jueves, 16 de noviembre de 2017

Miradas hacia el futuro: un día en la vida de una familia siria refugiada en Grecia



Mientras que miles de refugiados están bloqueados en los campos en Grecia, Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) les ofrece una solución más digna. En los apartamentos protegidos de Tdh, se benefician de un apoyo social. Nuestra colaboradora Tatjana Aebli ha pasado un día con una familia siria en su nueva residencia en Ioannina. He aquí su testimonio.
Ahmed, un joven sirio de 22 años, exhibe orgullosamente su camiseta de fútbol: el número 17. En este momento, parece que no se puede ser más feliz. El acaba de integrarse en el equipo de fútbol local y ahora entrena tres días a la semana. Por el momento, su estatus le impide participar en los partidos oficiales. Pero esto a sus ojos importa poco. Lo que cuenta, es el haber recibido su camiseta, un signo de reconocimiento.
Los siete miembros de esta familia siria son un ejemplo perfecto de las oportunidades que pueden ofrecerse a las personas con un pasado que prefieren olvidar. Su historia ilustra cómo los refugiados pueden mejorar y vivir su vida dignamente.
El domicilio dispone de bastante espacio para sus habitantes. Está amueblado y limpio. Sin embargo, no hay fotos en las paredes. Ningún recuerdo, nada que pueda evocar el pasado. La familia no quiere hablar de ello. Su mirada no está puesta en el pasado sino en el futuro y es de lo que se habla: el padre intenta lanzar una empresa familiar, la niña de ocho años sueña con llegar a ser bailarina y una de sus hermanas desea ejercer la medicina aquí.
Esto grandes sueños se harán realidad poco a poco, precisan los miembros de la familia. «Primero debemos recuperarnos, coger fuerzas, luego empezar lentamente», explica el padre, con la mirada puesta en las plantas de tomate del exterior. Después de haber sufrido un infarto hace algunos meses, no puede ocuparse del jardín, su pasión. 
La madre entra en el salón y nos ofrece dulces sirios: galletas aderezadas con dátiles, así como pudin de canela espolvoreado con nueces. Cerrando los ojos, me he sentido teletransportada a su país de origen, a su pasado. La joven Shahad nos saca de nuestros sueños declarando alto y fuerte que ha comido 43 “huevos”. Todo el mundo se ríe a carcajadas. El verdadero nombre no tiene importancia. El hombre mira a su mujer y nos dice que es una excelente cocinera. No puedo estar más de acuerdo impresionado por las delicias que saboreamos. Sobre su teléfono, Ahmed nos muestra una foto de su equipo de fútbol en Siria, en la época que estudiaba economía. Un vestigio del pasado.
Su mirada al futuro no significa olvidar los buenos recuerdos. Los sueños y proyectos de ayer subsisten, y les permiten continuar. El padre que quería montar una empresa familiar en Siria, ahora quiere realizar este sueño en Ioannina. «Esto será un restaurante, un bistrot. Queríamos realizar este proyecto allí. Nosotros lo haremos aquí, poco a poco». Su hija de 23 años, que ha terminado los estudios de medicina en Siria pero que su diploma no es reconocido en Grecia retomará los estudios en la universidad local. Ahmed, siguiendo su pasión, ha encontrado en Ioannina un equipo de fútbol con el cual entrenar. La pequeña de ocho años, llena de energía, empezará a frecuentar la escuela local la semana que viene, mientras que su hermana de dieciséis podrá estudiar en el liceo. Para prepararse para este nuevo reto, siguen cada día cursos de griego ofrecidos por Tdh y Oxfam en el centro comunitario.
«El restaurante servirá comida árabe e italiana», declara el padre mientras sorbe su té negro con gengibre fresco. Ahmed añade: «Adoro Italia». Todos conocen la cultura italiana y han escuchado las historias de su padre que vivió en este país a la edad de 18 años. Gracias a sus enseñanzas, todos conocen algunas palabras de italiano. Una vez que obtengan sus visados, podrán viajar. Es inútil preguntar a donde: yo ya conozco la respuesta. Una gran sonrisa ilumina la cara de cada miembro de la familia.
Esta visita me ha enseñado que no es necesario siempre hablar del doloroso pasado de los refugiados. Lo importante, no es exhibir las malas experiencias vividas o los traumas que han sufrido. Ya hemos oído un gran número de estas historias, hasta el punto de no prestarles atención. Nos concentramos más bien en esta familia que, como cualquier otra, está llena de risas, recuerdos y sueños. Reflexionemos sobre el éxtasis vivido por el trabajador social de Tdh durante su visita semanal, después de luchar durante meses para conseguir a esta familia el apoyo jurídico que les permita vivir en Grecia, ayuda médica para las largas horas pasadas en el hospital y el apoyo social que les ayude a llevar una nueva vida llena de esperanza. La familia al fin puede respirar y hacer lo que quieren, bien sea ballet, fútbol o planeando el bistrot italiano y árabe. En paz.
En nuestros 30 apartamentos protegidos de Ioannina (Grecia), los trabajadores sociales de Tdh ofrecen un apoyo semanal a las familias de refugiados vulnerables o sea a más de 140 personas. Además de beneficiarse de cursos de inglés y de griego en el centro comunitario, las familias son orientadas hacia servicios jurídicos, médicos y psicológicos en caso de necesidad. Así disponen de las base necesarias que les permiten integrarse con dignidad.
Tatjana Aebli, Comunicación, Tdh
Conoce nuestro:  proyecto de apartamentos protegidos en Grecia .
Fuente original:  http://bit.ly/2z92feZ