martes, 2 de enero de 2018

Los Bonga, dos generaciones de voluntarios


En casa de la familia Bonga, el voluntariado, corre por sus venas. La madre y el padre – Suellen y Jan – y sus tres hijos e hijas  – Katia, Leah et Liam – están comprometidos con Terre des hommes – (Tdh – Ayuda a la infancia). Para ellos, es “como un hobby”. Encuentro en Nyon con una familia fuera de lo común.
Durante la triatlón de Nyon, 20 edición de la marcha de la esperanza,  numerosos stands y puestos de venta de Tdh no son olvidados. A pesar de sus agendas bien repletas, los cinco miembros de la familia Bonga encuentran tiempo para dedicar a una causa que les llega al corazón: la ayuda a la infancia. «Si se tienen hijos e hijas con buena salud, se debe hacer algo por los que no tienen esa suerte», explica Suellen, que también acompaña a los niños y niñas que vienen a operarse a Suiza en el marco de nuestro programa de cuidados médicos especializados. En cuanto a sus tres hijos, se han comprometido con ello desde que eran pequeños. «Vienen con nosotros a los stands e invitan a sus amigos», cuenta Jan.
Un relevo comprometido  
Durante una visita a Massongex, Liam, todavía pequeño, hizo amistad con pensionista de la Maison*. «Al marchar, nos pidió si podía venir a dormir a nuestra casa. Es la magia de los Bonga, dos generaciones de voluntarios entre dos mundos totalmente diferentes», cuenta Suellen. «Cuando Leah y Katia tenían 6 o 7 años, ellas fueron de puerta en puerta para recaudar dinero para Tdh. Un año las descubrí después de haber estado cogiendo flores en el jardín de la vecina para venderlas!» De adultos, ellos se comprometen en los comités de organizaciones de eventos en provecho de Tdh al lado de sus padres.
Puerta abierta a otras realidades
Para Suellen, el voluntariado «abre la puerta a otras realidades. Es un cliché decir que es mejor dar que recibir pero es cierto.» Para Jan, también es una actividad social:   «Se encuentran personas con tu mismo espíritu.»
¿Y el voluntariado en 2017?
«Cada vez es más difícil encontrar gente dispuesta a comprometerse», afirma  Jan. Un comentario que no es compartido por Katia. «Hay muchos jóvenes a mi alrededor que lo hacen», le responde. Sea lo que sea, están de acuerdo en una cosa: la imagen del voluntario ha cambiado. «Antes, el voluntariado no estaba realmente reconocido. Actualmente es una actividad valorada e incluso a veces un triunfo en el mundo profesional».
Fuente original: http://bit.ly/2DTGFZL