martes, 13 de diciembre de 2016

Peluquero en Gaza - Ni la guerra le ha cortado su ímpetu

Actualmente, Abdullah se encuentra a gusto en su piel. Su trabajo le gusta y le ha dado a este joven la oportunidad de salir de su situación. Pero no siempre ha sido así. Antes de encontrar a los trabajadores sociales de Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia), Abdullah era un niño explotado y golpeado.
En la franja de Gaza, cerca del 50% de la población no tiene empleo y viven bajo el umbral de la pobreza. Miles de niños y niñas son obligados a trabajar en lugar de ir a la escuela.
Abdullah abandonó la escuela al morir su madre«No tenía ya apoyo para hacer mis deberes. Mis notas eran malas», recuerda él. «Yo trabajaba para alimentarnos mi hermana pequeña y yo».
Con 16 años, Abdullah empezó a frecuentar el centro de protección de Tdh para niños y niñas de Beit Lahia. Cuando fue localizado, estaba muy deprimido y no tenía confianza en sí mismo. Sus manos estaban muy agrietadas por el trabajo diario en los campos. Los trabajadores sociales de Tdh descubrieron que el padre, sin empleo, había perdido un pie: además era violento y pegaba a su hijo y a su hija para que le dieran el dinero duramente ganado. Tdh le ha  ofrecido un apoyo psicológico a Abdullah y nos hemos hecho cargo del conjunto de su familia.
Abdullah ha seguido un curso de peluquería. Gracias al material recibido al final de su formación, él se ha puesto por su cuenta. Su tienda comenzaba a ser frecuentada cuando la guerra de 2014 destruyó totalmente su casa y su salón. Pero Abdullah no ha perdido la esperanza. Se ha asociado con otro joven para retomar su actividad. Lo que Tdh le ha dado, la guerra no ha podido quitárselo.
Actualmente, Abdullah tiene 18 años y confía en sí mismo. «Ya no me avergüenzo al enseñar mis manos, pues son bellas». Tiene la ambición y el sueño de abrir un salón en Gaza City. Pero de momento, ha contratado a un compañero que ha seguido el mismo curso de peluquería que él. «Le he elegido porque es huérfano como yo y debe cubrir las necesidades de su familia».
En 2016, nosotros hemos acogido a 543 niños y niñas en nuestro centro de protección a la infancia en Beit Lahia. Allí han recibido un apoyo psicológico, comida, han podido seguir cursos de recuperación escolar y participar en actividades recreativas. Cerca de treinta menores han sido reintegrados en la escuela y un centenar han podido seguir un aprendizaje profesional.

Fuente original:  http://bit.ly/2gHQFMK