viernes, 12 de mayo de 2017

Migración - Entre mito y realidad


Todos los días, los medios abordan el tema de la crisis de los refugiados. Los políticos utilizan la inquietud de la población para ganar votos. Los  países  cierran sus fronteras y, de algún modo, la migración ha llegado a ser indeseable para gran parte de la sociedad.
Los mensajes sobre la cuestión migratoria son numerosos. ¿Pero, verdaderamente cuáles son los hechos?  
«La migración es un problema que debe ser atajado»
La migración es presentada principalmente como un problema. Muchas personas la consideran una amenaza para nuestra seguridad y nuestra prosperidad. Sin embargo, la migración no es un fenómeno excepcional. Representa un elemento inherente a nuestra historia. Durante siglos, las personas han migrado y se han establecido en nuevas regiones. España y Suiza, por ejemplo, son países de inmigración. Casi un cuarto de la población posee pasaporte extranjero y numerosas personas tienen sus raíces en otro país. La migración permite a los Estados crecer tanto en el plano económico como cultural. No podemos impedir la migración, pero podemos transformarla en un factor positivo.
«Las personas refugiadas son demasiado numerosas, no podemos acogerlas a todas.»
«Todas quieren entrar en Europa»; es el pensamiento más extendido. En realidad, alrededor del 86% de todas ellas viven en países en vías de desarrollo. Estos son los países vecinos de las regiones en crisis que son claramente los más afectados por la migración. Si observamos más de cerca las estadísticas, se ve que a penas un 10% del conjunto de las personas refugiadas sirias han emigrado a Europa, mientras que Líbano, él solo ha acogido, a 1,1 millón de demandantes de asilo. En total, 45.804 personas refugiadas admitidas vivían en Suiza a finales de 2016. O sea, un 0,5%, que representa una fracción ínfima de nuestra población. 
«Las personas refugiadas solo se aprovechan y no aportan ninguna contribución»
Las personas refugiadas llegadas recientemente a Europa son jóvenes más instruidos que la media de su país de origen. La mayoría de ellas preferirían desempeñar un empleo más que depender de la ayuda social. Sin embargo, a menudo les cuesta encontrar un trabajo. Subsisten otros obstáculos para las personas refugiadas cualificadas: generalmente sus diplomas no son reconocidos en el país de acogida. Esto también impide a jóvenes proseguir su formación. En España o Suiza, las personas admitidas esperan durante mucho tiempo para poder contribuir activamente con la sociedad. Esto no corresponde con su voluntad de integrarse, es más bien el sistema el que les empuja a ello. 
Migración positiva  
La solución al debate sobre la migración no va a servirse en bandeja de plata. Está claro que todavía habrá olas migratorias y personas refugiadas suplementarias. Los Estados deben reflexionar sobre los medios para contener esta realidad y encontrar soluciones positivas. Desde Tierra de hombres subrayamos sobre todo la necesidad de proteger a niños, niñas y adolescentes cada vez más numerosos, a menudo abandonados a su suerte, y ayudarles a integrarse. Menores no acompañados deben ser acogidos de manera adecuada y tener derecho a la educación y a una formación. Se debe acordar una atención particular a los traumas físicos y mentales, proponiendo un apoyo psicológico para sobrellevar los traumas. Estas medidas mejoran las perspectivas de futuro de estas personas jóvenes que labrarán su porvenir formando parte de nuestra creciente economía. 
De ninguna manera, la migración puede tener éxito si la comunidad de acogida no considera a las personas refugiadas como un potencial sino como una carga. Alexander Betts, director del centro de estudios sobre refugiados de la Universidad de Oxford, explica: «Las personas refugiadas no deben ser una carga. Son hombres y mujeres dotados de aptitudes, talentos, objetivos. Son capaces de aportar su contribución, si les damos la posibilidad.» De manera general, si les concedemos el derecho al trabajo y a la educación y si les permitimos jugar un rol constructivo en nuestra sociedad, entonces la inmigración se revela como un aspecto positivo.
Fuente original: http://bit.ly/2pG7uJn