sábado, 10 de junio de 2017

El cambio climático agrava la explotación laboral infantil

A pesar de que los efectos del cambio climático son evidentes en todo el mundo, las nefastas consecuencias que la degradación del medio ambiente tiene sobre la vida de niños y niñas y, más concretamente, sobre el trabajo infantil, pasan aún inadvertidas. Por este motivo, Fundación Tierra de hombres presenta el informe "Los efectos del cambio climático y de la degradación medioambiental sobre el trabajo infantil: el vínculo ignorado", un estudio que demuestra cómo las condiciones meteorológicas extremas, las sequías, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación o los desechos tóxicos, a menudo agravan la situación de las comunidades más empobrecidas fomentando la explotación laboral de los niños y niñas.
Algunos datos
A pesar de que el número de niños y niñas explotadas laboralmente ha disminuido de 246 millones (2000) a 168 (2013), 85 millones de menores continúan realizando trabajos peligrosos. Se estima que el 58,6% de niños y niñas explotados laboralmente, trabaja en agricultura, el 25,4% en servicios, el 6,9% en el trabajo doméstico, el 7,2% en la industria, construcción y manufactura, y el 1,9% no están definidos.
Migración y consecuencias sobre la salud
La alteración de los ecosistemas motivan las migraciones, sobre todo de las zonas rurales a la urbana, ya que dependen en su mayoría de la agricultura y la escasez de tierras fértiles, agua o leña como combustibles imposibilitan su desarrollo. Así, los hogares más pobres se ven obligados a sacar a sus hijos de la escuela para que trabajen, y así conseguir nuevas fuentes de ingresos. A este respecto, los menores dejan de estar escolarizados para exponerse a la explotación infantil, inhalación de substancias tóxicas o condiciones de trabajo intolerables, que afectan a su sistema nervioso central, inmunitario y digestivo.
Los casos de Nepal, India, Burkina Faso, Perú y Nicaragua
Los resultados de la investigación han demostrado cómo el cambio climático en la región del Sahel (Burkina Faso) provoca condiciones meteorológicas imprevisibles y el agotamiento de los suelos, provocando la migración en busca de ingresos. Según Antje Ruhmann, experto en derechos de la infancia en Tierra de hombres "la combinación de condiciones de vida pobres, las escasas oportunidades de adquirir una educación y la falta de trabajo en condiciones dignas para jóvenes y adultos, junto con la reciente fiebre del oro, han originado que un mayor número de menores trabajen en condiciones peligrosas y dañinas en las minas de oro". En India se puede observar, por ejemplo, que la duración de la migración estacional, a causa del cambio climático, ha aumentado de tres a seis meses. En consecuencia, muchos niños trabajan en lugar de asistir a la escuela. El estudio de Nicaragua muestra que pueden surgir nuevas formas de trabajo como resultado de la degradación ambiental. Los vertederos a cielo abierto se han convertido en una lucrativa y de fácil acceso fuente de ingresos también para los menores. Paralelamente, el trabajo de los recolectores de residuos es parte de la solución, ya que contribuyen a un ambiente más limpio y sano. Pero, como consecuencia, el 48% de los niños que trabaja con residuos ha presentado lesiones en los últimos 12 meses. 
En Nepal, con una población que se dedica, mayoritariamente a la agricultura, los desastres naturales, como el terremoto de 2015, empeoran notablemente las condiciones de explotación existentes, obligando a las familias a trabajar junto a sus hijos en fábricas de ladrillos ante la alta demanda para la reparación de las viviendas. Por otro lado, el caso de Perú muestra que los campesinos locales no cuentan con las herramientas adecuadas para compensar las pérdidas de ingresos por el cambio climático, lo que propicia las migraciones a zonas urbanas.
La migración estacional o permanente parece ser la estrategia más frecuente para las familias, en respuesta a las consecuencias de la degradación del medio ambiente. En la mayoría de los casos, esta migración aumenta el riesgo de que los niños terminen en condiciones de explotación laboral, ya que al desplazarse no están debidamente registrados y no pueden acceder a la escuela.
Recomendaciones
El Informe sobre el Trabajo Infantil 2017 aporta recomendaciones a nivel internacional, estatal, empresarial, para actores medioambientales y para la sociedad civil. Deja claro que se deben dedicar mayores recursos a la investigación sobre la relación entre el cambio climático y el trabajo infantil, esquemas de prevención más específicos y una mayor integración entre las  políticas de protección al medio ambiente y las de protección a la infancia. La situación de las personas migrantes, afectadas por el cambio climático debe tenerse en cuenta en la política nacional e internacional y ser adaptada a cada contexto local para que, de este modo, los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad que les ofrezca una mejor perspectiva de futuro a largo plazo.
Paralelamente, es necesario elaborar un contenido informativo acerca de la cuestión laboral y del medioambiente destinado a los niños y niñas, brindarles el espacio y las condiciones que propicien su participación en el debate sobre el medioambiente, y la reflexión sobre las repercusiones de esta cuestión sobre sus derechos. Asimismo, es necesario reforzar el marco normativo e institucional para la protección de los derechos ambientales de la infancia mediante el análisis de los vínculos entre la Convención de los Derechos de la Infancia y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y por tanto, las políticas internacionales encaminadas a erradicar las peores formas de trabajo infantil deben concebir los factores medioambientales como causas fundamentales de este flagelo.
Fuente original: http://bit.ly/2s8RvZb