lunes, 2 de octubre de 2017

En Kabul, las comadronas itinerantes vigilan los nacimientos

Desgarrado por la guerra desde hace más de 30 años, Afganistán es uno de los países más peligrosos y violentos del mundo. Los profesionales de la salud, además de las víctimas del conflicto y las familias, son los primeros en padecer esta inseguridad. Para remediar este problema, Terre des hommes – Lausana (Tdh – Ayuda a la infancia) ha recurrido a las comadronas que se reúnen directamente con las familias que las necesitan.
La tasa de mortalidad maternal en Afganistán está entre las más elevadas del mundo. Sin embargo, es difícil obtener estadísticas precisas en este contexto, se estima que alrededor de ocho niños y niñas sobre cien y 12 madres sobre cien pierden la vida durante el parto. En este país, donde la seguridad es muy precaria, los dispensarios son blanco del conflicto y más de 9 millones de personas tienen un acceso limitado o inexistente a la asistencia sanitaria.
Las comadronas de Tdh están allí donde la necesidad es más acuciante: en casa de las familias
Esta situación afecta particularmente a las madres y a sus hijos: el 25% de los hospitales no tienen ni comadronas, ni personal cualificado para los partos. A esto se añade el contexto cultural afgano, que impide a muchas mujeres recibir un seguimiento médico. Sin el permiso de su familia o de su marido, una mujer no está autorizada a acudir al hospital. Así, son numerosas las afganas que dan a luz en casa. Aisladas y privadas de todo contacto con la sociedad, además ellas no están sensibilizadas con los problemas de salud de la primera infancia. Para responder a la urgencia de estas necesidades, hemos puesto en marcha el concepto de comadronas itinerantes que efectúan visitas a domicilio para ofrecer asistencia a las mujeres privadas de acceso a los servicios públicos.
«El concepto puerta a puerta es muy pertinente en Afganistán. Las comadronas conocen el contexto de la salud de las madres y de la lactancia y las normas éticas, cuya aplicación es esencial para dar una asistencia sanitaria adaptada.»
Doctor Noor Khanum, Responsable del proyecto sanitario en Kabul:
Dos comadronas de Tdh visitaron a Qandi, en la comunidad de familias desplazadas en la periferia de Kabul, joven de 22 años que luchaba por sobrevivir. Inconsciente y pálida, acababa de dar a luz a su quinto bebé con retención de placenta. Un gran número de mujeres y de niños y niñas le  rodeaban en la penumbra de la insalubre tienda. Simeen y Nooria, dos comadronas que trabajan con Tdh desde hace más de quince años, no han perdido un segundo: rápidamente han efectuado un examen físico, verificado la presión sanguínea de Qandi y tratado a la joven madre para parar la hemorragia. Tan pronto como Qandi ha recuperado el conocimiento, ellas le han administrado los medicamentos necesarios. A la mañana siguiente, las dos comadronas visitaron a la madre y al bebé felices de constatar que las dos se recuperaban bien.
Apoyar a los más vulnerables: las familias desplazadas y repatriadas  
Nuestros equipos de comadronas buscan ante todo ofrecer una ayuda de proximidad a las familias desplazadas y repatriadas más vulnerables en 26 zonas de Kabul que son de difícil acceso, allí donde no se oferta el programa sanitario del gobierno. Con más de 600.000 repatriados (antiguos refugiados retornados de Pakistán) que se han juntado con más de un millón de afganos desplazados por la violencia y la guerra en su propio país, su situación es precaria. La mayoría de ellos viven en refugios temporales o en habitaciones informales en las ciudades y no consiguen satisfacer las necesidades más esenciales.
Nuestra innovadora respuesta: unidades móviles   
«Las madres se ven gravemente afectadas y sumidas en un stress enorme cuando sus niños y niñas no tienen acceso a la educación. Son confrontadas con un entorno violento, ignoran sus derechos fundamentales y deben ganar dinero para mantener a su familia», explica la  doctora Noor. Con el fin de apoyar mejor a los niños y niñas y a sus madres, se han puesto en marcha las nuevas unidades móviles compuestas por una trabajadora social y una comadrona. Esto es un progreso importante: además de ayudar a sobrevivir a las madres y a sus hijos e hijas, ofrecemos actividades de protección que contribuyen a su bienestar y al respeto de sus derechos. «Las madres y sus hijos e hijas son indisociables y por esta razón, las unidades móviles permitirán a las comadronas ofrecer mejores servicios. En conclusión, la salud y la protección están estrechamente ligadas y la salud no es suficiente sin protección», añade Noor.
En las zonas periféricas de Kabul, nuestras unidades móviles aportan una ayuda a las mujeres embarazadas y lactantes, así como a sus niños y niñas y les sensibilizan en una buena higiene. Nuestras comadronas afganas ofrecen cursos de educación sanitaria en el seno de las comunidades. Solamente en el año 2016, han sensibilizado a más de 50.000 mujeres y adolescentes en la importancia de la lactancia, la higiene, las vacunaciones, de la gestión personal y del acceso a los dispensarios.
Actualmente, Tdh es la única organización que ofrece servicios itinerantes a la comunidad afgana. El concepto ha permitido promover la importancia de los cuidados profesionales para las mujeres embarazadas y los recién nacidos y cambiar las costumbres a este respecto. Hasta ahora, nuestro equipo ha logrado ofrecer ayuda a más del 60% de las personas desplazadas en Kabul. La integración de la protección de la infancia a nuestra intervención contribuye a mejorar el bienestar y la salud de los niños y niñas.
Fuente original:  http://bit.ly/2wtBzA4