jueves, 24 de diciembre de 2015

Afganistán - Animar a las mujeres y a las niñas a tomar la palabra

¿Cómo pueden ganarse la confianza de las mujeres y niñas afganas los trabajadores sociales masculinos? Es el desafío que ha lanzado Abdul Habib en calidad de único trabajador social hombre en el campo de desplazados afganos en Kabul. Gracias a su larga experiencia en el campo social, Habib –llamado también Ghafoori, ha llegado a ser persona de referencia y de confianza para las mujeres y las niñas que viven en el campo: “Ellas me ven como a un padre y comparten todas sus experiencias”.
“Las mujeres y las niñas tienen miedo de expresarse”
El contexto cultural afgano hace difícil el papel de trabajador social de sexo masculino, pues las mujeres y las niñas no están autorizadas generalmente a explicar sus preocupaciones y sentimientos. Pero Ghafoori, hombre maduro de cabellos blancos es trabajador social desde hace 20 años: “A mi edad, el potencial profesional aumenta con el tiempo: es una cuestión de experiencia con la gente”.
Ghafoori trabaja para Terre des hommes – Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en el campo informal muy pobre de Kabul (Kabul Informal Settlement, KIS) donde las familias desplazadas se han instalado. Escucha muy atentamente a las mujeres y a las niñas y les apoya en sus decisiones. “De esta manera, están más contentas y me cogen confianza, mientras yo les ayudo a resolver sus problemas”.
Igualdad de género
Las mujeres y las niñas son las primeras víctimas de la violencia y de los conflictos familiares. “Estas personas han sido desplazadas de su hogar a causa de la guerra, de la pobreza, del chabolismo y viven ahora bajo una tienda en vez de en una verdadera casa”, explica Ghafoori.
Debido a la situación económica y cultural del país la mayoría de las niñas no reciben instrucción pero son casadas a una edad precoz. Enviadas a vivir con sus familias políticas todavía no son más que niñas y no tienen la madurez necesaria para gestionar un hogar, lo que causa más problemas todavía.
Luchar por los derechos de las mujeres
Padre de seis hijas, Ghafoori es muy consciente de la condición femenina en su país. Alguno de sus éxitos es conseguir mandar a la escuela a numerosas niñas, lo que representa una tarea muy difícil en el contexto afgano: “El proceso implica tener la aprobación de las autoridades y convencer a las familias. Esto demanda horas de discusión. Yo les hablo de los derechos de las mujeres, de sus derechos como esposas, como hijas, como hermanas y como madres”.

Abdul Habib forma parte del proyecto “Salud Materno-infantil” dirigido en Kabul por Tdh. Desde 1995, la Fundación ayuda a las madres, las mujeres embarazadas  y a los niños y niñas a tener acceso a los cuidados sanitarios, a la alimentación y a la higiene.
Fuente original:http://bit.ly/1NNVwTn