jueves, 14 de junio de 2018

Asia: luchar contra la explotación infantil en la industria del algodón


Los niños y niñas que trabajan en las cadenas de valor mundiales están entre los más vulnerables del mundo. Sea en agricultura, en producción industrial, en extracción de minerales o en servicios, nosotros los consumidores del producto final, estamos implicados. Por eso Terre des hommes - Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) apoya y protege a la infancia en riesgo o afectados por la explotación, además de procurar condiciones de trabajo decente para jóvenes.
Ciento cincuenta y dos millones de niños y niñas en el mundo son explotados, de los cuales 72 millones en actividades peligrosas  (Organización Internacional del Trabajo (OIT), 2017). En India, el salario diario de un menor que trabaja hasta doce horas diarias en condiciones extremas en una granja de granos de algodón es inferior a 1,50 $. «Los niños y niñas que viven en medios desfavorecidos a menudo solo pueden elegir trabajar para apoyar económicamente a su familia», nos confía Anna Lazar, delegada de Tdh en India. «Los niños y niñas a menudo trabajan en condiciones de inseguridad y peligrosas para su salud, las largas horas bajo el sol o expuestos a productos químicos que tiene un impacto negativo para su bienestar y su desarrollo.» Además, los niños y niñas que emigran buscando un trabajo caen a menudo en las garras de traficantes o explotadores sexuales sobre todo las niñas.
Proponer alternativas  
Los niños y niñas y sus familias son el centro de atención de las actividades de Tdh. Además de procurarles los servicios básicos, Tdh anima a los niños y niñas afectados o en riesgo de explotación a dirigirse hacia alternativas adaptadas como la educación o la formación profesional para ellos o sus familias.
Es con este espíritu con el que Tdh ha emprendido un trabajo a todo lo largo de la cadena de valor del algodón en Asia. Según nuestras investigaciones, las condiciones de trabajo en esta industria tienen un efecto nefasto en el bienestar, la protección y el desarrollo de los niños, niñas, jóvenes y sus familias. Nuestra aproximación se concentra en varias etapas de la cadena de aprovisionamiento del algodón en el continente asiático. En India, por ejemplo, nos concentramos primeramente en la producción. En Bangladesh, las fábricas de hilados y las subcontratas de la industria de ropa constituyen los sectores en riesgo. En Myanmar, se impone en el sector textil, en plena expansión, una mayor vigilancia del trabajo infantil.
Marcar la diferencia juntos
«La contribución de las empresas que comparten nuestra visión es esencial si se quiere prevenir la explotación infantil en las cadenas de aprovisionamiento. Estas empresas colaboran con los actores locales y las comunidades para elaborar y poner en marcha soluciones avanzadas que contribuyan a resolver este problema mundial», explica Peggy Herrmann Ljubicic, responsable del programa de lucha contra la explotación infantil de Tdh. Una cooperación con los actores de la oferta y la demanda de la cadena de valor del algodón permitirá alcanzar soluciones duraderas: por un lado, actividades adaptadas a los niños y niñas y a sus familias (mejora de los medios de subsistencia, ofrecer formaciones profesionales y apoyo de las comunidades); por otro lado, colaboración con las empresas para establecer fundaciones que impongan sobre todo la integración de los derechos de la infancia en las políticas de transparencia y códigos de conducta con respecto al trabajo infantil.
Para poner fin a la explotación infantil en la cadena de valor mundial se necesita ante todo un esfuerzo colectivo. Es así como hemos conseguido reducir la distancia entre los consumidores y los productos, los dos extremos de la cadena de valor, con la ayuda de soluciones innovadoras y contextuales. Con ocasión del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, no nos olvidamos de los niños y niñas explotados en el mundo. Juntos podemos marcar la diferencia.
Fuente original: http://bit.ly/2ya386N