miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Qué diferencia hay entre una persona menor trabajadora, explotada o esclava ?


El trabajo infantil es un fenómeno extremadamente extendido de un extremo al otro del planeta. Ningún país está libre. Según las últimas cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 168 millones de niños y niñas trabajan en el mundo. Sin embargo, no todos estos casos corresponden a la explotación. ¿Cómo diferenciarlos? Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) te lo explica.
Existe una diferencia entre el menor que trabaja, el que es explotado laboralmente y el menor que es obligado a trabajar. En numerosos países los niños y niñas forman parte de la estructura económica familiar y aprenden un oficio, se benefician de la protección familiar y de condiciones dignas. Pero también es más vulnerable a los riesgos de abuso, actos de violencia y de violación de sus derechos. Un menor trabajador de cada dos es explotado.
Trabajo:
-       168 millones de niños y niñas trabajan en el mundo: Según la OIT el trabajo infantil reagrupa actividades económicas efectuado por menores sin tener ninguna edad mínima requerida: esto representa alrededor del 11% del conjunto de los niños y niñas. La mayoría de ellos trabajan en el sector de la agricultura, pero muchos de ellos trabajan en la industria y en servicios, sobre todo como empleadas domésticas.
Explotación:
-       85 millones de menores son explotados y víctimas de las peores formas de trabajo: de entre los 168 millones de personas menores trabajadoras, 85 millones trabajan en condiciones peligrosas. Una carga de trabajo excesiva en términos de horas o de intensidad, también se considera como peor forma de trabajo. La mayoría del tiempo estos niños y niñas no son remunerados y asumen tareas que pueden ser agotadoras y particularmente peligrosas. Su salud física y mental se ve afectada, su capacidad para aprender y socializarse está deteriorada con graves consecuencias para su futuro.
Esclavitud:
-       5,5 millones de menores son víctimas de esclavitud: el trabajo forzado está definido en la Convención número 29 de la OIT como todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo amenaza de un castigo cualquiera y para el cual el individuo no se presta de buen grado (art.2.1). En otras palabras, las personas menores obligadas a trabajar, están sometidas a coacciones psicológicas o físicas para efectuar un trabajo que no han escogido. Reducidas a la esclavitud, son reclutadas a la fuerza, sujetas a la prostitución, víctimas de trata, obligadas a realizar actividades ilícitas y a cumplir con un trabajo peligroso.
La lucha contra la explotación: un pilar del programa Protección de Tdh
En el mundo, demasiados niños y niñas son obligados a efectuar trabajos penosos o peligrosos, por un salario irrisorio o inexistente. Tdh lleva a cabo numerosos programas que luchan contra la explotación sobre todo en  Nepal, Mauritania, Haití o Egipto, para acudir en su ayuda.
«Con sus proyectos, Tdh busca ayudar a las personas menores explotadas en los campos de algodón, las minas de oro, las canteras de piedra, los mercados y a las menores empleadas en trabajos domésticos. Nuestra aproximación, que pasa por una asistencia socio-económica y la promoción de la educación, es claramente reconocida como la vía a seguir según el informe de la OIT”, constata Mirela Shuteriqi, especialista de Tdh en protección contra la explotación y la trata infantil.