lunes, 6 de octubre de 2014

Desembarcar en Sicilia


Millones de niños y niñas en el mundo emigran. Huyen de la pobreza, la violencia o una catástrofe. Corren el riesgo de ser maltratados, explotados o abusados. Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) escuchan a estos jóvenes que han abandonado todo arriesgando sus vidas a fin de que no lleguen a ser presas del crimen organizado.
Augusta, Sicilia, Italia, junio 2014 – 380 sobrevivientes la mayoría sirios, desembarcan después de 10 días de travesía sobre un barco de pesca. Salieron de Libia y fueron interceptados por la marina militar italiana en el marco de la operación humanitaria Mare Nostrum. Hay que lamentar una muerte a bordo. Augusta es el puerto de llegadas más importante de Sicilia: alrededor de 120 desembarcos han tenido lugar durante el primer semestre de 2014. Las condiciones de acogida son deplorables: no hay duchas, ni bancos, las comidas son escasas… Los emigrantes se desmayan al desembarcar marcados por la rudeza del viaje.
«Los niños y niñas han sufrido tales traumas que tienen necesidad de un acompañamiento específico y ahí es donde intervenimos», explica Lilian Pizzi, la psicóloga de Tdh que trabaja con estos niños y niñas emigrantes. Tdh Lausanne acude en apoyo de Tdh Italia, a fin de apoyar el proyecto Faro («phare» en italiano). Las actividades de apoyo directo han comenzado en la isla de Lampedusa en 2011 después del desembarco de cientos de jóvenes provenientes de África del Norte después de la primavera árabe. Más de 1.000 niños y niñas fueron ayudados- de los cuales 150 fueron aconsejados jurídicamente- durante los tres meses de verano que marcan el pico alto de las travesías mientras la mar es menos peligrosa.. «Afrontar la emigración y el riesgo de morir en el mar era para mi la única posibilidad que tenía para sobrevivir », dice un tunecino de 15 años.
Su relato nos da escalofríos. Antes de desembarcar en la isla de Lampedusa, familias y menores no acompañados han tenido que pagar los pasajes. Algunos han atravesado el desierto del Sahara. Muchos de ellos habían estado prisioneros, retenidos y torturados hasta que sus parientes han pagado el rescate para liberarlos. Otros han tenido que trabajar antes para recaudar el dinero e intentar la travesía arriesgando sus vidas.

Formar profesionales de acogida
En otoño, una vez acabada esta intervención, Tdh ha llevado a cabo una investigación sobre la recepción de estos menores después de transferirlos al continente. «Hemos constatado que las personas que se han hecho cargo de estos menores no acompañados les faltaban conocimientos sobre este tema», revela Lilian Pizzi. Así en 2012, se dieron las primeras formaciones para asistentes sociales y personas que trataban a los menores emigrantes en toda Italia – de Messine a Gênes. El pasado agosto, se ha hecho pública
una guía destinada a los trabajadores sociales encargados de la protección de los menores no acompañados gracias a la experiencia adquirida sobre el terreno.
Un duo de especialistas
El año pasado Tdh ha podido acompañar de nuevo a los menores migrantes en el
centro de primeros auxilios de Lampedusa. En cada intervención, una psicóloga-psicoterapeuta y un mediador intercultural de habla árabe están presentes 7 días de 7 y llevan a cabo actividades para ayudar a los menores a sobrellevar sus miedos y a expresarse mediante dibujos, juegos o palabras. Se ha podido dar un apoyo psicosocial individual a 750 personas –jóvenes llegados sin familia, niños y niñas migrantes con sus padres y a los padres mismos.
Una espera mal vivida
Desde primeros de enero de 2014, 5.293 menores han desembarcado con la marina italiana en Siracusa en Sicilia, 3.038 de ellos eran no acompañados. Los jóvenes deberían estar durante dos o tres días en los centros de acogida antes de ser repartidos en las comunidades. Pero por falta de estructuras, esperan entre dos y cinco meses en lugares no adaptados para tan largo periodo. Esta espera se vive muy mal después de un viaje que a veces ha durado meses e incluso años. Algunos acaban huyendo y se encuentran de nuevo a merced de traficantes al intentar reunirse con su familia o conocidos en los países del norte. Para prevenir estos riesgos de desaparición y ofrecer una protección adecuada a los menores migrantes, Tdh ha lanzado en marzo de 2014 una nueva fase del proyecto Faro en Siracusa en el centro de acogida Papa Francesco en Priolo Gargallo.
 «Las instalaciones son muy precarias y la promiscuidad provoca un nivel de tensión importante en el centro», explica la psicóloga de Tdh. «Sin embargo, nos ponemos en marcha para crear una atmósfera humana y tranquilizadora. Aparte de Tdh, no está prevista ninguna actividad.» Las actividades tienen como objetivo crear un marco de seguridad en el cual pueden explicar libremente sus emociones, jugar y encontrar la serenidad.
«Ellos no tratan como animales, sin razón, solo para divertirse.» Un joven emigrante de 16 años venido de África del Oeste cuenta su estancia en una prisión libanesa a la psicóloga de Tdh en Siracusa (Sicilia). «Nos hacen lo que quieren. Debería haber cámaras. Así podrías ver con tus propios ojos, lo que me es imposible explicar.»
Una escucha respetuosa
La intervención de Tdh busca construir una relación y una escucha respetuosa a través de la acogida, la orientación y el apoyo. En estos momentos, los jóvenes migrantes son invitados a hablar de su viaje, sus esperanzas, sus dificultades y sus recursos. Es muy importante que los menores aprendan a gestionar sus propias emociones y miedos antes de afrontar un nuevo contexto. 
Mirar hacia el futuro
El trabajo de Tdh en el centro permite también a los menores aprovechar este tiempo para imaginar su proyecto de vida y las etapas necesarias para alcanzarlo. «Desde su llegada, organizamos una primera sesión de explicaciones, luego les ayudamos a tomar conciencia de sus capacidades en relación con su objetivo de vida». En uno de los ejercicios, se les pide que imaginen su vida dentro de 5 años. Es un auténtico reto para los niños y niñas que viven en una incertidumbre total y no saben que será de ellos mañana.
MIGRANTES EN EL MUNDO :
-51,2 millones de desplazados en 2013 (cifra record desde la  Segunda Guerra Mundial)
-El 86% de los refugiados son acogidos en los países en desarrollo.
- 93.323 personas rescatadas por la marina militar italiana (enero-julio de 2014)

Con cien francos Terre de hommes-Lausanne puede financiar la escucha y el apoyo legal de un menor migrante durante su acogida.
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