jueves, 30 de noviembre de 2017

Los derechos de la infancia: inmersión con la animadora de Tdh en las escuelas suizas


Con ocasión del Día Internacional de los Derechos de la Infancia, el 20 de noviembre, el grupo de animadores formados por Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) visitaron durante varios días escuelas por toda Suiza. En el marco de esta actividad, los niños y niñas aprenden a conocer sus derechos, a comprender cómo hacerlos valer y también a darse cuenta de la situación de otros niños y niñas en diferentes países del mundo. Reportaje en una clase de La Chaux-de-Fonds.
Entramos en la clase en un frío mediodía, la sala todavía está vacía y tranquila. De repente, alumnos y alumnas de 8 a 12 años entran en tromba y son acogidos uno detrás de otro. Anina, la animadora de Tdh, empieza el curso con una pequeña introducción sobre los derechos de la infancia tomando como ejemplo Colombia.
19 pares de curiosos ojos están fijos en ella. Luego el grupo se junta: en equipos de dos deben escenificar un derecho. Se ríen, discuten y se lanzan. Algunos, demasiado tímidos para expresarse en voz alta, expresan con mímica el derecho escogido. Dos jóvenes pisotean el suelo de un lado a otro delante de la pizarra. «Yo lo sé, yo lo sé!», exclama entonces una niña gesticulando en un rincón. «El derecho a un techo.» Los jóvenes actores asienten e inscriben el derecho adivinado en el encerado.
«Hace 60 años, los abuelos de Sara y Juan-David vivían en el campo en Colombia», les cuenta Anina. «Un día invadió sus tierras un grupo armado y tuvieron que huir con miles de familias». Entonces los niños y niñas intentan adivinar y comprender cómo y con qué medios estas familias han podido construir un refugio de emergencia. Con madera y chapa. Paso a paso los jóvenes se impregnan de historia.
¿Qué otros derechos conocen los niños y niñas? «El derecho a una religión, el derecho a ir a la escuela, a poder elegir». «Y el derecho a ser amado», declara un joven muchacho.
El objetivo de la animación de Anina para el 20 de noviembre está claro: permitir a los niños y niñas descubrir y comprender por qué estos derechos son tan importantes, y mostrarles que ellos mismos son los actores de su aplicación. También se les informa de sus derechos y hablaran de ellos. Para que la nueva generación evolucione hacia el respeto de los derechos de la infancia y que cada niño y niña vea su bienestar preservado.
Tdh Educación, un nuevo programa
Este otoño un nuevo programa – Terre des hommes Education – ha sido propuesto al profesorado con el fin de que incluyan nuestras animaciones al programa escolar durante todo el año. Las animaciones tratarán de temas sobre los derechos de la infancia y del desarrollo duradero con ejemplos como la paz en Colombia o el impacto de los teléfonos móviles, sobre los problemas generados por la extracción de oro en Burkina Faso. Estos temas están concebidos para las clases de primaria y secundaria pero también para el nivel post-obligatorio. Estas animaciones estarán disponibles en cinco cantones este año: Bern, Fribourg, Genève, Vaud, Valais.
Obtened más información aquí sobre nuestro Programa Terre des Hommes Education 
Fuente original: http://bit.ly/2j4LXJY

martes, 28 de noviembre de 2017

Nigeria: vida después de Boko Haram


La violencia desplegada por el grupo terrorista Boko Haram al noreste de Nigeria ha supuesto una crisis humanitaria. 1,7 millones de nigerianos han sido obligados a huir de sus pueblos. El alimento y el agua faltan, además cerca de 5.000 personas se han contagiado de cólera. Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) acaba de lanzar una operación de urgencia en la región para reforzar el acceso de la población al agua, a la asistencia y a mejorar las condiciones de higiene.
El noreste de Nigeria está desde hace algunos años marcado por la violencia de Boko Haram. Víctimas de atentados y pillaje, 1,7 millones de personas se han visto obligadas a huir. Expulsados de sus pueblos han encontrado refugio en el interior de los campos donde falta de todo. Las malas condiciones de higiene han favorecido una epidemia de cólera que ha dejado ya 60 muertos. El de que se desarrollen otras enfermedades es alto.
La mitad de los nigerianos que sufren esta situación son niños y niñas. Vamos a lanzar una operación de urgencia para acudir en su ayuda, así como a su familia en colaboración con las autoridades locales. La acción se concentra al noreste de Nigeria en el Estado de Horno. Las primeras ayudas han comenzado en Mafa una ciudad fuertemente marcada por los ataques y los pillajes, a partir de ahora tomada por la armada regular y en donde se encuentran 16.000 desplazados.
Controlar el cólera
«Las condiciones de vida en Mafa son precarias. La población no tiene agua potable. Solo hay un baño para cada 150 o 200 personas, no hay jabón y casi ningún acceso a la asistencia. Esta situación ha tenido como efecto favorecer la aparición del cólera», explica Rolland Gueneau, experto en ayuda de urgencia de Tdh.
Tdh ha empezado a reparar y construir 60 nuevos aseos con puntos de agua para lavarse las manos. El aprovisionamiento de agua se asegurará gracias al arreglo de las fuentes existentes. Los equipos sobre el terreno distribuyen por otro lado kits de higiene que contienen jabón y cepillos de dientes, así como bidones nuevos. También sensibiliza a la población en medidas higiénicas.
Tdh se apresta a equipar el centro médico local de medicamentos y de pequeño material médico. «Las poblaciones que llegan aquí encuentran una cierta seguridad. Ahora debemos acudir en su ayuda rápidamente. Después nos ocupamos de los niños y niñas y de las familias que no pueden encontrar refugio en la ciudad o que se encuentran en lugares que deberían ser seguros y accesibles», añade Rolland Gueneau.
Fuente original: http://bit.ly/2zNqDD8

lunes, 20 de noviembre de 2017

«Hace 10 días que estoy aquí. Mi hijo está agotado.» - Una joven madre rohingya refugiada en Cox’s Bazar

A finales de agosto de 2017, un recrudecimiento de la violencia perpetrada por el ejército birmano contra la minoría rohingya ha estallado en el Estado de Rakhine. El conflicto ha empujado a más de 600.000 personas a huir de su pueblo y atravesar la frontera para refugiarse en Bangladesh, en la región de Cox’s Bazar, juntándose con otros 220.000 refugiados ya instalados. Las familias rohingya viven en condiciones extremadamente difíciles, sin acceso a los servicios básicos. Muchos de ellos han vivido experiencias traumáticas, haciéndoles todavía más vulnerables frente a un futuro incierto.
Al volver de una misión de evaluación a comienzos de octubre en los campos de refugiados en Cox’s Bazar, Pierluigi Testa, experto en salud del departamento de ayuda humanitaria de Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia), nos cuenta de lo que ha sido testigo y nos comenta alguna de sus fotos.
Durante la evaluación, nuestro equipo ha visitado numerosos campos. Esta foto ilustra la densidad de población refugiada y la inmensa expansión geográfica de los nuevos campos: «Cuanto más avanzaba, descubría nuevos refugios detrás de las colinas», nos cuenta Pierluigi. Los nuevos campos de refugiados no tienen ninguna carretera de acceso y el único modo para poder ayudar a los habitantes es ir a pie. En período de lluvias, los senderos se transforman en ríos fangosos, lo que agrava todavía más las condiciones de vida de los refugiados y hace que el acceso a la ayuda humanitaria sea más difícil.
Con el fin de entender mejor la situación de los refugiados rohingya y las condiciones en las que viven, nuestro equipo de expertos ha ido al encuentro de las poblaciones que caminan varias horas a través de las colinas y los campos. Han hablado con numerosas familias y les han preguntado sobre sus necesidades, sobre el acceso al agua y a la comida y sobre el estado físico y psicológico de sus niños y niñas. 
Los refugiados rohingya se han instalado en esta zona de expansión del campo de   Kutupalong en febrero y marzo de este año. Ya han recibido ayuda, como la construcción de este punto de agua. Sin embargo, a pesar de que llegaron hace varios meses, el acceso al agua limpia no está asegurado. Durante la visita de evaluación, nuestro equipo ha constatado la ausencia de sistema de flujo de agua y de barreras de protección. Estas condiciones exacerban los riesgos de epidemias ligadas a la mala calidad del agua. En esta región donde el cólera es endémico, el flujo masivo de refugiados empeora los riesgos de propagación de enfermedades hídricas como el cólera o la diarrea.
Este padre de familia ha perdido a su mujer, muerta durante los violentos enfrentamientos sufridos en Myanmar y se encuentra solo con sus cuatro hijos. Sin trabajo, el hombre joven no llega a cubrir las necesidades de sus hijos que sufren de malnutrición. En el momento de la visita, todavía ninguno de ellos había sido acogido o admitido en un programa nutricional, aunque ya hace cinco meses que han llegado.
«La primera vez que llegamos a Burma Para, las colinas de detrás del campo todavía estaban vacía. Cuando volvimos, el campo había doblado su tamaño», nos cuenta  Pierluigi. «Aquí los rohingyas han llegado hace al menos dos semanas», añade. Estos nuevos refugiados construyen sus refugios con bambú, paja y bolsas de basura para protegerse de la lluvia. En el suelo, solo hay colchones. Las condiciones de vida para estos nuevos refugiados son dramáticas. Todavía ningún actor internacional estaba sobre el terreno en el momento de la evaluación.
Esta foto muestra el refugio de una familia que justo acaba de llegar: la mujer está sola con sus tres hijos de cinco, de tres y de año y medio. Algunas bolsas de alimentos contienen maíz, harina, un kit con productos higiénicos y un cubo para sacar agua constituyen la única ayuda que ella ha recibido al llegar al campo. Nos cuenta lo difícil que es para ella ir a buscar agua y comida, pues está sola con sus hijos de tan tierna edad.
Un recién nacido de apenas 24 horas. La mamá acaba de dar a luz aquí, sola en su refugio. Cuando la ha encontrado Pierluigi, todavía no había recibido ninguna consulta post natal ni para ella ni para su bebé. Cuando le he preguntado si ha podido darle leche a su bebé, la joven le ha respondido: «Yo no tengo leche». Si el aporte nutricional de la madre no es suficiente, su cuerpo no produce leche. «Esto forma parte de nuestro proyecto. Nosotros vamos a aportar todos los cuidados necesarios a las mujeres embarazadas y lactantes así como a los niños y niñas de 0 a 5 años o más si es necesario», nos asegura.
Un gran número de niños y niñas malnutridos han sido identificados por nuestros expertos. Al hablar con las mujeres una de ellas nos cuenta: «Hace diez días que estoy aquí. Doy de comer a mis hijos e hijas una vez al día.» El que tiene en brazos todavía no tiene dos años. Nos confía que su hijo está «agotado.» Sufre de malnutrición. 
Aquí, uno de nuestros médicos palpa el pie del niño. Se trata de un test rápido para establecer el estado nutricional del niño a través del signo de godet: un gesto que permite poner en evidencia un edema a nivel de miembros inferiores, signo eventual de malnutrición.
Lo que nosotros hacemos por las familias rohingya
Un equipo operacional de urgencia está actualmente sobre el terreno para desplegar proyectos que intentan salvar vidas. Nos apoyamos en nuestra amplia experiencia en Bangladesh – llevamos a cabo proyectos sanitarios desde hace más de 30 años en las regiones norte y sur del país – ponemos en marcha actividades de salud peri y post natal, de prevención y de tratamiento de la malnutrición, de higiene y saneamiento y actividades psicosociales junto a los niños y niñas y a sus padres.
La fuerza de nuestra acción reside en su aproximación multisectorial: todas las visitas y cuidados médicos están asociados a un componente de protección. Esto significa que nuestros colaboradores evalúan el estado de salud de un niño o una niña teniendo en cuenta todo e informándose de las condiciones familiares y del estado psicológico de los menores. Intentamos así reducir a la vez la mortalidad infantil y materna, y la vulnerabilidad de los refugiados rohingya los más afectados por el conflicto.
Necesitamos fondos complementarios para poder ayudar todavía más a los niños y niñas rohingya. Apoyad nuestra acción haciendo un donativo ahora.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Miradas hacia el futuro: un día en la vida de una familia siria refugiada en Grecia



Mientras que miles de refugiados están bloqueados en los campos en Grecia, Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) les ofrece una solución más digna. En los apartamentos protegidos de Tdh, se benefician de un apoyo social. Nuestra colaboradora Tatjana Aebli ha pasado un día con una familia siria en su nueva residencia en Ioannina. He aquí su testimonio.
Ahmed, un joven sirio de 22 años, exhibe orgullosamente su camiseta de fútbol: el número 17. En este momento, parece que no se puede ser más feliz. El acaba de integrarse en el equipo de fútbol local y ahora entrena tres días a la semana. Por el momento, su estatus le impide participar en los partidos oficiales. Pero esto a sus ojos importa poco. Lo que cuenta, es el haber recibido su camiseta, un signo de reconocimiento.
Los siete miembros de esta familia siria son un ejemplo perfecto de las oportunidades que pueden ofrecerse a las personas con un pasado que prefieren olvidar. Su historia ilustra cómo los refugiados pueden mejorar y vivir su vida dignamente.
El domicilio dispone de bastante espacio para sus habitantes. Está amueblado y limpio. Sin embargo, no hay fotos en las paredes. Ningún recuerdo, nada que pueda evocar el pasado. La familia no quiere hablar de ello. Su mirada no está puesta en el pasado sino en el futuro y es de lo que se habla: el padre intenta lanzar una empresa familiar, la niña de ocho años sueña con llegar a ser bailarina y una de sus hermanas desea ejercer la medicina aquí.
Esto grandes sueños se harán realidad poco a poco, precisan los miembros de la familia. «Primero debemos recuperarnos, coger fuerzas, luego empezar lentamente», explica el padre, con la mirada puesta en las plantas de tomate del exterior. Después de haber sufrido un infarto hace algunos meses, no puede ocuparse del jardín, su pasión. 
La madre entra en el salón y nos ofrece dulces sirios: galletas aderezadas con dátiles, así como pudin de canela espolvoreado con nueces. Cerrando los ojos, me he sentido teletransportada a su país de origen, a su pasado. La joven Shahad nos saca de nuestros sueños declarando alto y fuerte que ha comido 43 “huevos”. Todo el mundo se ríe a carcajadas. El verdadero nombre no tiene importancia. El hombre mira a su mujer y nos dice que es una excelente cocinera. No puedo estar más de acuerdo impresionado por las delicias que saboreamos. Sobre su teléfono, Ahmed nos muestra una foto de su equipo de fútbol en Siria, en la época que estudiaba economía. Un vestigio del pasado.
Su mirada al futuro no significa olvidar los buenos recuerdos. Los sueños y proyectos de ayer subsisten, y les permiten continuar. El padre que quería montar una empresa familiar en Siria, ahora quiere realizar este sueño en Ioannina. «Esto será un restaurante, un bistrot. Queríamos realizar este proyecto allí. Nosotros lo haremos aquí, poco a poco». Su hija de 23 años, que ha terminado los estudios de medicina en Siria pero que su diploma no es reconocido en Grecia retomará los estudios en la universidad local. Ahmed, siguiendo su pasión, ha encontrado en Ioannina un equipo de fútbol con el cual entrenar. La pequeña de ocho años, llena de energía, empezará a frecuentar la escuela local la semana que viene, mientras que su hermana de dieciséis podrá estudiar en el liceo. Para prepararse para este nuevo reto, siguen cada día cursos de griego ofrecidos por Tdh y Oxfam en el centro comunitario.
«El restaurante servirá comida árabe e italiana», declara el padre mientras sorbe su té negro con gengibre fresco. Ahmed añade: «Adoro Italia». Todos conocen la cultura italiana y han escuchado las historias de su padre que vivió en este país a la edad de 18 años. Gracias a sus enseñanzas, todos conocen algunas palabras de italiano. Una vez que obtengan sus visados, podrán viajar. Es inútil preguntar a donde: yo ya conozco la respuesta. Una gran sonrisa ilumina la cara de cada miembro de la familia.
Esta visita me ha enseñado que no es necesario siempre hablar del doloroso pasado de los refugiados. Lo importante, no es exhibir las malas experiencias vividas o los traumas que han sufrido. Ya hemos oído un gran número de estas historias, hasta el punto de no prestarles atención. Nos concentramos más bien en esta familia que, como cualquier otra, está llena de risas, recuerdos y sueños. Reflexionemos sobre el éxtasis vivido por el trabajador social de Tdh durante su visita semanal, después de luchar durante meses para conseguir a esta familia el apoyo jurídico que les permita vivir en Grecia, ayuda médica para las largas horas pasadas en el hospital y el apoyo social que les ayude a llevar una nueva vida llena de esperanza. La familia al fin puede respirar y hacer lo que quieren, bien sea ballet, fútbol o planeando el bistrot italiano y árabe. En paz.
En nuestros 30 apartamentos protegidos de Ioannina (Grecia), los trabajadores sociales de Tdh ofrecen un apoyo semanal a las familias de refugiados vulnerables o sea a más de 140 personas. Además de beneficiarse de cursos de inglés y de griego en el centro comunitario, las familias son orientadas hacia servicios jurídicos, médicos y psicológicos en caso de necesidad. Así disponen de las base necesarias que les permiten integrarse con dignidad.
Tatjana Aebli, Comunicación, Tdh
Conoce nuestro:  proyecto de apartamentos protegidos en Grecia .
Fuente original:  http://bit.ly/2z92feZ

jueves, 9 de noviembre de 2017

Para los refugiados bloqueados en los Balcanes, la crisis no ha acabado


Serbia es el principal país de tránsito para las personas refugiadas. Numerosas familias intentan proseguir su viaje hacia Europa occidental, pero son violentamente rechazados en la frontera. Bloqueados en Serbia, un país donde faltan servicios de protección, las familias están desamparadas. Durante un año, Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) ha contribuido a suplir esta falta con el Espacio Madre-Niño-Niña en Belgrado, gestionado por nuestro colaborador en Serbia,  Novi Sad Humanitarian center.
Más de 2.900 niños y niñas y 1.600 trabajadores sociales se han beneficiado de este espacio seguro y de sus servicios, así como de consejo y apoyo psicológico,  de actividades recreativas y además de infraestructuras sanitarias. El Espacio Madre-Niño-Niña era también la primera parada para las familias de refugiados que llegaban a Belgrado después de haber caminado día y noche. Este centro ha llegado a ser un refugio para las personas que han abandonado los centros de acogida y se han dirigido hacia las fronteras europeas pero que han sido  rechazados. Nuestro equipo ha encontrado a numerosos niños y niñas y a sus padres agotados y que han podido tomar una comida y cambiarse por primera vez después de días de viaje.
El periplo de la pequeña Safia
Entre ellos, Safia*, una afgana de tres años y su madre, que  habían llegado a Europa cuatro meses antes. Ellas han huido de los peligros de su país, donde Safia ha sobrevivido al bombardeo de su guardería. Testigo de difíciles situaciones, Safia ha llegado en estado de ansiedad. Su estado ha empeorado después de la traumatizante tentativa de atravesar la frontera serbio-húngara. Como la madre de Safia tenía necesidad urgente de ayuda, ella se ha dirigido a nuestro Espacio Madre-Niño-Niña.
«La primera vez que ellas han llegado aquí, estaban muy angustiadas, Safia gritaba y daba patadas en los brazos de su madre, ella se hería», recuerda  Mina Cavic, trabajadora social en el Rincón Madre-Niño-Niña. «La conclusión del doctor es que gozaba de buena salud física, pero necesitaba asistencia psicológica. Hemos podido aconsejar de urgencia a la madre y recomendarle que acuda regularmente al centro». En las semanas siguientes, Safia y su madre han podido aprovechar el calor del espacio, ayudadas por las trabajadoras sociales y las psicólogas del Espacio Madre-Niño-Niña.
La calma recobrada  
Paso a paso, la pequeña ha tomado parte en las actividades recreativas y ha podido jugar con otros niños y niñas. Safia ha recobrado la calma: sus crisis de angustia han cesado, ha comenzado a dormir y a comer normalmente e incluso ha vuelto a jugar. «Estaba tan feliz de ver sonreír a mi hija de nuevo», nos ha confiado su madre. La familia ha sido acogida en un pequeño centro al sur de Serbia. Como le ha aconsejado nuestro equipo, ellas se han instalado allí durante un cierto tiempo con el fin de asegurar un entorno estable y cuidados suplementarios para Safia.
El cierre de la ruta migratoria de los Balcanes ha causado numerosos problemas para proteger a los niños y niñas refugiados. Ahora cuando se aproxima el invierno y cuando más refugiados llegan a Serbia, el Espacio Madre-Niño-Niña ofrece un servicio esencial para los más vulnerables en Belgrado. Es el único espacio especializado para lactantes,  jóvenes niños y niñas,  madres y mujeres embarazadas.
Para saber más sobre este tema, mirad nuestro vídeo sobre Macedonia que también sufre un flujo de refugiados en tránsito :
Macedonia: proteger a los niños y niñas refugiados durante el camino.

Fuente original: http://bit.ly/2AonmWQ

sábado, 4 de noviembre de 2017

Bastian Baker en Colombia: «Podemos contribuir ofreciendo un futuro mejor a los niños y niñas»


Bastian Baker, embajador de Tdh, ha visitado durante varios veranos nuestros proyectos en Colombia. El músico suizo primero fue recibido en Córdoba donde descubrió nuestras actividades de protección a la infancia. Luego, en la capital, Bogotá, Bastian se interesó en los proyectos de justicia juvenil restaurativa que se funda en el principio de reparación y reinserción para los menores en conflicto con la ley.
En el programa del primer día: visitó una escuela en Ciudad Bolivar, un barrio pobre en la periferia de la capital colombiana. Los niños y niñas curiosos se agruparon alrededor del cantante suizo. Acompañado de los «Buhòs» (les hiboux), representantes elegidos en sus clases, Bastian hizo un recorrido por varios puestos con el tema de la prevención de la violencia y de la resolución de conflictos. Los alumnos aprenden allí todo sobre estas cuestiones: todos han tomado ya parte de las actividades organizadas por Terre des hommes – Lausana durante el último año escolar. Resuelven las tareas de los puestos con mucha motivación y un gran espíritu de equipo.
Michelle, una alumna de 12 años, se divierte mucho durante las actividades de Tdh y nos cuenta: «Sobre todo hemos aprendido el respeto mutuo». «Los conflictos pueden arreglarse mediante palabras y no por golpes. En una discusión, todo el mundo escucha en lugar de hablar todos al mismo tiempo», explica Miguel, de 9 años.
Bastian también se ha divertido mucho con los niños y niñas. El describe la visita a la escuela y su concierto final ante 1.000 alumnos entusiasmados como los puntos fuertes de su viaje. «La acogida de los niños y niñas de la escuela Ciudad Bolivar, su alegría, su entusiasmo, han sido muy especiales para mí. La educación es a mi entender la llave del futuro», añade.
El segundo día, Bastian visitó el centro de detención para chicas jóvenes de Ciudad Bolivar. Después de vacilar al principio, se sentó en círculo con un grupo de chicas que forman parte también del proyecto «Restaura-te», literalmente «Rétablis-toi», que les ayuda a conocer mejor sus derechos y a mejorar sus condiciones de detención. Las adolescentes dejan pronto atrás sus reservas y las preguntas fluyen: «¿De dónde vienes? ¿Cuáles son tus hobbys? ¿Cómo se baila en Suiza?».
La experiencia del centro de detención ha emocionado mucho a Bastian. Reconoce que al principio ha sido difícil. El ambiente era distendido. «¿Quién es este extranjero?», se han preguntado algunas chicas. Pero estos debates le han ayudado a crear un lazo con ellas y a comprenderlas mejor.
«Lo primero que pensamos es que ellas son criminales y que merecen lo que les ocurre. Pero también hay que reconocer que el contexto social y las condiciones de vida, sobre todo en Colombia, pueden hacer que las adolescentes cometan errores fácilmente. Suiza es el país de las segundas oportunidades y encuentro importante que aquí también puedan tener una segunda oportunidad. Es importante que estos jóvenes tengan acceso a sus derechos», insiste Bastian.
Al final de su viaje, Bastian reconocía que queda todavía «mucho por hacer. Colombia está ahora en un momento crucial de su historia, y podemos aportar nuestra ayuda». El cantante ha decidido lanzar su propia campaña de MyTdh y se ha fijado como objetivo recaudar 20.000 francos para los niños y niñas colombianos.
Fuente original: http://bit.ly/2A7ZypO