viernes, 31 de julio de 2015

Colombia - La fuerza de la unión frente a la explotación sexual de menores

17.915, es el número de jóvenes niños y niñas y adolescentes abusados sexualmente entre enero de 2014 y febrero de 2015 en Colombia. Frente a esta escalada de violencia sexual y gracias sobre todo al trabajo realizado por Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en el marco del proyecto de lucha contra la explotación de los jóvenes niños y niñas y adolescentes, las autoridades de Cartagena acaban de poner en marcha una política pública: la prevención de la violencia sexual y la ayuda a los ciudadanos y ciudadanas que la hayan sufrido. El acento se ha puesto especialmente en los jóvenes niños y niñas y en los  adolescentes.
Un trabajo que ha dado sus frutos
En Colombia, Tdh lucha contra el fenómeno del aumento de la violencia sexual en los jóvenes niños y niñas y en los adolescentes desde hace ahora ocho años. En 2014, nuestro proyecto de protección contra a explotación sexual de menores ha permitido a más de 30 menores víctimas de este azote recibir un acompañamiento psicológico y un apoyo jurídico. Gracias al trabajo de Tdh las autoridades de la villa de Cartagena acaban de poner en marcha una política pública sobre la prevención de la violencia sexual y la ayuda a los ciudadanos y ciudadanas que la han sufrido. Esto va dirigido particularmente a los menores que residen en la villa.
Medidas suplementarias
Además de la aprobación de la política pública para la prevención de la violencia física y sexual hecha a los niños y niñas, han visto la luz otros programas, proyectos y acciones. Objetivo: prevenir y tratar los problemas que resultan de los abusos, explotación y malos tratos sexuales sufridos por menores. Los progresos confirmados por Quelis Rodriguez, coordinadora del proyecto de Tdh de lucha contra la explotación de jóvenes niños, niñas y adolescentes: «Avanzamos en la buena dirección. El deseo de la sociedad civil de ver cómo mejora el bienestar común se materializa al fin gracias a estas medidas adoptadas por el Estado».
Fuente original: http://bit.ly/1JAPA1Z 

jueves, 30 de julio de 2015

Kenia - Reforzar la protección de los niños y niñas refugiados somalíes en Kambioos

Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) está orgullosa de anunciar su continuidad por segundo año consecutivo con la colaboración a “Oficina de Población, Refugiados y Migraciones del Departamento del Estado Americano” (PRM) en favor de los niños y niñas refugiados somalíes y de sus familias en el interior del campo de Kambioos, en Dadaab. PRM ha acordado una subvención a Tdh para apoyar las actividades esenciales de protección de la infancia durante los próximos doce meses.
Un entorno precario
El campo de refugiados de Kambioos cuenta con más de 13.000 niños y niñas (66% de la población total del campo). A pesar de la fuerte presencia de violencias sexuales y ligadas al género, de prácticas tradicionales nefastas, así como el elevado número de menores no acompañados y separados, la falta de financiación ha impedido hasta finales de 2012 la puesta en marcha en el campo de una agencia consagrada a la protección de la infancia. El entorno precario y la situación altamente inestable han provocado frustración y ha hecho que aumente el riesgo de utilización de mecanismos de supervivencia negativos, exponiendo así a los menores, sobre todo a las niñas, a la violencia y explotación.
Aumento de las actividades de protección a la infancia
Con ayuda de la contribución de PRM, Tdh podrá continuar con su programa puesto en marcha en Kambioos y reforzar su posición central en materia de protección a la infancia en el campo. «Gracias al apoyo de PRM, podremos aumentar y reforzar nuestras actividades actuales y asegurar que los menores más vulnerables en Kambioos reciban rápidamente un apoyo individual de calidad en el transcurso del año próximo», declara Shaun O’Donnell, delegado de Tdh en Kenia. Este proyecto también permitirá a los niños y niñas y a otros grupos de la comunidad (con una atención particular a las mujeres) acceder a las actividades ligadas a la protección de la infancia en el interior de un nuevo centro comunitario y en las escuelas.
Tdh está activa en Kenia desde 2011, en donde comenzó su colaboración con el Gobierno de Kenia, así como con otras organizaciones de ayuda con el objetivo de responder a la ola de sequía que está azotando al Cuerno de África.
Fuente original:  http://bit.ly/1MWBgzu 

jueves, 23 de julio de 2015

Nepal - Meses después


El pasado 25 de abril, el terrible terremoto de magnitud 7,8 que arrasó Nepal causó la muerte de más de 8.000 personas, herido a otras miles y provocado enormes estragos. Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a a infancia) enviaó inmediatamente un equipo de especialistas para reforzar la delegación sobre el terreno. Marion Prats y Favila Escobio tomaron parte. Tres meses después de la catástrofe nos cuentan como se ha desarrollado la intervención.
Clínicas móviles y espacios para los niños y niñas
«Desde el principio, toda la intervención de Tdh se ha focalizado en las necesidades urgentes sanitarias de los niños y niñas y de sus familias víctimas del terremoto», explica Favila, especialista en salud durante las crisis humanitarias. Tdh, en colaboración con su socio local  Kirdarc, ha puesto en marcha clínicas móviles que se desplazan cada día y recorren los distritos más afectados de Kavre y Sindhulpachowk. «Había muchos casos de conmociones cerebrales, heridas en la columna vertebral e infecciones respiratorias.»
«Paralelamente a las actividades sanitarias de la clínica móvil, Tdh organizaba actividades psicosociales. Los espacios para los menores han sido puestos en marcha a la par que las clínicas», añade Marion, especialista en protección a la infancia durante las crisis humanitarias.«Así si se constata que un menor que participaba en las actividades estaba herido, podía ser tratado directamente en la clínica de al lado y a la inversa.» Pero los destrozos provocados por el terremoto vuelven la logística muy complicada. «Los desplazamientos eran muy difíciles. A veces, tardaban más de cuatro horas en recorrer 15 km entre Katmandu y los pueblos más aislados».
Un trabajo de colaboración
Desde las primeras horas, la delegación presente sobre el terreno comenzó a organizar la intervención de urgencia y fue reforzado los días siguientes por una parte de los equipos de Bangladesh y de India así como por especialistas venidos de Suiza. «Es necesario que un equipo acuda al terreno pues aportamos nuestros conocimientos técnicos en urgencias. El equipo enviado de Suiza no ha vivido la catástrofe y no tiene familia sobre el terreno. Por lo que se ve menos afectado que el personal local», precisa Marion. «Los especialistas se ocupan de lo urgente, mientras que el equipo local se concentra en los aspectos del desarrollo a más largo plazo», de ahí la importancia de la colaboración entre ambos.
Actualmente, Favila continua aportando su ayuda técnica para los cuidados materno-infantiles. «Nosotros estamos muy activos en el campo de la salud materno-infantil», añade, «y ayudamos a las familias a encontrar una vida más o menos normal».
Fuente original: http://bit.ly/1ejQUcq

miércoles, 22 de julio de 2015

Carlos Royo, responsable del programa "Atenciones Médicas Especializadas" de Terre des hommes-Lausanne

Con cerca de 40 años de experiencia trabajando en terreno, el Doctor Carlos Royo es responsable del programa "Atenciones Médicas Especializadas". Desde Lausana (Suiza), coordina los expedientes de todos los niños y niñas africanos que necesitan cuidados sanitarios especiales y decide sus destinos en Europa para que recuperen su salud.
Después de innumerables misiones para prestar asistencia a las personas más pobres, su nueva misión será muy diferente de las anteriores, pero no menos importante: la preparación de su retiro no le asusta. Junto al protagonista, Tdh hace balance de su carrera.
Fue en 1977, año de su primera misión como médico graduado, cuando Carlos Royo conoció  Tierra de hombres al trabajar con las parteras de la Fundación en un hospital en el monte de Camerún. Allí permaneció dos años, momento en el que fue contratado por Terre des hommes, que buscaba a un médico para administrar una zona básica de salud en una región montañosa de Marruecos. Dependiendo del Ministerio de Salud Pública, pasó cuatro años dedicado a la población más pobre de las montañas del Atlas de Marruecos. "Incluso en la actualidad, es raro encontrar a médicos marroquís dispuestos a trabajar en una región tan remota", recuerda Carlos.
En Tdh, ha ocupado el cargo de delegado en varios países, organizando, por ejemplo, la ayuda de emergencia tras el genocidio de 1994 en Ruanda. Desde 1993, es el médico asesor de la Fundación y, desde 1997, ocupa el cargo de responsable del departamento de "Atenciones Médicas Especializadas", formado por cuatro personas que gestionan más de 250 expedientes cada año.
Hoy, su trabajo consiste, por un lado, en establecer acuerdos de colaboración con hospitales de Suiza y, por otro, en el estudio de los expedientes de niños y niñas gravemente enfermos. "¡Recibimos cerca de 600 nuevas solicitudes cada año!", afirma el Dr. Royo. "Sobre la base de los exámenes realizados en terreno, les distribuimos entre nuestros hospitales universitarios asociados en Suiza, España y Francia".
"Aseguramos el seguimiento de más de 900 antiguos pacientes cada año." Tras su regreso a su país de origen en África, los niños y niñas son examinados regularmente hasta la  mayoría de edad e incluso más allá si es necesario. Tierra de hombres y los hospitales en los que el menor ha sido operado reciben una copia del informe con comentarios y un posible tratamiento de seguimiento. A veces, una persona que recibió atención necesita ser operado varios años después", puntualiza Carlos Royo.
Fuente original:http://goo.gl/8rprUY

martes, 21 de julio de 2015

Nuestro trabajo con los niños y niñas sirios



Hassan Abu Seniahm es animador social junto a Terre des homes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en Irbid, en Jordania. Con ocasión del Día Mundial del Refugiado, le planteamos tres preguntas sobre el acogimiento de los niños y niñas sirios que han debido huir de su país a causa del conflicto. En el norte de Jordania, Tdh con el apoyo de Chaîne du Bonheur y de UNICEF, proporcionan protección, consejos  y asistencia a los niños y niñas, a sus familias y a las familias de acogida jordanas, sobre todo un apoyo psicosocial clave que comprende juegos y actividades deportivas para los niños y niñas.
-¿A su llegada a Jordania, son muchos los niños y niñas sirios  que presentan problemas psicológicos?
Sí, muchos han visto cosas inimaginables, conocen todos los nombres de las armas y de los aviones de combate, saben por ejemplo lo que es un M16. Desde que oyen un ruido semejante al de un avión, debemos tranquilizarlos y decirles que no hay peligro. Generalmente, son muy miedosos y encerrados en sí mismos. Es muy importante para mi devolverles su sonrisa.
-¿Qué hace Tdh llegados a este punto?
A través de juegos y de actividades deportivas permitimos a los niños y niñas expresarse, vencer sus miedos para encontrar la confianza en sí mismos. Durante las sesiones, los niños y niñas se sienten más comodos y como en casa. Hacen amigos. Los padres observan, entre otras cosas, una disminución de las tensiones entre los miembros de la familia.
-¿La situación de algún niño o niña os ha afectado particularmente? 
Sí, me acuerdo de una pequeña de 8 años. Era muda. Cada día, ibamos a buscarla con el minibus. Apenas llegabamos, yo podía ver la alegría en sus ojos. Una alegría que me llegaba al  corazón.
Fuente original:  http://bit.ly/1TOzdSm

Siria - Encontrar la confianza


Después de más de cuatro años de conflicto, cerca de 4 millones de sirios han debido abandonar su país para huir de la violencia. Más de 625.000 de entre ellos han encontrado refugio en los diferentes campos y reagrupamientos en Jordania. Ali, un muchachito sirio y su familia, viven desde hace dos años en el campo emirato-jordano (ECJ) de Marjeeb Al Fahood en el cual Terre des homes – Lausannne (Tdh – Ayuda a la infancia) lleva a cabo actividades psicosociales para los niños y niñas.
Un helicóptero sobrevuela la zona. Ali, de 7 años, sale de la caravana. Precipitadamente, echa un vistazo al cielo, un helicóptero jordano. Tranquilizado, el pequeño le dice adios con la mano. Una manera de disipar su miedo de todas estas máquinas que han bombardeado su casa, su país.
El y su familia han encontrado refugio desde hace dos años en el campo emirato-jordano (EJC) de  Al Fahood a unos 45 minutos de la carretera de Amman, capital jordana. A su llegada, Ali hablaba muy poco y no muy bien, explica Sundus Derbi, psicólogo de Tdh. El podía mostrarse atemorizado y agresivo a la vez. Profundamente afectado por las atrocidades cometidas en Siria, el muchacho sufría además problemas de audición. Gracias a Tdh, ha sido visitado por un especialista fuera del campo y dispone además de un audífono.
Al no poder oir y por lo tanto comprender, solo podía sentir frustración al no entender su entorno. Por eso, a veces, su temperamento tempestuoso, nos cuenta Sundus Derbi. Después de haber tomado parte durante varias semanas en las actividades psicosociales ofertadas por Tdh y UNICEF, Ali ha recobrado la confianza en sí mismo y ha aprendido a comunicarse y a compartir con los demás niños y niñas, nos cuentan sus padres. Ya no tiene pesadillas. Es un «happy boy», como se lee en la espalda de su camiseta negra y blanca. «Está más activo en las actividades. Se le ha dado más responsabilidad, lo que él aprecia especialmente. Le gusta que se le anime », subraya  Sundus Derbi.
Los padres del chico han huido de la violencia que sacude al país. «Con sus hijos e hijas y con lo puesto exclusivamente», han abandonado sus verdes valles y sus ríos tan queridos. Ali y sus tres hermanas pequeñas han abandonado a sus compañeros de juego y sus juquetes.
Esta familia lo ha perdido todo, pero «intenta mantener la sonrisa». Yana y Ammar° viven «día a día». Se ocupan de sus hijos e hijas, de sus comidas, de la colada. Por la tarde descansan alrededor de un té compartido con sus vecinos. Y sueñan con su país, sin ver perspectivas positivas por ahora.
*Nombre y foto ficticios.
Fuente original: http://bit.ly/1HHfi2b

lunes, 13 de julio de 2015

Encuentro con los niños y niñas sirios en Irbid

Salam, Yana, Mariam, Mohammad y Abd-Al Malek tienen entre 4 y 18 años. Niños y niñas sirios, han debido huir de su país y refugiarse en Jordania con sus familias para escapar de la violencia. Ahora hace ya varios años que viven fuera de su hogar con la esperanza de poder regresar algún día. Encuentro con estos niños y niñas víctimas del conflicto en Siria.
Salam y Yana, 10 y 18 años
«Me gustaría no haber nacido», ha lanzado Salam*, 10 años, a sus padres. El pequeño sirio ha visto caer bombas a un centenar de metros de su casa. Al llegar a Jordania en 2012, apenas consigue expresarse con las personas que no conoce. Desea «llegar a ser profesor de árabe» y está «muy contento» por participar en las actividades organizadas por Terre des homes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) y apoyadas por Chaîne du Bonheur y UNICEF: sobre todo le gusta la pintura y el juego de las sillas musicales.
Su hermana, Yana°, tiene 18 años. Ella está «triste» por estar en Jordania, y no poder seguir con sus estudios literarios, pues son demasiado caros. «Interesada en ayudar a la comunidad », ella se ha apuntado como voluntaria junto a Tdh para animar las sesiones consagradas a los problemas de las jóvenes: juntas, discuten de su situación, de sus necesidades de sus preocupaciones y abordan temas como el fumar o el matrimonio precoz por ejemplo.
¿El matrimonio precoz? Una práctica nefasta según Yana: «El cuerpo de una niña de 14 años no está preparado para un embarazo. ¿Cómo puede ocuparse de un niño o niña, cuando ella misma es una niña?». La madre de Yana dice que está en contra del matrimonio precoz. Ella misma, se casó a los 17 años, «por tradición». Ella está encantada de que su hija viva todavía con toda la familia.
Abd-Al Malek, Mohammad y Mariam, 4, 9 y 12 años
Mariam tiene 12 años. Ella vive a algunos kilómetros de Yana, con su numerosa familia  (nueve miembros). Por ahora no se siente atraida por el matrimonio. Ella desea llegar a ser artista. Los talleres de pintura con Tdh le han hecho amar este arte. A través de las sesiones ha aprendido cuáles son sus derechos y a defenderlos. Ella ha llegado a ser «más fuerte», según su mamá que cree que está afirmación de uno mismo es importante .
Su hermano, Mohammad, 9 años, aprecia también la pintura. Ambiciona llegar a ser profesor de matemáticas. Hecha mucho de menos a su tío y a su granja llena de animales, en Siria.
Nacido al comienzo del conflicto sirio, su hermano pequeño  Abd-Al Malek, 4 años, no se acuerda de su país. Se ha adaptado muy rápido a la vida en Jordania, cuenta su mamá. Su única pena, es no poder participar todavía en las actividades de Tdh . «Por favor, esperadme para el bus!», les pide a su hermano y a su hermana cuando se van en dirección a Irbid para tomar parte en las sesiones de Tdh. Tranquilizaos, su voz se oirá en algunas semanas.
*Nombre y foto de ficción.
Fuente original: http://bit.ly/1GhXuGG 

jueves, 9 de julio de 2015

Kenia - Prevención y protección para los niños y niñas de las chabolas

En Korogocho, uno de los principales barrios de chabolas alrededor de Nairobi (Kenia), 200.000 personas viven hacinadas en una superficie de 1,5 km2. Con poco o ningún acceso a los servicios básicos, la tasa de criminalidad y de desempleo elevada, la violencia física y sexual y el VIH forman parte de las dificultades a las cuales deben hacer frente regularmente el 40% de los niños y niñas que viven allí. A menudo considerados como “adultos en miniatura” y confrontados con la explotación, su estatus y sus derechos como menores se encuentran violados. Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) acaba de lanzar un proyecto de protección y de prevención para los niños, niñas y sus familias en este deprimido barrio de la capital keniata.
La infancia perdida
En el barrio de chabolas de Korogocho, que significa espalda contra espalda en swahili, la vida de los niños y niñas es particularmente dificil. Confrontados con la miseria, los menores se ven obligados a efectuar actividades de adultos desde su más tierna infancia. Muchos viven en la calle o llegan a ser responsables de su hogar después de la muerte o el abandono de los padres. A partir  de los tres años, las niñas consideradas como “pequeñas mujeres” se ocupan a menudo de las tareas del hogar. A los seis o siete años, algunas de ellas han sido transformadas en “esposas” y obligadas a mantener relaciones sexuales. De la misma manera los muchachos también padecen explotación y trabajan durante los primeros años de su vida. A esto se le añade un entorno violento, una alta tasa de desempleo y de abandono escolar, abuso de alcohol y de drogas así como la transmisión de enfermedades como el VIH.
Reforzar el entorno
Gracias a la financiación de Chaîne du Bonheur, Tdh acaba de lanzar un proyecto de prevención y de protección  contra la violencia, el abuso y la negligencia hacia los niños y niñas que viven en el barrio de Korogocho en Nairobi. El objetivo es reforzar a las familias, a la comunidad, a la sociedad civil, a las competencias de las autoridades, pero sobre todo a los padres que son las personas que más influyen en la infancia. Planificado con una duración de 12 meses, el proyecto se basa en la experiencia de Tdh en contextos similares en Colombia y Brasil. 10.000 niños y niñas y sus familias se beneficiaron de estas medidas en este barrio de chabolas de 1,5km2, una de las zonas más superpobladas del país donde se hacinan 200.000 personas de las cuales el 40% son niños y niñas.

domingo, 5 de julio de 2015

Sudán del Sur - La desmovilización de menores soldado vista del interior

Desde principios de marzo de 2015, Terre des homes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) participa activamente en un programa de desarme, desmovilización y reinserción de los menores asociados a grupos armados o a fuerzas armadas en la nueva región administrativa de Greater Pibor en Sudán del Sur. Steve Ringel, responsable humanitario, ha participado en el lanzamiento del programa de reintegración de Tdh para los antiguos niños soldados en Labrab, un pueblecito a 37 kilómetros al norte de Boma. Comparte sus impresiones con nosotros. 
«Los menores no tienen las herramientas necesarias para tomar decisiones de vida o muerte»
Hace algunas semanas, Tdh en colaboración con UNICEF, ha participado activamente en la desmovilización y reintegración de los niños soldado unidos a un grupo armado que opera en el sur de Sudán.«Los menores no tienen las herramientas necesarias para tomar decisiones de vida o muerte. Obligarles a hacer frente a este tipo de situaciones  provoca efectos devastadores en su infancia e incluso a veces para el resto de su existencia. Un equipo de Tdh formado de personal local y expatriado ha conseguido con éxito reintegrar a 283 antiguos niños soldado en las diferentes comunidades de la zona clave», declara Steve Ringel que ha tomado parte del proceso. «La reunificación familiar ha sido facilitada, pues los menores eran vistos como héroes que habían combatido y ganado al poderoso ejército popular de liberación de Sudán.» 
Infraestructuras inexistentes
La nueva región administrativa de Greater Pibor forma parte del Estado de Jonglei en el cual más de 600.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, lo que hace que este estado sea el más afectado por los desplazamientos internos de la población en este país destrozado por la guerra. Las infraestructuras básicas no existen allí donde Tdh lleva a cabo sus operaciones y los lugares solo son accesibles por vía aérea. Sobre el terreno, las motos y los quads son los únicos medios de transporte motorizados  « Una integración a largo plazo de los antiguos niños soldados necesita una infraestructura de base, como escuelas, hospitales y carreteras y también una economía estable que limite el riesgo de que los menores vuelvan a combatir al lado de grupos armados. Labrab es un lugar sin recursos donde el agua es sacada de río. Donde nunca han existido ni hospital ni instalaciones de enseñanza formal», explica Steve. 
Ayudar a los niños y niñas a integrarse
Después de la desmovilización de 283 antiguos niños soldados que se desarrolló en abril de 2015, estos últimos han sido acogidos en el centro de acogida de Labrab donde han recibido una ayuda de urgencia bajo la forma de alimentos y de un refugio esperando encontrar soluciones adecuadas para cada uno de ellos. « Desde el principio, el objetivo principal de Tdh ha sido asegurar una integración duradera para estos antiguos niños soldado. Los programas de aprendizaje acelerados y las formaciones profesionales son las dos opciones más viables para lograr este objetivo.” Un mes después, el centro de acogida ha sido transformado en centro juvenil, un espacio para los menores en el cual pueden participar en un amplio despliegue de actividades. Por otro lado, en Boma se ha puesto en marcha actualmente un centro de formación profesional.
Fuente original: http://bit.ly/1H1bEwH