jueves, 28 de agosto de 2014

“El niño me agarra la mano con insistencia, enviándome un importante mensaje: gracias por haber cambiado mi vida.”

Con ocasión del Día Mundial de la Humanidad, Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) ha hablado con la Dr Khitam Abu Hamad, jefa de la oficina de Tdh en Gaza. Entre una distribución alimentaria y las entrevistas de trabajo, ella se ha tomado unos minutos de su tiempo para responder a nuestras preguntas y volver sobre lo que ha pasado estas seis últimas semanas en Gaza.
La Dr Khitam ha vivido los bombardeos (ataques aéreos y marítimos, disparos de mortero justo en frente de la oficina de Tdh) y un gran número de altos el fuego sin éxito. Durante todo este tiempo, jamás ha dejado de preocuparse por los niños y niñas de Gaza.
Sin dejar su enorme sonrisa y su personalidad vivaz, ella nos deja en esta entrevista profundas reflexiones en materia de justicia social y de ayuda humanitaria, y nos cuenta su encuentro con un beneficiario de 15 años. Un joven al que ella no olvidará jamás.
1) ¿Qué es lo que le ha llevado a trabajar para la acción humanitaria y el desarrollo?
Estoy muy comprometida con mi comunidad y los niños y niñas de Gaza. Después de mi obtención del PhD en política social, he deseado trabajar para la acción humanitaria y el desarrollo. Esto ha cambiado mi vida. Mis estudios estaban centrados en la justicia social y he querido contribuir en ello. Habiendo crecido en Gaza, he vivido situaciones difíciles. La justicia social está muy enraizada en mí.
2) Actualmente está reclutando personal nacional. Aunque estamos en una situación de urgencia, usted ha recomendado seguir los procedimientos. Hace que los seis candidatos pasen un test escrito. ¿Qué es lo que le empuja a respetar los procedimientos?
La vida es muy injusta aquí, por eso intento mantener la justicia allí donde puedo. Se está en contacto con la injusticia al menos de dos formas: primero vivimos bajo ocupación. Yo he nacido refugiada. Mi familia tuvo que abandonar nuestra casa en 1948 y no han podido volver nunca. Eramos propietarios de una gran parcela pero hemos debido dejar todo atrás. Además, soy mujer y es muy difícil para nosotras encontrar nuestro sitio y alcanzar nuestros objetivos. Las limitaciones sociales y culturales son un gran problema aquí en Gaza.
En lo concerniente a los procedimientos de reclutamiento, yo no diría que hay corrupción pero la gente encuentra atajos para obtener un empleo. Para comprometerse en lo humanitario y el desarrollo es preciso tener estándares elevados. Nos esforzamos en preservar la igualdad entre todos las personas candidatas.
3) Como trabajadora humanitaria, ¿qué intentas cumplir cada día?
Intento hacer mi trabajo lo mejor que puedo. En el marco del proyecto de lucha contra el trabajo infantil, intentamos sacarlos del trabajo de la calle, que les reporta muy poco dinero y les reintegramos en la escuela. Me gusta mucho ver el impacto de mi trabajo.
4) Mientras ha sido testigo de los bombardeos estas últimas semanas, ha procedido a la distribución de artículos de primera necesidad beneficiando a más de 2.000 palestinos que viven en Gaza. ¿Qué ha pensado en esos momentos? ¿ Qué ha sentido?
Yo vivo en el barrio de Al Zeitoun considerado como un lugar de riesgo en Gaza. La distribución de alimentos en periodo de guerra es una prioridad: los habitantes desfavorecidos de Beit Lahiya no tienen acceso a los artículos de primera necesidad tal como la alimentación. La situación es muy difícil para ellos. Aunque sea peligroso desplazarse, yo he ido a Beit Lahiya durante los bombardeos. Hemos distribuido raciones de alimentos mientras los ataques aéreos sucedían a cada minuto. Porque no se puede hacer nada para cambiar la situación política, hemos decidido ayudar a estas gentes no solamente con alimentos sino también animándoles y apoyándoles.
5) ¿Vives momentos alegres en medio de este caos?
Es difícil ver momentos alegres mientras te están bombardeando. Pero la solidaridad es una cosa a remarcar en Gaza. La guerra es un desastre pero muestra la ayuda mutua entre la población. Resulta normal para las familias albergar a 30 ó 40 personas, ofreciendo a cada uno una manta y comida. En lo que concierne a las organizaciones de ayuda humanitaria, también están muy comprometidas. A través de voluntarios, proceden a distribuciones de alimentos y de agua. La gente se reconforta unos a otros y se ayudan mutuamente.
Es un mecanismo de supervivencia.
6) Eres palestina de Gaza. ¿Cómo haces para concentrarte en tu trabajo sin implicarte demasiado emocionalmente?
El autocontrol es muy importante y creo saber como hacerlo. Por el contrario, no puedo decir que esté completamente desapegada. No se puede aislarse completamente de la situación en la cual vives. Pero intento canalizar mis emociones y utilizarlas para mi trabajo. Si me siento triste o impotente, convierto mis pensamientos negativos en positivos. Esto me ayuda mucho en mi trabajo.
7) ¿Puedes contar la historia de algún beneficiario que te haya marcado particularmente?
En el marco de nuestro proyecto contra el trabajo infantil, hay un muchacho del que siempre me voy a acordar. Se llama Yousouf. Tiene 15 años y ha crecido en una familia muy pobre, en medio de numerosos hermanos y hermanas. El trabajaba 12 horas diarias recogiendo piedras y desechos plásticos. Le hemos ayudado e integrado en el centro de formación profesional como carpintero. No olvidaré nunca cuando me dio la mano en el momento de nuestro rencuentro en el centro de Beit Lahiya. Su apretón de mano fue tal que pareció que me apretaba el corazón. Me emocioné mucho. Al mismo tiempo, esto me ha probado el mérito de nuestro trabajo. Me dio las gracias muy simplemente. El chico me extendió la mano con insistencia enviándome un gran mensaje: gracias por haber cambiado mi vida.

Fuente: Tdh Lausanne