jueves, 18 de diciembre de 2014

Stéphanie, voluntaria de Tdh, parte para encontrarse con los niños y niñas de Moldavia


Indispensable. Es lo que define la actividad de los voluntarios comprometidos con Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia). En Suiza, actualmente hay 2.200 personas voluntarias que apoyan a la ONG organizando acciones en la calle o eventos caritativos. El pasado octubre, un grupo de voluntarias se dieron cita en Moldavia  para comprender mejor los proyectos de protección a la infancia puestos en marcha por Tdh.
Stéphanie, de Fribourg y voluntaria de Tdh desde hace un año, ha ido de viaje. “Yo no conocía nada de Moldavia. He aprendido mucho durante este viaje. Similar a otros países europeos, sin embargo, hace frente a importantes desafíos ligados a la pobreza, la emigración y a los niños y niñas abandonados a su suerte”, nos cuenta Stephanie.
Durante su visita a Moldavia, la joven ha visto familias, visitado escuelas y centros de asistencia social. Al lado de las trabajadoras sociales, Stephanie ha comprendido también los procesos de tutela por familias de acogida y por los centros de asistencia social de los niños y niñas víctimas de negligencia, abandono o violencia familiar. Apoyados por Tdh, las familias y los centros ofrecen al menor un entorno seguro, una posibilidad de escolarización, el acceso a consejo y actividades extraescolares con el fin de ayudarle a superar una situación de vulnerabilidad. 
Dinu*, de 4 años. Con su hermana mayor, los dos menores de etnia gitana han sido profundamente descuidados por sus padres, lo que les ha llevado a graves problemas de salud. Después, Dinu ha sido atendido y acogido por una amorosa familia. Su hermana próximamente va a reunirse con ellos.
Los niños y niñas del centro de asistencia social de la aldea Olanesti saludan a las voluntarias de Tdh.  Esperando ser colocados en familias de acogida, están provisionalmente en el centro (a la izquierda). Cristina y Angela*dos hermanas gemelas con su madre de acogida. Las niñas fueron desasistidas por su madre soltera. A causa de su precaria vida no iban regularmente a la escuela, ocasionalmente debían trabajar o estaban sujetas a otras situaciones de riesgo. Las niñas actualmente viven en una familia de acogida esperando que a su madre le vaya mejor (a la derecha).
 «Yo he constatado con sorpresa la amplitud y la sólida estructura del sistema social de Moldavia. He tenido el placer de encontrar profesionales de la protección a la infancia que se consagran plenamente a su trabajo», revela con entusiasmo Stéphanie. En Moldavia, como en otros países de Europa del Este donde la ONG está presente, Tdh contribuye a reforzar las competencias de las personas profesionales de la protección a la infancia, que reagrupa a trabajadoras sociales, profesorado, servicios de tutela, médicos y policías.
El encuentro con el personal y con los niños y niñas beneficiarios de la acción de Tdh viene a confirmar su elección de ser personas voluntarios*. « Soy medio hondureña: ver la pobreza y la injusticia en las calles de Tegucigalpa me ha dado siempre ganas de ayudar algún día. Después de acabar mis estudios, he pensado que debería hacer algo útil para ayudar a las personas en los momentos de necesidad ».
Actualmente, Stéphanie participa en la organización de eventos de sensibilización y recogida de fondos en su ciudad natal, Fribourg. Como voluntaria, subraya que “cada persona puede dedicar algunas horas de su tiempo y ayudar a los de su comunidad”.
*Nombre de ficción para preservar el anonimato de los menores.