viernes, 4 de mayo de 2018

Sudán del Sur: prevenir la malnutrición en un conflicto que provoca hambruna


Sus campos son terrenos de guerra, numerosos habitantes de Yei, en Sudán del Sur, trabajan un pequeño trozo de tierra para poder subsistir en el centro de la ciudad. Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) apoya a las familias con huertos urbanos para prevenir la malnutrición infantil. Reportaje.
El 4x4 traquetea por el camino de tierra rojiza. Alrededor, un verde brillante domina bajo el sol de la mañana. «La región de Yei era el granero de Sudán del Sur», nos cuenta  Ladu Jackson, empleado  de Tdh. «También era un enclave comercial».
El granero del país ahora es tierra de guerra. Y Yei, una ciudad asediada. El conflicto que estalló en 2013 ha sumergido al Estado más joven del planeta en una grave crisis alimentaria. Seis millones de personas, o sea, la mitad de la población, están afectados. «Al principio de la guerra civil estábamos protegidos, pero el frente se desplazó hacia aquí en 2016», prosigue Ladu. Más de 200.000 personas, de las cuales el 15% son menores, sufren actualmente malnutrición aguda o están afectados por la inseguridad alimentaria de la región.
Pillajes y exacción
El coche se para en el patio de una casita. Una mujer de aspecto fatigado trabaja su trozo de tierra. La llamaremos Sofia*, ella con sus hijos de 15 y 16 años forman parte del millón de refugiados sur-sudaneses en Ouganda. La frontera se encuentra a solo 57 kilómetros. «Pero el viaje por la selva es demasiado peligroso», dice ella.
Sofia y sus hijo e hija, Anna et Roger ahora pueden hacer dos comidas al día
Las fuerzas del gobierno han aislado la ciudad, declarando que cualquier persona que se encuentre fuera del perímetro de “seguridad” de 2,5 kilómetros será considerado como rebelde. Por lo tanto, Sofía y sus hijos no están seguros. Pillaje, violaciones, terror: los beligerantes de los dos bandos tienen en común las exacciones perpetradas sobre los civiles. «Los soldados entraron a la noche y me dieron una paliza delante de mis hijos porque no había nada para robar», recuerda ella. «Nosotros ya no encendemos la luz por la tarde para estudiar», dice su hijo. «No queremos llamar la atención…»
La mayoría de los 350.000 habitantes de Yei la han abandonado, el 70% de las 50.000 personas que la han repoblado desde 2016 huyeron de sus pueblos para vivir en las casas del centro de la ciudad. Como las mujeres que cosechan berenjenas a algunos kilómetros, bajo la luz agobiante del mediodía.
Evitar las carencias
Nosotros apoyamos alrededor de 4.500 familias en Yei. El proyecto de los huertos urbanos ha sido lanzado en colaboración con otra ONG suiza, Eper, presente ya en la región desde hace varios años con un socio local especializado en agricultura. Diez gramos de semillas son suficientes para producir miles de legumbres. «El cultivo de hortalizas tiene la ventaja de necesitar poco espacio y de ofrecer una alimentación rica en nutrientes que previenen las carencias», comenta el asistente del programa de la ONG sur-sudanesa Muwjo Development Organisation (MDO).
Pero en la ciudad faltan terrenos para conseguir la auto-subsistencia y la inflación hace que los productos vendidos en los mercados sean inaccesibles. «Muchos de los alimentos del mercado son importados de Ouganda», explica Rachid. «Los convoyes deben pasar por el norte, por Juba. Esto hace que suban los precios.»
Son las 16 horas. Los dos niños de Sofia vuelven de la escuela para ayudar a regar la huerta y preparar la comida. La segunda de hoy. El año pasado, solo comían una ración diaria. Todavía es lo normal para muchos habitantes de Yei. «Cuando visitamos a las familias, sus hijos e hijas no gozan de buena salud, a menudo se ven signos evidentes de malnutrición», se inquieta Rachid. Los dos adolescentes se alegran por la comida. Esta tarde, será «una sopa de guisantes del jardín.»
Fuente original: http://bit.ly/2rlkwPv