lunes, 14 de mayo de 2018

Siria: lo que queda por hacer


Tuvo lugar en Bruselas el 24 y 25 de abril, la segunda conferencia internacional sobre el futuro de Siria y de la región. Una ocasión para Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) de recordar en Bruselas las necesidades urgentes y los gritos de los niños y niñas afectados por la crisis siria.
Sobre el terreno, los desafíos son inmensos. Tanto en Siria como en los países limítrofes, los niños y niñas conviven con la inseguridad, la pobreza, la ausencia de futuro. No se les ha escatimado ninguna forma de violencia.
En los países vecinos, Líbano y Jordania, Tdh ha puesto en marcha  un nuevo proyecto* para apoyar a los niños y niñas más vulnerables y a sus familias. Antes de comenzar nuestras actividades, evaluamos las necesidades de las poblaciones sobre el terreno.
Abu Ahmed**, sirio nacido en Idlib, se ha instalado con su mujer y con sus siete hijos e hijas en un campo de la llanura de Bekaa, en el Líbano, desde 2014. Desde su tienda se ven las montañas que delimitan la frontera con Siria.
Toda la familia vive en este barrio de chabolas al lado de un centenar de otros refugios que comparten una parcela de tierra en medio de los canales de riego. Abu Ahmed paga 400 dólares por su trocito de tierra al propietario libanés que se lo alquila. A esto se añade los costes de la electricidad.
Abu Ahmed ante su refugio con uno de sus siete hijos
«Nosotros hemos pasado de todo a nada», resume Abu Ahmed, con aspecto fatigado. Este antiguo carpintero no puede ejercer su oficio en Líbano, le falta el permiso de trabajo. Podría encadenar pequeños empleos no declarados, pero no tiene ya fuerza ni física ni moral. Mientras tanto es su hijo mayor, de 15 años, quien toma el relevo . Trabaja como temporero en las explotaciones agrícolas o como almacenero en una fábrica de aluminio, expuesto diariamente a los pesticidas y otros productos químicos. La familia vive de sus 30 dólares de sueldo semanal y de las ayudas humanitarias que reciben.
Sobre los siete hijos de Abu Ahmed solo tres van a la escuela. «¿Por qué? Porque la escuela está lejos, es preciso pagar el transporte, está por encima de nuestras posibilidades», nos explica. De momento, en el campo no hay apoyo escolar, ni actividades psicosociales para los menores. Padres, hijos e hijas no tienen otra cosa que hacer que aceptar trabajar en los campos y esperar la llegada de tiempos mejores.
A través de sus actividades en la llanura de Bekaa, Tdh propone hacerse cargo de los niños y niñas más afectados por la crisis siria, sean sirios, palestinos o libaneses. En colaboración con un colaborador local***, nuestros equipos de psicólogos y de trabajadores sociales aseguran un seguimiento individual psicológico y social a los niños y niñas más vulnerables, proponen actividades de educación informal, recreativas o deportivas y sensibilizan a las familias en la necesidad de proteger a los niños y niñas.
Nuestro objetivo: que los niños y niñas de Abu Ahmed y otros cientos, tanto en Líbano como en Jordania, puedan llevar una vida de niño o niña como cualquier otro en el mundo, divertirse, reír y soñar con un futuro posible.
*Proyecto en Líbano y Jordania, con los fondos de la AFD y la participación financiera de la UE. El presente documento ha sido elaborado con la ayuda financiera de la Unión Europea. Las opiniones aquí expresadas no deben considerarse en ningún caso como un reflejo de la posición oficial de la Unión Europea.
**El nombre ha sido cambiado 
Fuente original: http://bit.ly/2GfY5Ax