viernes, 5 de febrero de 2016

Siria – Cada día mueren diez niños y niñas. Debemos proteger a los supervivientes.

Carta abierta de Vito Angelillo, director de la ONG Terre des hommes – Lausanne.
«Las negociaciones de paz previstas desde hace varios meses con el fin de acabar con la guerra civil en Siria han sido aplazadas. Mientras que las partes opuestas continúan disputándose un puesto en la mesa de negociaciones de Ginebra, un número cada vez mayor de civiles cae bajo las balas en la zona de conflicto cada día, de los cuales diez son menores. Los supervivientes cuyas familias todavía disponen de los medios necesarios abandonan su hogar destruido con peligro de su vida, confiando su destino a un barquero ilegal.
Desde el comienzo de la guerra, han muerto ya más de  260.000 personas, de las cuales alrededor de 100.000 son mujeres, niños y niñas. 4,3 millones de personas han huido de la violencia de su país, lo que constituye la peor catástrofe humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.
Se lucha en los campos comprometidos con la guerra civil siria sin preocuparse de las familias y de los niños y niñas. Los civiles son atacados en sus habitaciones y las escuelas son asaltadas. Los niños y niñas hambrientos de Madaya son solo un ejemplo de las numerosas violaciones de los derechos internacionales. Las ciudades asediadas, las violaciones, y la utilización de bombas de fragmentación, de bombas barril y de gas tóxico contra la población forman parte de la  logística de la guerra.
Después de cerca de 5 años, las atrocidades se suceden seguidas de incesantes juegos de poderes internos y geopolíticos. El aplazamiento de las negociaciones de paz de esta semana prueba de manera trágica y totalmente inaceptable como el sufrimiento de la población es relegado a un plano secundario.
Como principal organización suiza de ayuda a la infancia, los derechos de estos niños y niñas víctimas son el centro de nuestras preocupaciones. Hacemos un llamamiento ahora a los participantes en las negociaciones, que han aplazado su entrevista por razones puramente políticas, para que consideren a sus propios niños y niñas. Les invitamos a imaginar lo que sentirían al ver a sus hijos e hijas morir ante sus ojos, o que determinen enviarlos a un país extranjero con la esperanza de ofrecerles un futuro mejor, sin estar seguros de lo que les va a deparar el comenzar un camino plagado de peligros.
Los niños y  niñas que esperan llegar a Europa allí son registrados como “migrantes” o “refugiados”. No es raro que sean considerados como un elemento perturbador en nuestro pequeño mundo perfecto. Sin embargo, ante todo son niños y niñas. Simples menores que no son en absoluto responsables de lo que les llega y que, por eso, tienen derecho de beneficiarse de una protección particular, bien en Siria, en su huida por los Balcanes o por el Mediterráneo, o en el país occidental donde hayan encontrado refugio. Ellos y ellas tienen las mismas necesidades y los mismos derechos que nuestros propios hijos e hijas. Todos los países firmantes de la Convención internacional de los Derechos de la Infancia, de la cual Suiza forma parte, tienen la obligación legal y moral irrevocable de tratarlos como tales.
Fuente original:  http://bit.ly/1PpfV1Z