jueves, 13 de noviembre de 2014

Del infierno de las minas a la esperanza de una vida mejor

Hace cuatro años, Alassane trabajaba en una mina de oro. Gracias a la intervención de Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia), el muchacho ha seguido el curso de un oficio menos peligroso. Actualmente tiene su propio taller de soldadura.
“Me llamo Alassane* tengo 18 años, vivo y trabajo actualmente en Mogtedo, cerca de Ouagadougou (Burkina Faso) en mi taller de soldadura con otros dos camaradas. Hace ya cuatro años de esto, trabajaba en una mina de oro. Mi trabajo allí consistía en cruzar por galerías profundas (más de 25 metros) para extraer bloques de piedra. Encuentro que es un trabajo peligroso y penoso y estaba expuesto a riesgos de derrumbe y heridas ”.
Pero he tenido la suerte de ser recuperado por Tdh que me ha propuesto aprender un oficio. Así, durante tres años, en el Centro de la Agencia Nacional para la Promoción del Empleo de Fada, he seguido los cursos del oficio de soldador. Al final de la formación, me he beneficiado de material por parte de Tdh para instalar mi taller en Mogtedo con dos compañeros. Actualmente mi taller me permite asegurar mis comidas diarias y me evita pedir ayuda a mis padres o arriesgar mi vida en los profundos agujeros a la búsqueda del incierto filón de oro. Además puedo ayudar también financieramente a mis padres en el pueblo.
Cuando comparo mi vida actual a la de mis compañeros que quedaron en el lugar, no puedo más que alegrarme. Están todos actualmente vinculados a la escasez del filón que les obliga a vender todos sus bienes o a dedicarse al robo o a la delincuencia. Otros han muerto en los agujeros, otros resultaron heridos. Si Tdh no hubiese intervenido en mi vida viviría sin duda en condiciones muy precarias como la de mis compañeros que quedaron en la mina.
"Estoy agradecido a Tdh: la Fundación me ha orientado y me ha permitido preparar mi vida social y profesional. Gracias a Tdh por haberme abierto las puertas del éxito y de haberme ayudado a reconstruir mi vida lejos de los agujeros mineros”.
En diez años, 100 millones de niños y niñas han podido ser sacados de la explotación.
*Nombre ficticio para respetar la confidencialidad del menor