jueves, 28 de agosto de 2014

Sudán del Sur: “La situación es dramática”


Desde el comienzo del conflicto en diciembre de 2013, más de un millón de personas, de las cuales la mitad son menores, están desplazados. Con los combates que persisten, la propagación del cólera y la amenaza de una hambruna, la situación cada vez es más dramática. Sin ayuda humanitaria, la vida de miles de niños y niñas estarán pronto en peligro.
En Sudán del Sur, el nivel de alerta está en rojo. Este país, devastado por la guerra, vive bajo la  amenaza de una de las peores hambrunas como la del Cuerno de África hace ya tres años. Por culpa de la violencia de los combates, innumerables campos no han podido ser cultivados. Más de 3,7 millones de personas, de las cuales 740.000 son menores de 5 años, están afectados por esta crisis alimentaria. A día de hoy, miles de niños y niñas sufren malnutrición grave. Según las Naciones Unidas, alrededor de 50.000 menores están amenazados de morir de hambre antes de fin de año si no reciben ninguna ayuda.
La epidemia de cólera no hace más que agravar la situación: “En el comienzo de la estación de lluvias, la enfermedad amenaza con propagarse a gran velocidad en el campo y en los abarrotados campos de refugiados”, cuenta Steve Ringel, coordinador de las situaciones de urgencia de Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia), después de haber visitado en julio dos de estos campos. El acceso a la asistencia médica es difícil, numerosos establecimientos sanitarios han sido destruidos durante los combates y no pueden ser utilizados. “Las familias y las personas menores no tienen de nada. La situación es dramática”, añade Steve Ringel. Lo combates que persisten y el mal clima hacen que el aprovisionamiento humanitario necesario sea extremadamente difícil y cada vez más urgente.
Entre todas estas víctimas, son los niños y niñas los que más sufren. Se trata de menores que han sido separados de sus familias durante la huida, que han perdido a sus padres, que han sido testigos de cosas horribles. “Los niños y niñas testigos o víctimas de violencia sufren de graves traumatismos psíquicos”, cuenta Joy Cheund, coordinadora del programa de Tdh en el campo de refugiados de Juba.
Sobre el terreno, Tdh ofrece su apoyo a los niños y niñas víctimas de la guerra y obligados a desplazarse.  En una guardería, los niños y niñas y adolescentes de 3 a 16 años han podido tomar parte de las actividades y han recibido confort y apoyo psicológico. Dado que las escuelas están cerradas desde el comienzo del conflicto, los menores no tienen ya acceso a la educación. Se teme que una generación ya este perdida. Por eso interviene Tierra de hombres, a fin de que el derecho fundamental a la educación esté garantizado en los campos de refugiados. En las zonas de acogida adaptadas a los menores, los educadores formados dan clase a los niños y niñas a fin de que puedan proseguir con sus estudios.
La angustia y las necesidades de la población afectada son gigantescas. Necesitan protección, alimentación así como apoyo médico y psicológico. Un apoyo financiero es urgente para poder garantizar esta ayuda humanitaria. Solamente así, los menores y sus familias pueden sobrevivir a las consecuencias de este conflicto y mirar al futuro de manera más optimista.