miércoles, 4 de mayo de 2016

Los restaveks, niños y niñas esclavos en Haití

«Mi mamá no puede ya ocuparse de mí», nos cuenta Franceline, pequeña haitiana de ocho años..« Ella no tiene más dinero. Por eso me han colocado como restavek. La familia que me ha acogido no me deja jugar nunca, tengo que trabajar siempre. Cuando salgo es para ir a por agua o al mercado. Si estoy demasiado tiempo fuera, cuando regreso me pegan
¿Habéis oído hablar de los restaveks, o trabajadores domésticos? Desconocido para el público, este fenómeno próximo a la esclavitud moderna afecta sin embargo a miles de niños y niñas haitianos que viven un verdadero calvario diariamente.
En este país clasificado entre los más pobres del mundo, solamente el 27% de los niños y niñas en edad escolar están matriculados en la escuela. Los niños y niñas están expuestos a los riesgos de la explotación y la violencia, en particular los que viven en la calle.
Un niño o niña de cada cuatro están separados de sus familias
Después del violento terremoto de 2010, faltan muchas cosas de primera necesidad y los padres y madres no saben qué hacer con sus hijos e hijas, les faltan medios para ocuparse de ellos. La búsqueda de mejores oportunidades, sobre todo las concernientes al acceso a la educación es uno de los factores que origina esta situación.
Un estudio reciente llevado a cabo por la FAFO, en colaboración con varias organizaciones entre ellas Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia), ha estimado en más de 200.000 el número de niños y niñas en situación de trabajo doméstico inaceptable,  con menos de 15 años y trabajando más de 14 horas semanales.
Originaria  de Torbeck, un pequeño pueblo de Haití,  Melyssa nos cuenta«Yo debía trabajar de la mañana a la noche, limpiando la vajilla, yendo a buscar agua, cocinando, cuidando a los niños y niñas. No me daban casi nada de comer y yo siempre tenía hambre. Yo lloraba mucho
Un gran sufrimiento psicológico
Los niños y niñas restaveks reciben muchos insultos y reprimendas. Sufren no sólo con la separación de sus padres sino por la diferencia de trato que sufren respecto a los demás niños y niñas de la familia de acogida: comida, escolarización, dejados de lado.
Según el mismo estudio, los niños y niñas separados de su familia biológica son más solitarios y piensan que nadie les quiere.
El trabajo de Tdh
Nuestra organización mejora las condiciones de vida de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad y reduce el número de niños y niñas domésticos. En 2015, 50 niñas de Port-au-Prince han sido reunidas con sus familias y 43 han vuelto a la escuela.
El año pasado llevamos a cabo un primer proyecto piloto que consiste en conseguir familias de acogida acreditadas: se han firmado 16 contratos entre las familias y las autoridades estatales.
Trabajamos también con la comunidad para poner en marcha actividades para los niños y niñas y adultos que intentan reforzar sus competencias en materia de protección y de gestión de riesgos.
Presente en Haití desde 1989, Tdh lleva a cabo proyectos de salud y de protección en favor de los niños y niñas más vulnerables. En 2015, nuestros equipos locales han intervenido junto a 28.800 niños y niñas y sus familias en la región de los Cayos y en la zona metropolitana  de Port-au-Prince.
Fuente original: http://bit.ly/1ZdTv9D