lunes, 25 de enero de 2016

Egipto - Establecimientos escolares sin violencia

En 2006, el gobierno de Egipto puso en marcha un plan nacional de lucha contra la violencia respecto a los niños y niñas. Sin embargo, cerca de diez años después, el fenómeno sigue estando ampliamente extendido. En efecto, numerosos estudios muestran que los niños y niñas egipcios están confrontados a tasas de violencia preocupantes sobre todo en los lugares donde deberían sentirse seguros: en casa y en la escuela. Frente a la persistencia de este fenómeno, Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) ha puesto en marcha un nuevo proyecto con el fin de mejorar la protección de los niños y niñas en los establecimientos escolares del “gouvernorat” de Assiout, situado en el Alto-Egipto. 
Sensibilización y formación en los establecimientos
Las recientes estimaciones de un informe de UNICEF muestran que los niños y niñas que viven en las regiones rurales de Egipto están más afectados por la precariedad, terreno favorable a la violencia. Así, los resultados, parecidos en 2015, de un estudio llevado a cabo por UNICEF sobre la violencia a niños y niñas en el “gouvernorat” de Assiout, el 67% de los menores interrogados sufrieron violencia física el año pasado y el 86% violencia psicológica. Este “gouvernorat” registra la más alta tasa de violencia censada en Egipto por este estudio.
Los espacios que deberían ser oasis de paz (escuela, casa) para los niños y niñas son sin embargo los principales lugares donde los menores son víctimas de violencia. Por eso la necesidad de sensibilizar y formar a los principales actores escolares y poner en marcha medidas de protección en los establecimientos escolares.
Una consecuencia directa de la inestabilidad socio-política
Estos últimos años, Egipto ha conocido oleadas de perturbaciones sociales y políticas. Esta inestabilidad ha engendrado más inseguridad, ha ralentizado la economía y acrecentado las tensiones en el seno de familias ya muy a prueba. Una situación que no es favorable para la protección y la felicidad de los niños y niñas.
En efecto, las familias más vulnerables, sobre todo en las zonas rurales, que viven en la precariedad, y para algunos bajo el umbral de la pobreza, son particularmente sumisos con el estrés y la frustración. Estas condiciones pueden contribuir a favorecer el uso de la violencia para disciplinar a los niños y niñas. Más aún, cuando esto último está considerado por algunos como un medio socialmente aceptado de disciplinar a los niños y niñas.
Fuente original: http://bit.ly/1nKTjSP