miércoles, 27 de diciembre de 2017

Rumanía: sacar a las familias romaníes de la pobreza


En Rumanía, cerca de la mitad de los niños y niñas corren el riesgo de caer en la pobreza y la exclusión social. El estado de su alojamiento es deplorable, abandonados por los padres que emigran, están descolarizados, víctimas de la violencia o con problemas de salud. Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) ayuda a las poblaciones vulnerables de Rumanía, como los romaníes, a mejorar su situación, creando pequeños negocios en las regiones donde hay poco empleo.
Rumanía cuenta con la tasa más alta de pobreza infantil de la Unión Europea. Hace 25 años que Tdh trabaja en este país para mejorar la vida de los niños y niñas desfavorecidos y sus familias. «Verdaderamente no podemos resolver los problemas sociales de una comunidad sin trabajar también el nivel d su desarrollo económico», explica Radu Răcăreanu, nuestro director del proyecto Autonomía Económica de Rumanía.
Con nuestro proyecto «zefiR - Ensemble pour l’Autonomie (Juntos para la Autonomía)», apoyamos el desarrollo de 12 comunidades, con alta población romaní. Desde 2013, más de 5.200 niños y niñas se han beneficiado de los progresos realizados en materia de educación, salud y alojamiento. El componente más reciente de este proyecto es el eje del desarrollo económico. Este año, ayudamos a 28 familias a fundar un pequeño negocio nuevo o desarrollar el que ya tienen. Conjuntamente con nuestros socios PACT Foundation y NESsT Foundation Romania, hemos recibido más de 160.000 CHF para apoyar este proyecto y ofrecer formación empresarial a las familias.
Un establo para Simona
Una de estas pequeñas empresas es la de Simona Caldararu, madre de tres niños y niñas que ha comprado una vaca en 2012 con el fin de vender leche a sus vecinos. «La vaca ha tenido dos terneros y nuestro pequeño negocio ha crecido: hemos ganado bastante como para comprar un pequeño establo. La ayuda de Tdh nos ha permitido construir nuestro propio establo y ahora quiere emplear a alguien para que me ayude a ocuparme de las vacas. Es mucho trabajo: las vacas no cogen nunca vacaciones. Pero lo que hago, lo hago por mis peques. Si consigo más dinero puedo comprarles ropa, zapatos y libros para la escuela y puedo comprar buena comida. También me gusta  trabajar en casa pues así me puedo ocupar de ellos», nos cuenta Simona.
Una inversión a largo plazo
Los pequeños negocios familiares ofrecen una posibilidad de mejorar las condiciones de vida, pero también representan una inversión a largo plazo. «Estoy orgulloso de dar un buen ejemplo a mi hija, de enseñarle el valor del trabajo, la importancia de ganarse la vida y generar sus ingresos. Espero que ella vaya a la universidad de la ciudad cuando sea adulta, incluso si se queda aquí trabajando en la agricultura, tenga algo para empezar y poder desarrollarse», explica  Costica Safta, André Romaní de una pequeña todavía no escolarizada (en la imagen de arriba), que ha construido su primer invernadero gracias al proyecto zefiR.
Continuamos apoyando a los empresarios formándoles y preparándoles con el objetivo de que puedan vender mejor sus productos, aumentar su productividad, adaptar su producción a las necesidades del mercado e identificar nuevas posibilidades de  ganancias para desarrollar su negocio. «Este proyecto cambia las mentalidades en el seno de las comunidades romaníes así como sus relaciones con las demás comunidades. Por un lado, se refuerza su autoestima gracias al desarrollo de actividades económicas y por otro lado, se combaten los prejuicios que sufren estas minorías», nos cuenta Radu.
Nuestro proyecto en Rumanía crea modelos de desarrollo económico mediante formaciones, consejos, coaching, facilitación y asignación de presupuestos. Mostramos un ejemplo de cómo los negocios pueden desarrollarse y contribuir al bienestar de las familias de pequeñas comunidades vulnerables.
Fuente original:  http://bit.ly/2pKjb7a