Palu y Donggala. 200.000 de ellos necesitan una ayuda humanitaria urgente. Las autoridades han tocado la alarma y piden apoyo internacional.
Artículos de primera necesidad
A su paso, la ola de varios metros ha destruido casas, escuelas, hospitales, puentes, infraestructuras de agua y de electricidad. Los servicios básicos no están asegurados y las necesidades son enormes. La población se encuentra sin agua, sin comida y sin techo. Los niños y niñas y las mujeres embarazadas están entre las personas más vulnerables en esta clase de situaciones.
Un elemento agravante, es el difícil acceso para la ayuda humanitaria. Los vuelos están sujetos a restricciones, los principales puertos están destruidos y las comunicaciones terrestres están parcial o enteramente dañadas por las consecuencias del tsunami, aislando así a las poblaciones de las zonas más afectadas.
Terre des hommes - Lausana se moviliza 
Vista la extensión de las necesidades, hemos movilizado inmediatamente un equipo de especialistas en crisis humanitarias para preparar una respuesta urgente.  «La amplitud de la catástrofe reclama una intervención inmediata. Debemos cubrir las necesidades básicas de las personas afectadas rápidamente, teniendo en cuenta las necesidades específicas de los niños y niñas en estas situaciones. Nuestra sólida experiencia en este campo no es preciosa», declara Steven Fricaud, director de Ayuda Humanitaria de Tdh. Terre des hommes se pone en marcha para llegar a las personas más afectadas por la catástrofe.
Vuestra ayuda puede salvar vidas
Necesitamos ahora de vuestro apoyo para responder rápidamente a esta catástrofe. Con un donativo de 105.- francos suizos, nos permitís por ejemplo obtener una ayuda clave y distribuir bienes de primera necesidad como cubiertas de lona, mantas y kits de higiene para una familia de 5 personas. Vuestro donativo es extremadamente importante para llevar nuestra ayuda a un máximo de niños y niñas y familia

Fuente original:http://bit.ly/2ykMdva
-->

miércoles, 3 de octubre de 2018

En la frontera Venezuela-Colombia, «las necesidades son enormes y la respuesta humanitaria casi inexistente»


La crisis que sacude Venezuela obliga a miles de habitantes a abandonar su país. Muchos de ellos, son familias y menores no acompañados que atraviesan la frontera hacia Colombia y se encuentran en condiciones de vida espantosas. Marion Prats, especialista en protección de la infancia en las crisis humanitarias, está sobre el terreno y nos da su testimonio.
El hundimiento de la economía, la hiperinflación, la falta de acceso a la alimentación y a los medicamentos, la ausencia de servicios básicos como hospitales y escuelas, Venezuela está asolada por una crisis política, social y económica. Con la esperanza de huir de esta situación, decenas de miles de venezolanos atraviesan cada día la frontera de su país. Su número varía según las fuentes: 462.000 son registrados oficialmente en Colombia, pero las estimaciones más corrientes hablan de más de un millón. Es altamente probable que la cifra aumente de manera explosiva de aquí a fin de año.
Llegados a la costa colombiana, con solo algunos efectos personales, a menudo de manera irregular, las familias emigrantes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema. «La mayoría de estas personas no tienen acceso a la asistencia sanitaria básica y les falta información sobre cómo gestionar su llegada al país. Tienen muchas dificultades para encontrar un lugar donde alojarse y se encuentran durmiendo en la calles o confinados más de treinta en una habitación. Para sobrevivir, deben vender todos sus bienes, realizar pequeños trabajos informales, recurrir al tráfico o cometer pequeños actos delictivos. Las mujeres a menudo no tienen más elección que vender su pelo (para el mercado de extensiones capilares) y prostituirse», nos cuenta Marion Prats, especialista en protección a la infancia en las crisis humanitarias de Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia), que se ha dado cita en Villa del Rosario y en Puerto Santander, al norte del país.
Una parte de los emigrantes son menores, muchos de ellos se encuentran solos, sin sus padres. «La situación de los niños y niñas es alarmante. A menudo son obligados a trabajar, a veces desde los seis años, y están confrontados a la estigmatización y a enormes riesgos de violencia sexual sobre todo. Ellos no tienen acceso a la escuela, ni a un alojamiento digno. También hay casos de tráfico, de venta e incluso de alquiler de niños y niñas», prosigue Marion.
A pesar de la gravedad del contexto y de la amplitud de las necesidades, pocas organizaciones están presentes para aportar un apoyo. «Las necesidades son enormes y la respuesta humanitaria casi inexistente. A la gente – sobre todo a los niños y niñas – les falta de todo.» Los equipos de Tdh se movilizan actualmente para sensibilizar al público y a los donantes con el fin de aportar lo más rápidamente posible una ayuda adecuada y proteger a los niños y niñas más vulnerables.
Fuente original: http://bit.ly/2IAJTol