viernes, 16 de octubre de 2015

Una segunda oportunidad


Ella tenía 14 años, la joven Maude Péroumal, cuando en los años 70, se operó del corazón en CHUV. Gracias a Terre erra de hombres  - Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia), ha podido recibir la asistencia necesaria que no era posible en su casa, isla Mauricio. En visita sorpresa a nuestras oficinas de Lausana, dio testimonio de su gratitud a la Fundación y nos ofreció el mejor de los regalos: la historia de la vida de una niña de la que Tdh se hizo cargo.
« De pequeñita, yo estaba todo el tiempo débil y enferma. Iba a menudo al hospital y una vez tuvieron que operarme de la garganta. Todo esto era debido a que tenía un agujero en el corazón.», nos cuenta Maude Péroumal, beneficiaria del programa de cuidados especializados de Tdh en los años 70. Actualmente, vive días felices en Australia con su marido. «Pero en la época de isla Mauricio, simplemente no era posible operarme de lo que yo tenía. Fue una doctora sobre el terreno la que puso en contacto a mi familia con Tdh. Ellos pudieron organizar mi viaje para que yo recibiera en Suiza la asistencia que no podía tener en mi casa.», prosigue ella. «Yo acepté ir pero era difícil abandonar a mi familia.
Algún tiempo después, la jovencita aterrizó en Ginebra . « Era Jueves Santo. Una señora vino a buscarme al aeropuerto y me llevó al hospital donde me explicaron exactamente lo que me iba a pasar.»  A Mme Péroumal le hicieron entonces la operación necesaria para curar su corazón.  «Yo me desperté el sábado. Miré a derecha e izquierda, no sabía donde estaba!», recuerda. Siguieron tres semanas de convalecencia marcada de baladas con una enfermera y algunas visitas de un médico de Mauricio.
Fatigada pero aliviada, Mme Péroumal abandonó Suiza para regresar a su casa.  «El regreso fue difícil, estaba muy féliz de volver con mi familia, pero sufría mucho, necesitaba descanso.» Durante los años siguientes, su evolución era controlada regularmente por su doctora sobre el terreno.
« Antes de la operación me decían: ‘te quedan 10 años de vida’. Haber podido incumplir estas predicciones es un regalo de la vida. Tengo la impresión de que se me ha dado una segunda oportunidad », nos cuenta ella. Esta operación ha cambiado muchas cosas para  Maude Péroumal. «Ahora, intento ayudar a los demás como pueda, a mi me ayudaron, ahora es mi turno.» Y concluye: « Me he emocionado mucho al volver aquí. Me he dicho que sería un placer contar esta historia». En efecto Mme Péroumal, es el mejor regalo que podéis ofrecernos.
Fuente original: http://bit.ly/1QAwcCX