jueves, 28 de septiembre de 2017

Sudán del Sur - Agricultura urbana para sobrevivir a un sitio


Chaîne du Bonheur relanza  actualmente la «urgente hambruna en África». Con la mitad de su población implicada o sea 6 millones de personas,  Sudán del Sur forma parte de los principales países afectados por la inseguridad alimentaria, una situación que pone en peligro la salud y la vida de los niños y niñas. En Yei, ciudad sitiada por las fuerzas armadas del gobierno y por los rebeldes, Terre des hommes – Lausana (Tdh- Ayuda a la infancia) ayuda a las familias a subsistir gracias a los huertos urbanos.
Las tierras verdes y fértiles de la región de Yei contrastan con las imágenes de sequía y de desolación que se asocia habitualmente a las hambrunas. En Sudán del Sur, esta catástrofe no tiene nada de natural. No es debida a la aridez o a las malas cosechas sino a la guerra civil que arrasa al país desde 2013. Este conflicto ha sumido al Estado más joven del mundo en una grave crisis alimentaria.
La región de Yei, en el sur, considerada hasta ahora como el “granero de trigo” del país, no ha sido respetada. Más de 200.000 personas, de las cuales el 15% son niñas y niños están sufriendo malnutrición aguda. «Las fuerzas gubernamentales han aislado la ciudad a finales del año pasado, declarando que toda persona que se encuentre fuera de un perímetro llamado “de seguridad”de 2,5 km  será considerado como que apoya a los rebeldes», describe Cynthia Winkelmann, encargada de los programas del departamento de ayuda humanitaria de Tdh, de regreso en Sudán del Sur. «Los granjeros han tenido que abandonar sus tierras en los alrededores de Yei e ir a las casas de la ciudad, que han sido abandonadas por las familias que han ido a refugiarse en otros países».
La situación de Yei es crítica. La ciudad de 60.000 habitantes no puede contar más que con sus reservas, que son casi inexistentes, las raras distribuciones de alimentos de los actores internacionales y las tierras que se encuentran en el cinturón de la ciudad para alimentar a su población. «La agricultura urbana ayuda a subsistir en estas situaciones de sitio. Por ejemplo, con unos diez gramos de semillas pueden germinar miles de plantas de tomates», prosigue Cynthia Winkelmann. «Desde primavera hemos distribuido semillas y herramientas agrícolas a 1.540 familias particularmente vulnerables, como por ejemplo mujeres solas con niños y niñas y desplazados internos, también les hemos formado en técnicas de cultivo y stockage». Nuestros equipos han lanzado este proyecto en colaboración con otra ONG Suiza EPER, presente ya en la región desde hace varios años y asociada con otras ONG locales.
Primeras cosechas  
Las personas que han recibido la formación han cosechado sus primeros tomates hace algunas semanas, como Margaret, que vive en un barrio de Yei donde viven nueve familias. «Yo doy los excedentes a mis vecinos, como al pequeño Hamin y a su madre, que se han refugiado aquí después de huir de su casa », nos cuenta ella. La elección de los tomates lleva una cierta diversidad a la alimentación de los habitantes de la región. Los huertos también cuentan con berenjenas, coles, cebollas y okras. Paralelamente, un proyecto de nutrición en las escuelas permitirá dar de comer diariamente a 3.000 niños y niñas. 
Reforzar las defensas inmunitarias de los niños y niñas  
Una alimentación suficiente pero sobre todo variada es esencial, nos cuenta Martin Morand, responsable de las operaciones en Sudán del Sur. «Particularmente para las madres y sus hijos e hijas durante los 1.000 primeros días de. Las carencias pueden debilitar a los niños y niñas frente a las enfermedades y perjudicar a su desarrollo». Y recordar que raramente se muere de hambre, son las enfermedades a las que llegan a ser más vulnerables las que son fatales. Sudán del Sur hace frente actualmente a una epidemia de cólera. «En la estrategia de Tdh, los programas de nutrición se asocian a proyectos para mejorar la higiene y el agua potable. Uno no va sin el otro».
Fuente original: http://bit.ly/2yI3rC9