viernes, 5 de diciembre de 2014

Filipinas - Entrevista con la coordinadora del programa de urgencia de Tdh, Leonor Crisostomo


-¿Cuándo llegaste a Filipinas? ¿Cuéntanos vuestras primeras impresiones?
Llegué el 15 de abril de 2014, después de una primera intervención con Terre de hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) de cuatro meses. Tenía la misión de poner en marcha un programa de rehabilitación de refugios y un apoyo a la población con el fin de que ellos encontraran los medios de subsistencia.
En el aeropuerto de Tacloban, un coche me esperaba para conducirme a mi destino final. Al abandonar la capital, las señales de devastación eran impresionantes. El impacto de los vientos de 300 km/h y el tamaño de las olas han dejado a su paso una gran desolación. Los inmuebles urbanos en un entorno natural devastado, nada se ha salvado.
-¿De qué manera Tdh ha contribuido a la reconstrucción de las aldeas en las que hemos trabajado?¿Qué es lo de más valor que ha aportado Tdh a la población?
La contribución de Tdh es significativa. Con la primera intervención de urgencia ha ayudado a 4.000 familias, es decir a 20.000 personas en tres municipios de Samar Este afectadas por el tifón: Balangkayan, Hernani y San Julian. Las familias han recibido kits para los refugios, aseos individuales y artículos no alimenticios, incluyendo mosquiteras, mochilas para la escuela y material para los niños y niñas. Tdh también ha ofrecido espacios para la educación y una asistencia en situación de urgencia para los niños y niñas.
Desde los primeros días, Tdh no ha sustituido al municipio en hacerse cargo de la ayuda a la comunidad para sobreponerse al impacto del tifón. Al contrario, Tdh ha jugado el papel de facilitar la estrategia ya puesta en marcha sobre el terreno. Gracias al compromiso impresionante de todos los actores implicados y de la población para ayudarnos unos a otros según el sistema “bayanihan” (una colaboración comunitaria tradicional que ha pasado de generación en generación), todos los beneficiarios han sido capaces de construir sus propias viviendas.
-¿Cuál es el mayor reto al que os habéis enfrentado en vuestro trabajo ?
Al principio, el principal reto ha sido identificar a los beneficiarios que todavía necesitaban refugio en las regiones interiores y aisladas de la isla. Estaba impresionada por el compromiso del equipo nacional de Tdh para asegurarse de que nadie fuera abandonado.
-¿Cuál es vuestra mejor recompensa ?
A nivel de la comunidad, he tenido la suerte de ser testigo de la vuelta lenta pero constante de la confianza y de la esperanza de los individuos y de las familias. Ver  esta evolución a través de las acciones espontáneas de solidaridad es extremadamente gratificante. A nivel de equipo… bien, la mejor recompensa es ver la evolución del proyecto y su apropiación por los miembros del equipo. Un ejemplo, es la realización de un modelo de refugio para facilitar el aprendizaje de los beneficiarios y de los trabajadores cualificados. Aunque la idea de la construcción ha sido iniciativa del equipo encargado de los refugios de Tdh Filipinas.
-El trabajo que hacéis sobre el terreno es muy complejo y al mismo tiempo trabajáis estrechamente con la población. ¿A veces sentís frustración ?
Es verdad que no podemos ayudar a todos los que quisiéramos…Cuando me encuentro en esta situación, me siento frustrada. Por otro lado, trabajar con un número más restringido de beneficiarios permite ofrecer un apoyo técnico y de calidad. Esta aproximación cualitativa es el factor clave de la edificación de una relación sólida con todos los actores implicados.
-¿Cuál es vuestra próxima intervención con Tdh?
Gracias a los resultados positivos de nuestra primera intervención de urgencia y de la reacción proactiva de la población afectada, el 1 de mayo comenzó una segunda fase de ayuda y rehabilitación. El proyecto ayudará a más de 10.000 personas de 5 municipios de Samar a encontrar unas condiciones de alojamiento decentes, restablecer sus medios de subsistencia y mejorar su capacidad de resistencia a las catástrofes futuras.
Para concluir nuestra entrevista, Leonor Crisostomo nos ha dicho dos palabras que ha aprendido en la lengua local: “Mopai naga” que significa buenos días y Salamat que quiere decir gracias.