miércoles, 5 de octubre de 2016

¿Hay una justicia para los niños y niñas ?

La historia del joven  Kyaw* es  inaceptable. Sin embargo es muy real. Este muchacho de ocho años está encerrado desde hace varios meses por haber destrozado los papeles de su profesor de la escuela.
Cuando visitaba una prision en Myanmar, Fabrice Crégut, experto en justicia para niños y niñas de Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) encontró a Kyaw. El equipo local le contó su historia y le explicó por qué el jovencito está detrás de los barrotes«Es increíble. Y sin embargo, yo he visto casos de menores detenidos por infracciones menores. Pero esto es simplemente inaceptable», cuenta  Fabrice Crégut, de vuelta a Suiza.
Kyaw iba a la escuela con su hermanito. Un día olvidó la comida en casa. Pidió permiso a su profesor para ir a su casa a buscarla, pero él se lo denegó. Quizás por razones muy válidas, pero ese no es el problema.
Con el estómago vacío y sin duda un poco molesto, el jovencito cogió los papeles de su profesor y los hizo añicos. El establecimiento llamó a la policía y Kyaw fue arrestado. Enseguida pasó ante el tribunal que le condenó a la pena mínima: dos años de cárcel. Después fue encerrado en una prisión de menores.
Tdh intervino a favor de Kyaw pero el plazo para apelar la decisión del tribunal se ha acabado. Nuestro equipo que se ocupa de la reintegración social de los niños y niñas detenidos, va a trabajar con Kyaw y el personal penitenciario para intentar liberarlo por buena conducta cuando haya cumplido un año de condena. Es una pena desproporcionada demasiado larga para un niño de ocho años sobre todo al observar la infracción cometida.
Fuente original:http://bit.ly/2cSHF7g