miércoles, 8 de agosto de 2018

Sudán de Sur: agricultura urbana para sobrevivir al asedio


En Yei, Sudán del Sur, la malnutrición no es debida a la sequía ni a las malas cosechas, sino a la guerra que arrasa al país desde 2013. Más de 200.000 personas, de las cuales el 15% son niños y niñas y en 2017 estaban en estado de malnutrición aguda. Este conflicto ha sumido al Estado más joven del mundo en una grave crisis alimentaria.
En Sudán del Sur hemos podido mejorar los medios de subsistencia de 4.000 familias (más de 24.000 personas) gracias a nuestro proyecto de agricultura urbana y nuestras actividades de cash for Work en la asediada ciudad de Yei en 2017. Hemos distribuidos millas y herramientas agrícolas a 2.000 familias (12.000 personas) particularmente vulnerables en Yei. Las mujeres solas con niños y niñas y los desplazados internos han podido así encontrar un medio de subsistencia. También les hemos enseñado técnicas de cultivo y de almacenamiento. La agricultura urbana ayuda a subsistir en situaciones de asido: “Las fuerzas gubernamentales han aislado Yei, una ciudad de 50.000 habitantes a finales del año 2016 declarando que toda persona fuera de un perímetro llamado de seguridad de 2,5 km será considerado como que apoya a los rebeldes“, describe Cynthia Winkelmann, encargada de los programas de la división ayuda humanitaria de Tdh. Con alrededor de diez gramos de semillas se puede hacer crecer miles de plantas de tomate.
Diversificación alimentaria
Nuestros equipos han lanzado este proyecto en colaboración con otra ONG Suiza, EPER, ya presente en la región desde hace treinta años colaborando con una organización local especializada en agricultura.
La elección se ha hecho sobre los tomates para obtener una cierta diversidad en la alimentación de los habitantes de la región. Los huertos también cuentan con berenjenas, coles, cebollas y okras. “Una alimentación suficiente, pero sobre todo variada es esencial”, explica Martín Morand, responsable de las operaciones para Sudán del Sur. “Particularmente para las madres y sus hijos e hijas durante los primeros días de vida, es decir desde la concepción hasta los primeros años de la infancia. Las carencias pueden exiliar a los niños y niñas frente a las enfermedades y perjudicar a su desarrollo.
Fuente original: Memoria 2017 Tdh Suiza