lunes, 17 de noviembre de 2014

85 millones de niños y niñas son víctimas de las peores formas de trabajo


85 millones de niños y niñas son obligados a trabajar en el mundo. Víctimas de las peores formas de trabajo son reducidos a la esclavitud, reclutados a la fuerza, abocados a la prostitución, víctimas de la trata, obligados a realizar actividades ilícitas y llegando a hacer trabajos peligrosos. Su salud física y mental está afectada, su capacidad de aprender y socializarse está deteriorada con graves consecuencias para su futuro.
Explotados en diversos sectores
A menudo, a la sombra de las miradas, la explotación abarca muchos sectores como la agricultura, la industria, las minas, las canteras o el trabajo doméstico. En general, es consecuencia de varios factores como la pobreza, la falta de oportunidades de un trabajo decente o la emigración.
Entre los 85 millones de niños y niñas explotados, 17 millones están empleados como trabajadoras domésticas, a menudo víctimas de abusos sexuales y de violencia. De 1 a 2 millones de niños y niñas, en particular jovencitas, son víctimas de explotación sexual con fines comerciales, una actividad  altamente dañina a nivel de salud y del punto de vista del desarrollo mental de la menor. Un gran número de niños y niñas explotados están también expuestos a graves traumatismos, a la enfermedad, al alcohol y/o a la droga. Además a menudo son explotados en el interior del círculo familiar, por los padres,  madres, otros miembros de la familia o un conocido más lejano.
Intervención de Tdh
En numerosos países, Terre de hommres-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) interviene para poner fin a este azote que es la explotación infantil. Tdh recomienda para esto prevención, asistencia a los menores explotados y a los niños y niñas emigrantes.
Tdh pone en marcha medidas de prevención con el fin de retrasar la entrada de los niños y niñas en el mundo laboral. Estas medidas toman forma de talleres de sensibilización, realizados junto a los menores, a los padres, madres y a la comunidad.
Si los menores ejercen ya un trabajo peligroso, Tdh sensibiliza a los niños, niñas, a las familias y a la comunidad local y a los empleadores sobre los riesgos que corren debido a este trabajo y propone soluciones alternativas ofreciendo a los menores diferentes oportunidades como el acceso a la educación o a la formación profesional. Si las condiciones laborales no son peligrosas, Tdh intenta mejorarlo así como la situación general del menor buscando soluciones con los servicios estatales. Propone sobre todo formaciones continuadas para los menores, que puedan realizar junto a su trabajo.
En el marco de su proyecto Movilidad, Tdh dedica una atención particular a los menores que se encuentran en situación de explotación después de abandonar su hogar para buscar trabajo en la ciudad o en el país vecino. En África del Oeste por ejemplo, el proyecto interviene en seis países  (Guinea, Mali, Burkina Faso, Togo, Bénin, Nigeria) y acude en ayuda de cerca de 15.000 personas menores.