martes, 22 de diciembre de 2015

Suiza - Madrina de los niños y niñas hospitalizados, un oficio con corazón


Somos una veintena de madrinas para los niños y niñas de Terre des hommes - Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia). Venimos todos los días de la semana a realizar nuestro papel, girar visita a los niños y niñas en los distintos servicios donde están hospitalizados. Pasamos tiempo con ellos, los sacamos al jardín o a la sala de juegos. Jugamos, hablamos, dibujamos, estamos allí para ellos, disponibles.
Los lunes, los niños y niñas convalecientes en la Maison Massongex, acuden al hospital para sus consultas médicas. Es un día agotador para los niños y niñas. Por eso, todos los lunes, están acompañados por dos educadores de Massongex y por las madrinas que están para apoyarles.
¿En qué consiste el programa de atenciones médicas especializadas?
El programa de atenciones médicas especializadas existe desde hace más de 50 años. Este programa puesto en marcha por Tdh ofrece a los niños y niñas más desamparados asistencia médica especializada cuando su estado lo necesite. Si no pueden ser atendidos sobre el terreno, los menores son enviados a Suiza, Francia o España para ser operados. Cada año, Tdh transfiere así a más de 260 niños y niñas de los cuales el 80% sufren enfermedades cardiacas.
En el Hospital Infantil de Ginebra, lo menores que acuden en su mayoría sufren enfermedades cardiacas, pero también acuden para operaciones ortopédicas o de reconstrucción de la cara para los que sufren graves secuelas.
¿Quiénes son estos niños y niñas?
Los niños y niñas que vemos llegar tienen una media de nueve o diez años, y solamente unos meses los más pequeños. Vienen sobre todo de Senegal, Marruecos, Togo, Benin y Mauritania. Estos niños y niñas vienen sin sus padres y madres. No todos hablan francés al llegar. 
Es una gran conmoción para ellos. Todo es nuevo, todo es diferente. Han hecho un largo viaje y se encuentran rodeados de gente que no conocen. Están enfermos y no tienen sus referentes habituales.
Nosotros, las madrinas estamos allí desde su llegada al hospital. Con los pequeños, el contacto es físico: les cogemos de la mano, les hacemos mimos, jugamos. Con los más grandes, interactuamos, charlamos, les preguntamos por su familia, su país, sus proyectos, aprendemos a conocernos. No hablamos siempre el mismo idioma, pero casi siempre encontramos un medio para comunicarnos.  
¿Cómo evolucionan?
Es extraordinario ver hasta qué punto se adaptan rápidamente. Es magnífico. No están ya sin aliento, ni azules por la enfermedad. Ganan peso y seguridad. Rápidamente, se ponen a hablar francés y a correr por los pasillos del hospital.
Una de sus grandes fortalezas, es el apoyo mutuo. Los que han estado hospitalizados, visitan a los demás y les tranquilizan. Ellos han pasado por las mismas dificultades y les preparan explicándoles lo que va a pasar.
¿Además, qué aportan las madrinas?
Somos para los niños y niñas, los adultos de referencia, a los que pueden dirigirse si algo no está bien, si tienen preguntas, si tienen necesidad de cualquier cosa. Les escuchamos, les apoyamos. Creo que tiene una cierta importancia que no seas del hospital. Es el mundo exterior, el mundo “normal”.
Con los niños y niñas, se pueden pasar buenos ratos bromeando y transformar los momentos penosos en momentos de complicidad. Cuando siento que he podido aportar esto verdaderamente me siento a gusto. Y encuentro que con los niños y niñas, el hospital, puedo dar lo mejor de mi misma.
Un enorme ¡gracias! a todas nuestras madrinas por su trabajo, su compromiso y su apoyo que nos permite continuar cuidando a los niños y niñas del mundo.
Fuente original:  http://bit.ly/1m68TI7