miércoles, 21 de marzo de 2018

Refugiadas sirias en Jordania: Fatma, una novia rebelde


Siete años de guerra en Siria. Demasiado a menudo, un tiempo robado a la infancia de millones de jóvenes sirios refugiados en los países vecinos. A causa de la extrema precariedad de las familias, muchas jovencitas corren el riesgo de ser desescolarizadas y casadas antes de su mayoría de edad. Este podría haber sido el caso de Fatma*, en Jordania, que a los 15 años ha descubierto con ayuda de Terre des hommes - Lausana  (Tdh – Ayuda a la infancia) que su matrimonio podía esperar. Testimonio.
Cuando se le pregunta cómo era su vida antes de acudir a las actividades de Tdh en el campo, Fatma, que ahora tiene 17 años, la resume con una sola palabra: “mala”. Ella vivía en una ciudad al sur de Siria, antes de que la guerra le obligara a abandonar el país, con su madre, sus dos hermanos y sus dos hermanas. Ella llegó en 2013 al campo de refugiados jordano, cuando todavía era una niña, Fatma fue prometida.
Un año más tarde, ella debería estar casada. Pero entre tanto, participó en los talleres de protección a la infancia de Tdh. Estas actividades sensibilizan a las jóvenes refugiadas sobre sus derechos y en los peligros de un matrimonio precoz o del trabajo infantil. Es aquí donde ella ha aprendido que no tenía la edad legal para casarse. «En mi comunidad, yo no conocía mis derechos, nadie me había informado. Pensaba que la vida de una mujer, era esta, ser esposa y madre. He tomado conciencia de mis derechos.»
Y este conocimiento es la causa de que Fatma haya roto su compromiso. Esto no ha gustado en su entorno. Su hermano estaba furioso, pero ella se ha aferrado a su elección. «La educación es más importante que el matrimonio. ¿Cómo educar a los hijos e hijas sin saber leer y escribir?»
Fatma quiere volar más alto todavía. «Nosotros necesitamos ingenieros, doctores para reconstruir nuestro país. Son las jóvenes generaciones las que construyen el futuro. ¿Quién va a hacerlo si las mujeres se quedan en casa?»
Con el tiempo, su familia finalmente ha aceptado su decisión. Ahora su madre está orgullosa cuando ve a su hija acudir a la escuela. En cuanto a Fatma, su visión de la vida ha cambiado totalmente. «Antes, a los 15 años, creía que mi destino era casarme y pasar mi vida en casa. Ahora, sé que tener 15 años, es al contrario la edad perfecta para estudiar y comenzar a construir tu vida.»
*Su nombre ha sido cambiado para respetar su vida privada   
Fuente original: http://bit.ly/2GR6fBd