viernes, 29 de enero de 2016

Ellas hacen bolsas para la escuela para otros niños y niñas afganos desfavorecidos

Samira* de 17 años y Zahra* de 16. Las dos adolescentes se han inscrito en uno de los programas de Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en los barrios pobres de Kabul. Dirigido por el colaborador local de Tdh, Afghan Women Educational Centre, el centro de protección a la infancia de Kabul ofrece cursos de alfabetización, de formación profesional así como un apoyo social a los niños y niñas afganos desfavorecidos. Mientras que los más jóvenes vuelven a la escuela después de haberse diplomado en el centro, los mayores de 14 años aprenden un oficio, como sastre o mecánico de moto.  
El profesor de costura de Kabul ha tenido la idea de pedir a la clase que confeccione bolsas para los niños y niñas que vuelven a la escuela, como un regalo “de niño y niña a niño y niña”.
Samira y Zahra han aprendido costura durante cinco meses, a la vez que acudían a los cursos de alfabetización. Están muy felices de tomar parte en esta iniciativa: “Por primera vez nos han pedido nuestra opinión y han hecho caso de nuestras ideas. Nos hemos dado cuenta de que no solo hemos aprendido a coser sino que nuestras ideas han sido tenidas en cuenta. Hemos sido capaces de crear. Esta bolsas van a ser muy útiles para los niños y niñas que regresan a la escuela, y durarán más tiempo que las bolsas de plástico que se usan habitualmente. Si nos ponemos en su lugar, estaríamos muy orgullosas de llevar estas fantásticas bolsas”.
Ellas juntas han cosido alrededor de 60 bolsas de diferentes formas, tallas y colores para agradar a todas las edades y todos los gustos. Las bolsas han sido llevadas a los niños y niñas de Torkham, donde Tdh dirige otro centro de protección a la infancia (CPE).
Las dos jovencitas no habían ido nunca a la escuela hasta formar parte del programa de Tdh y tejían alfombras en casa. Para acudir al CPE de Kabul, Zahra necesita una hora y media de autobús. Ha necesitado dos semanas para convencer a sus padres para que la dejen salir de casa. Las dos tienen miedo de los ataques suicidas y de ser acosadas en la calle pero piensan que acudir al programa es una gran oportunidad.
Ellas desean la paz para su país para que “todas las chicas tengan la oportunidad de crecer y evolucionar, ir a la escuela y cumplir sus sueños”. Según Zahra, “la gente no debería casar a sus niñas menores, deberían darles la oportunidad de acceder a la educación”.
Verles posar orgullosamente con sus bolsas, los ojos brillantes, nos olvidamos casi de que estas muchachas forman parte probablemente de las personas más vulnerables de Afganistán. Pero si se les da una oportunidad, estas chicas construirán el Afganistán del futuro.
Entrevista realizada en el centro de protección a la infancia de Kabul durante un curso de formación profesional de costura en noviembre de 2015.
*Nombres ficticios
Fuente original: http://bit.ly/1nTKUwf