lunes, 16 de octubre de 2017

Irak - Ayuda humanitaria en terreno movedizo


La caída de los bastiones del grupo Estado Islámico en Mosul y en Tal Afar no ha puesto fin a los combates ni a la crisis humanitaria en Irak, según  Stephan Richard, responsable de las operaciones de Terre des hommes – Lausana (Tdh) en Irak.
-Dos meses después de la ofensiva de la coalición contra el grupo Estado Islámico  (EI), ¿Cuál es la situación en Mosul?
Algunos barrios han sido totalmente destruidos, mientras que otros han ofrecido poca resistencia por parte del grupo EI, con lo que han sufrido menos daños en el transcurso de la toma de la ciudad. Pero los lugares ocupados durante tiempo pueden haber sido plagados de explosivos y minas, lo que retrasa la reinstalación de las familias que deben esperar que los barrios sean seguros.
-¿Cómo ha evolucionado la ayuda de urgencia de Tdh en esta zona?
Primero trabajamos en la línea del frente cuando el acceso era todavía difícil para el resto de la comunidad humanitaria. Hemos intervenido durante bastante tiempo en el punto de «Scorpion Jonction» que era uno de los raros lugares de paso para salir de la ciudad. Al irse intensificando la respuesta humanitaria gracias al compromiso progresivo de las fuerzas armadas, hemos decidido dejar nuestro lugar a otras ONG internacionales con el fin de poder continuar desplegando nuestra ayuda en otras zonas en torno a Mosul donde el acceso es todavía difícil.
-¿Qué habéis previsto para el regreso de las familias?
Continuaremos distribuyendo bienes de primera necesidad al oeste de Mosul y también vamos a poner a disposición de los más vulnerables 500 refugios que pueden acoger cada uno a familias de 6 a 8 personas. Esta ayuda permitirá responder a las necesidades de las poblaciones que vienen de los barrios de Mosul que han sido los más afectados por los bombarderos de la coalición y que han sido parcial o completamente arrasados.
-¿Y en la región de Tal Afar?                          
Nuestras actividades junto a los desplazados continúan con el aprovisionamiento de agua potable, la distribución de kits de urgencia, la acogida a los niños y niñas en lugares dedicados a su acogimiento y también a los adolescentes que huyen de las zonas de combate y la puesta en marcha de escuelas temporales, también hemos puesto en marcha un centro de recepción en Tal Afar en el cual acogemos a las mujeres y a los niños y niñas mientras que sus esposos, hermanos o padres se presentan en los controles de las autoridades y servicios de información de Irak, controles que pueden durar varios días.
-¿Continúa Tdh en la línea del frente?
Todavía quedan algunas zonas de ocupación, sobre todo una vasta región al oeste en el desierto de Irak (Anbar) donde los combates son todavía muy intensos y donde nuestro equipo, llegado dos días después de la liberación de la ciudad de Ana, ha podido constatar las desastrosas consecuencias de la reconquista de los últimos lugares ocupados por el grupo Estado Islámico. En Ana, el hospital ha sido totalmente destruido después de un bombardeo. Vamos a intentar organizar una respuesta de urgencia con apoyo a la salud y a la educación en esta nueva zona liberada.
-¿Se puede decir que la guerra toca a su fin?
El futuro de Irak es muy incierto, con o sin el EI. El espacio geográfico ocupado por el califato auto-proclamado será liberado probablemente del yugo terrorista en los próximos meses. Sin embargo, por otro lado, hay presencia de combatientes del EI en territorio de Irak. Es probable que asistamos a un recrudecimiento de actos terroristas y ataques localizados. Por otro lado, el efecto de colusión entre los diferentes actores armados contra el EI ha desdibujado completamente las cuestiones de identidad, de los clanes y religiosas que sacuden Irak desde hace numerosas décadas, y que podrían salir a la superficie después de la caída del EI.
-¿Cómo se orienta la estrategia de Tdh en este contexto?  
Deberemos responder a un doble imperativo. Debería ser posible continuar respondiendo a las urgencias en las líneas del frente cada vez más aisladas y difíciles de alcanzar, manteniendo al mismo tiempo actividades de apoyo urgente en las zonas todavía sensibles, o espacios estratégicos potencialmente objeto de tensiones entre las partes concernientes. También anticiparse a las necesidades y aportar ayuda a los desplazados que comienzan a regresar a sus casa y reconstruir sus nuevas vidas, para algunos, en una  terrible indigencia, después de haberlo perdido todo.
Stephan Richard, responsable de las operaciones de Terre des hommes Irak.
Fuente original: http://bit.ly/2wZsKOJ