martes, 10 de julio de 2018

Egipto: cuando el fútbol ofrece un futuro a los niños y niñas refugiados


El fútbol, es algo más que la Copa del Mundo. Es también una formidable herramienta de integración. En Egipto donde viven más de cinco millones de refugiados y de migrantes, Terre des hommes (Tdh – Ayuda a la infancia) utiliza el fútbol para ayudar a los niños y niñas a reconstruirse psicológica y socialmente.
Las voces de las mujeres resuenan en uno de los siete centros familiares de Tdh en El Cairo. Las madres entonan una canción siria batiendo palmas. Una sonrisa nerviosa positiva se propaga: es un trozo de su patria que han llevado a Egipto. Doha, que vive aquí con su familia desde hace cinco años, acompaña su canto con movimientos de una danza siria. La realidad no es siempre así de dulce: «Nosotros huimos hace un año y hemos sufrido mucho», dice ella. «Cuando llegamos a Egipto los peques estaban muy perturbados.»
«El fútbol permite a los jóvenes recuperarse»
Nuestros animadores utilizan el fútbol como instrumento de trabajo, con el fin de ayudar a los niños y niñas a remontar sus dificultades personales : «Cuando pierden, los niños y niñas refugiados tienen la impresión de que no podrán levantarse porque ya han perdido todo durante la guerra. Gracias al fútbol les mostramos que pueden recuperarse y tener un objetivo en la vida», explica Pasant Aly Mokhtar, responsable del equipo de animación.
Transmitir competencias claves
Fuera, los menores juegan al fútbol: ellos y ellas driblan, corren y marcan. Pero las apuestas son muy altas. Khozayma Mohamed Mando, uno de nuestros entrenadores explica: «Yo no quiero que los niños y niñas se contenten con jugar. Me gustaría que progresen día a día y que adquieran nuevas competencias y se integren socialmente.»
Entre los niños y niñas que participan en nuestras actividades, muchos de ellos vienen de medios desfavorecidos y a veces expresan sus frustraciones con comportamientos agresivos. «Junto con los niños y niñas hemos elaborado un código de conducta y lo hemos colgado en la pared. Después de algunas semanas he quitado la hoja, ellos automáticamente respetan ahora las reglas», dice  Khozayma, sonriendo, no pierdo nunca la confianza en los niños y niñas.
Favorecer la integración  
En Egipto, la discriminación y el acoso racial con respecto a los refugiados sudaneses representan un gran problema de integración. Noor, una madre sudanesa, está sentada a la sombra de un árbol para mirar a su hijo Mohammed jugar. Ella llegó a El Cairo sola con sus hijos hace poco más de cinco años. Ella tiene miedo de relacionarse con desconocidos. Antes de cada partido los niños y niñas deben formar su equipo pero no pueden hacerlo basándose en la nacionalidad. Esto favorece la integración: Mohammed ha empezado a relacionarse con los niños y niñas. «La conducta de mi hijo ha cambiado desde que participa en estas actividades», nos confía Noor sonriendo.
Reforzar la confianza en sí mismo  
Algunos niños y niñas llevan todavía el fardo de la guerra o la pérdida de un miembro de su familia. Otros no se acuerdan ya de su casa, pero les cuesta adaptarse a su nuevo entorno. Cuando participan en los entrenamientos por primera vez, se encuentran muy vacilantes.
El trabajo de Khozayma es mejorar su confianza: «No se trata de ser el mejor. Yo dedico mi atención y mi apoyo a todos, incluso a los niños y niñas que tienen pocas competencias. Aquí el estado de espíritu es "tu puedes hacerlo".»