jueves, 3 de septiembre de 2015

Tierra de hombres denuncia el levantamiento de la valla de espino en la frontera entre Hungría y Serbia

Tierra de hombres-España, como miembro de la Federación Internacional Terre des hommes, considera inaceptable y condena de manera firme las operaciones que intentan frenar el cruce de refugiados hacia y dentro de Europa, ya que  están vulnerando los derechos fundamentales de seres humanos, sobre todo, niños y niñas inocentes. Todos los gobiernos europeos, incluidos los no miembros  de la UE, con el respaldo de las instituciones, deben poner en marcha de inmediato una estrategia de ayuda común para los niños y sus familias que están huyendo de las zonas de guerra.
Es vergonzoso que los gobiernos nacionales recurran al cierre de sus fronteras, sobre todo a través de la edificación de muros y alambres de espino. La construcción del "muro de Hungría" se ha convertido ya en el símbolo de la vergüenza de la "Fortaleza de Europa".
Consideramos la protección de los refugiados una cuestión de dignidad humana y de obligación internacional. Las personas refugiadas no pueden ser privadas de su derecho a la protección internacional, al agua, la alimentación, el refugio y asistencia médica, así como a la asistencia jurídica y el apoyo psico-social, en particular los niños y niñas, colectivo altamente vulnerable, quienes acaban traumatizados ante la dramática situación que están viviendo.
Los gobiernos estatales tiene la obligación de proporcionar asistencia y protección a la infancia independientemente de su estatus migratorio. Sin embargo, este tipo de asistencia directa se llevan a cabo, cada vez más,  por ciudadanos voluntarios locales que muestran su solidaridad y compromiso, junto con asociaciones locales y ONG. Pero los gobiernos deben ejercer sus responsabilidades públicas y dar una respuesta concreta y a largo plazo en Europa.
Así, Tierra de hombres reitera su demanda de la apertura inmediata de "corredores humanitarios" para el acceso directo de los refugiados a la protección internacional y el asilo al que tienen derecho. Consideramos que es la única manera de gestionar y planificar el flujo de refugiados sin dejarlos a merced de traficantes y tratantes. Desde principios del 2015, 265.000 personas refugiadas han cruzado el mar Mediterráneo. Miles más están cruzando Turquía y los Balcanes por fronteras terrestres, entre ellos, un creciente número de niños y niñas, incluidos los no acompañados, menores sin una ruta segura y legal en Europa, que se ven obligados a poner sus vidas en peligro para alcanzar una nueva vida. Además de una respuesta sostenible para la situación de emergencia humanitaria que están viviendo los migrantes en Europa, Tierra de hombres hace un llamamiento a los gobiernos europeos y a los donantes para aumentar su ayuda a Siria, Oriente Medio y África del Este, puntos de origen de la mayoría de los refugiados y donde muchos proyectos de ayuda humanitaria están en riesgo debido a la falta de fondos.
Campaña Destino Incierto, protección de la niñez en movimiento Para proteger a estos niños y niñas en movimiento, Tierra de hombres lleva a cabo "Destino Incierto", una campaña internacional a través de la cual estamos ayudando a más de 200.000 niños y niñas migrantes en todo el mundo, incluyendo fronteras terrestres y marítimas. Se estima que 214 millones de personas en todo el mundo son migrantes internacionales. 740 millones son migrantes internos. La juventud representa una gran parte de los inmigrantes procedentes de países en desarrollo, alrededor de un tercio tiene entre 12 y 25 años de edad. En los próximos años, el número de niños y niñas, adolescentes y jóvenes en movimiento probablemente irá en aumento, sin embargo, sus necesidades e intereses son frecuentemente temas ausentes en el orden del día de las autoridades gubernamentales. La opinión pública  tiende a percibir la niñez en movimiento como una amenaza, ya que estos menores son a menudo sujetos de enjuiciamiento, detención o un retorno inseguro. Según la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, los gobiernos tienen la obligación de proteger a todos los niños y niñas - incluyendo la niñez en movimiento. Sin embargo, no siempre las medidas utilizadas logran garantizar su protección.