martes, 22 de julio de 2014

Música con los niños y niñas de Siria


Terre des hommes Lausanne (Tdh - Ayuda a la infancia) acompaña en Jordania, con el apoyo de Terre des hommes Alemania, a los niños y niñas sirios y a sus familias que han huido de la guerra civil en Siria. Una visita musical les hace olvidar los horrores vividos, por lo menos durante un momento.
Un antiguo depósito de mercancías, sus altas paredes blancas cubiertas de personajes de banda dibujadas a color. Algunas sillas de plástico y la música. La cantante siria Dima Orsho ha venido, 40 niños y niñas la escuchan,  todos de unos doce años. Durante un breve instante les domina la timidez, luego chicos y chicas unen sus voces a la suya. Dima les anima, escucha sus deseos y canta sus canciones preferidas. Dos chicos se levantan para mostrar lo que pueden hacer: un rap. Y los amigos y amigas que no se atreven a lanzarse son llamados por su nombre hasta que participan. Los aplausos recompensan este coraje. Tres chicas se lanzan, y la excitación casi les hace perder la voz. Esto no es nada. Los demás cantan un poco más fuerte y apoyan así a sus amigos.  
Al día siguiente, el clarinetista Kinan Azmeh, también sirio y que vive desde hace tiempo en USA y el acordeonista alemán Manfred Leuchter se unen a la canción. Los tres dedican algunos días de música a los niños y niñas, entre los conciertos de Beirut y Amman. Estos músicos están acostumbrados a ver caras radiantes durante sus conciertos, pero raramente tienen un público con tanta necesidad de algunos momentos buenos 
La mitad de los refugiados son niños y niñas
Tdh acompaña en Jordania a 3.450 menores sirios refugiados y a los niños y niñas de familias jordanas pobres. Solo una pequeña parte de los refugiados vive en los campos, la mayoría viven en las ciudades y en pequeñas comunas. Solo la ciudad de Irbid, de 500.000 habitantes, alberga a 120.000 refugiados. La mitad de ellos son niños y niñas. “Nosotros nos aseguramos de que se sientan mejor”, dice simplemente Yasmeen Hijjawi. La joven jordana es psicóloga infantil y trabaja con los menores pero también con sus padres y acompañantes. Los niños y niñas del proyecto de Tdh han perdido casi todo, a su madre o a su padre. Han vivido la guerra, el miedo a las bombas y a los tiradores de elite. Han visto seres humanos heridos y muertos. Seres humanos que matan. «Cuando llegan aquí, están completamente perturbados, algunos muy agitados, otros se repliegan completamente en si mismos”, cuenta Yasmeen. “Ellos no confían en nada y se sienten impotentes, muchos furiosos. No pueden comprender por qué han tenido que sufrir tanto”. En Jordania, los niños y niñas están seguros y pueden ir a la escuela; actualmente las escuelas hacen un horario doble. Pero nuevas preocupaciones pesan sobre los niños y niñas: los bonos alimentarios de la ONU no son suficientes para todo el mes y los padres y madres no tienen derecho a trabajar. Las familias viven en tiendas de campaña. Y quién sabe como les va a la abuela y a los amigos que quedaron en el país.
«Sentirse mejor»
En el centro de acogida de Tdh hay sitio para jugar. Juntos es más fácil aprender en la nueva escuela. Al mediodía hay una comida caliente. “Enseñamos a los niños y niñas que están bien como ellos son”, comenta Yasmeen. “Pues es perfectamente normal que ellos reaccionen así. Les indicamos  que todos estos sentimientos que les oprimen, no les destruirán. Estamos aquí, pase lo que pase”. Reír juntos, jugar, poder contar sus preocupaciones y sus miedos a alguien, encontrar nuevos amigos, organizar cualquier cosa –todo esto para reforzar la resiliencia de los niños y niñas, aprender a vivir con sus grandes pérdidas y en su nueva situación.
Este reportaje ha sido realizado por Barbara Küppers, responsable de los derechos de la infancia de Tierra de hombres Alemania
Tierra de hombres provoca un cambio positivo en la vida diaria de más de dos millones de niños y niñas y de sus familias cada año. Conozca nuestros proyectos.
Fuente: Tdh Lausanne