lunes, 22 de septiembre de 2014

Jordania - Cuidar el gusto de los niños y niñas por la música

«La música no parará una bala ni impedirá que un niño pase hambre, pero puede ser fuente de inspiración.” El compositor y clarinetista sirio, Kinan Azmeh ha tocado su repertorio ante los refugiados sirios y las comunidades anfitrionas en Jordania. Está convencido que la música puede mejorar la situación de una persona o cuidar su alma. Terre des hommes-Lausanne (Tdh - Ayuda a la infancia) Jordania y el artista Kinan Azmeh se han unido con el fin de aportar un poco de luz al día a día de los niños y niñas refugiados, al menos durante unos momento.
Cuando comenzó la revolución siria en marzo de 2001, Kinan Azmeh comentó «¿Qué puedo hacer yo?» La estrella  emergente siria se preguntó sobre el papel del arte, pensando que la música no tenía cabida en el conflicto. El mismo dejó durante un año de componer. Pero rápidamente se dió cuenta que debía volver a componer. “ La música es un acto de libertad ».
Tocar música con los niños y niñas refugiados
Durante un reciente viaje a Jordania, Kinan Azmeh se ha reunido con los niños y niñas sirios beneficiarios del proyecto de Tdh, financiado por Tdh Allemagne y Chaîne du Bonheur. Se ha reunido en el centro de Amman, un espacio adaptado a los niños y niñas donde Tdh ofrece actividades de ocio y un apoyo psicológico a los refugiados. También ha visitado las comunidades del norte de Jordania. En estas dos ocasiones, Kinan ha tocado música con los menores. El ha llevado 20 flautas así como su clarinete y ha comenzado una pequeña orquesta con todos los menores.
Las personas del centro, las comunidades anfitrionas y el personal de Tdh todos han subrayado el inmenso beneficio que su música ha aportado a los niños y niñas y le han agradecido su visita. Pero para el clarinetista, también ha habido efecto inverso: “Formar parte de la comunidad me ha inspirado enormemente y la experiencia ha sido muy enriquecedora, tanto como ser humano como artista”.
Inspirar a los demás a ser proactivos
Kinan Azmeh ha dado su testimonio durante la Jornada mundial humanitaria de Naciones Unidas en New York en presencia de Ban Ki Moon, Secretario General de Naciones Unidas. Aunque no se considera un héroe humanitario, piensa permanentemente que podría hacer con sus «propias herramientas”.
Desde hace algún tiempo, el conflicto sirio ya no aparece en los diarios. Sin embargo, Kinan quiere recordarnos que sigue existiendo. Tocando su música, no solo en Europa y Estados Unidos sino también en los campos de refugiados en Jordania y Libano, contribuye a la ayuda humanitaria y anima a otros a ser proactivos. “Existen cosas que la gente puede hacer, incluso sin estar sobre el terreno”.
Trabajar mano a mano
Según el artista sirio, la música puede mejorar la situación de una persona o cuidar el alma. Por eso ha decidido contribuir al trabajo de Tdh en el centro de rehabilitación y de formación de Amman y en el seno de las comunidades anfitrionas. “Tdh hace cosas formidables sobre el terreno”, dice sin dudar. Los trabajadores humanitarios y los artistas deberían trabajar codo con codo.
Kinan se acuerda de un muchachito que encontró en un centro de Tdh para niños y niñas. El pequeño de 11 años se hizo responsable de la música en el centro y comenzó a aprender cómo tocar la flauta y a utilizar la caja de ritmos. Era muy sacrificado y una fuente de inspiración para el clarinetista sirio.
Fuente: Tdh Lausanne