sábado, 20 de enero de 2018

Kenia, cuando la casa no es ya un lugar seguro

Si las calles del barrio de chabolas keniata de Korogocho representan un riesgo para los niños y niñas, una gran parte de los dramas se desarrollan a la sombra de los hogares, Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) ayuda a los niños y niñas víctimas de la violencia doméstica y de abusos sexuales a restablecerse y a crecer en un entorno seguro.
La historia de Cary* comienza en una de las numerosas casas con tejado de chapa de Korogocho, en Nairobi. Cerca de 200.000 personas, de las cuales el 40% son menores que viven allí apiñados en 1,5 kilómetros cuadrados. Las calles son peligrosas pero es en su hogar donde la niña de 9 años ha sufrido falta de seguridad. «Mi abuelo me hacía cosas malas mientras mi hermana pequeña hacia sus deberes», confió un día Cary a su profesor que había seguido un curso de Tdh para identificar las señales de violencia doméstica y de abuso sexual. Cuando vio a Cary «aislarse y sin ganas de correr», el hombre se preocupó. Alertó a la policia y a Tdh, que colocaron a Cary y a su hermana en el Centro de socorro para niños y niñas de Korogocho.
Más del 80% de los niños y niñas son víctimas de violencia
El drama de Cary se parece a otros a los que Tdh se ha visto confrontado diariamente en su trabajo de protección a la infancia. Como Tom*, un muchacho  de 9 años gravemente quemado por su madre para castigarle por haberle robado  100 shillings (un franco suizo ). «La violencia doméstica es endémica en Kenia», explica Marie Joron, delegada de Tdh, en Nairobi. Un fenómeno amplificado en los barrios de chabolas: la violencia afecta a más del 80% de los s niños y niñas de Korogocho.
Cary no habría estado expuesta a su abuelo abusador si no habría estado en la miseria. Esta situación, le quitó la vida a su madre, obligada a prostituirse para alimentar a sus hijos e hijas. Al morir, sus hijos e hijas se mudaron a casa de sus abuelos. Por temor a los vecinos, el abuelo les impuso la ley del silencio.
El peso de los tabúes
Abandonada en su miseria, la pequeña está muerta de miedo temiendo las represalias, pero también a causa de los tabúes culturales que ahogan las voces de los numerosos abusos sexuales en Kenia. «Hay una negación de la justicia en la comunidad por la cual un padre puede cometer abusos sexuales», deplora Moge Hassan, especialista en protección a la infancia de Tdh en Garissa, cerca de la frontera somalí. «Esto abre un camino para los que los perpetúan: nunca son considerados sospechosos».
El tema es recurrente en el Centro de protección a la infancia de Garissa gestionado por Tdh y UNICEF. Cerca de un tercio de los menores apoyados han sufrido violencia doméstica, con resultados de embarazos, mutilación de genitales y además abandono escolar. Las menores solo pueden escoger el huir de su casa y así llegan a ser un blanco para la explotación, como la prostitución.
Superar los traumas 
Tdh ofrece apoyo médico a los niños y niñas y les ayuda a curar sus heridas psicológicas en el Centro de Garissa y en Korogocho con terapias y actividades recreativas. Las familias también reciben un seguimiento por nuestros equipos.
También formamos a las comunidades en la protección a la infancia y apoyamos económicamente a los hogares en las necesidades más urgentes. «Cuando se declara un caso, visitamos a la familia para identificar las causas de los malos tratos y los medios para remediarlos», describe  Joyce Wamaitha Kiarie, psicóloga   de Tdh. «Intentamos hacer de modo que los menores puedan reencontrar su medio familiar», prosigue .
Cary desea llegar a ser enfermera «para ayudar a otros niños y niñas». Los trabajadores sociales de Tdh acuden regularmente a visitarla. Ella se alegra al reunirse con su hermanita, que vive en casa de una tía, al acabar el curso escolar. Mientras tanto, Cary se desarrolla en el marco protector  del Centro de socorro y reanuda su infancia.
 *Los nombres de los menores han sido cambiados para respetar su vida privada.

Fuente original: http://bit.ly/2Dvi4xF