martes, 24 de enero de 2017

De beneficiario en Brasil a Educador Social

Tierra de hombres apoyó a Fernando Pereira con 12 años. Veintiséis años después, trabaja ayudando a otros niñ@s y adolescentes

Fundación Tierra de hombres en Brasil ha atendido a miles de niños, niñas y adolescentes en los casi 30 años de trabajo desarrollados en el país en materia de Justicia Juvenil Restaurativa y prevención de la violencia. Uno de sus antiguos beneficiarios, Fernando Márcio Pereira da Luz, es hoy Educador Social y estudiante de Servicios Sociales. Su primer contacto con Tdh Brasil fue en 1990, cuando tan solo tenía 12 años. Después de aceptar la invitación de conocer el proyecto social que llevaba a cabo la Fundación, comenzó a participar en diversas actividades tales como la fabricación de polos de hielo, el cuidado del jardín,  realización de piezas de artesanía y pintura, capoeira y otras actividades administrativas. Junto con otros niños y adolescentes, pasó cuatro años inmerso en estas acciones del proyecto, hasta que orientó su camino hacia las prácticas en la empresa pública de telecomunicaciones Ceara, que al cabo del tiempo lanzó la telefonía móvil en el país.

Pasó un año allí hasta concluir el periodo de prácticas, aunque Fernando Pereira permaneció ligado a Tdh Brasil colaborando en algunas tareas, que le dieron la oportunidad, en 1998, de colaborar con la ya desaparecida Asociación Curumins, cuya misión era la de ayudar a niños, niñas y adolescentes en peligro de quedarse sin hogar a la vez que construía una ciudadanía que valorara sus habilidades y capacidades.

Hasta mediados de 2003, el antiguo beneficiario de Tdh Brasil participó como educador social apoyando a los niños atendidos dentro del proyecto. "Mis actividades estuvieron dirigidas principalmente a trabajar en la recuperación de la autoestima, la sexualidad y el género de los niños y adolescentes, tratando de devolverles la infancia que le corresponde, con el desarrollo de actividades recreativas como la creación de muñecas, cometas, pelotas y barcos ", compartió Pereira. También llevó a cabo trabajos en las calles del barrio Mucuripe y Playa Futuro, en Fortaleza, donde ayudaba a niños y niñas trabajadores, donde se dedicó a luchar por su erradicación. En Curumins, niños y adolescentes participaron en actividades lúdicas, como realizar murales en la pared de los locales de la asociación, donde expresaban sus deseos, tan simples como tener una casa o un parque para jugar.

"Me siento tan feliz cuando un niño me para y me dice: “¿Señor, se acuerda de mí? Yo sí recuerdo los consejos que me diste". Cuando dice eso, da un golpe en el corazón de la gente, a pesar de que sabemos que muchos niños acabaron en los lugares equivocados", dijo Fernando Pereira contento por el gratificante trabajo que realizó en Curumins. Él cree que la participación en actividades sociales llevada a cabo por Tierra de hombres Brasil le proporcionó un beneficio notable en su vida personal. "De todo corazón digo que fue justo allí donde tuve la idea de lo que era mejor para mi vida, desde el momento en me convertí en catequista, cuando me volqué más en el ámbito de lo social", dijo.


Actualmente, Fernando Pereira participa en la Asociación de Moradores Enchanted Castle con un proyecto que trabaja con jóvenes en riesgo de exclusión a través de la danza (ballet clásico, street de rua breakdance y BIP-BOP).