miércoles, 9 de julio de 2014

Caroline Barbier-Mueller: «Luchamos para ofrecerles este Viaje hacia la vida. Nuestra vida será más hermosa.»


En el marco del programa de atenciones médicas especializadas de Terre des hommes-Lausanne (Ayuda a la infancia), Caroline Barbier-Mueller, a la cabeza de una agencia de comunicación en Ginebra y comprometida desde hace varios años con los niños y niñas enfermos, ha ido a visitar nuestros proyectos en Marruecos. Ella nos cuenta un testimonio muy conmovedor y apela a la generosidad de todas las personas para continuar apoyando este “Viaje hacia la vida”, del cual más de 250 niños y niñas se benefician cada año gracias a la acción de Tdh.
“El 26 de mayo de 2014, fui al aeropuerto de Ginebra con Pascal Pittet, de Tdh, y tres marroquíes de los cuales dos son niños de 5 y 15 años y el otro es una joven madre, todos operados en Suiza y a los que acompañamos a casa. Aunque han pasado varios años de mi implicación en este programa de Tdh, fue en este momento cuando empezó realmente mi Viaje hacia la Vida”.
Hace ya algunos años, tuve la ocasión de implicarme en una parte de este “viaje” recibiendo a una pequeña niña de Mauritania. Simpática pequeña de grandes ojos y labios  azulados, que llevaba una mochila rosa Barbie, ella pasaba de los brazos de una acompañante de viaje a los de un voluntario, para acabar en un coche que la llevaría al hospital donde sería examinada por su cardiopatía. Todo el mundo la sonreía, la solicitaba y ella se quedaba callada. Grave. Impresionante.  Cuando tuve que marcharme y dejarla sentada sobre esa gran cama blanca donde observaba sin moverse el ballet de las enfermeras alrededor de ella, mi corazón estaba conmovido. ¿Qué comprendía ella? Algunas semanas más tarde, tuve la suerte de ver a la pequeña en Massongex. No tenía ya los labios azules y sus ojos  brillaban. Su operación había resultado bien y estaba orgullosa y feliz de mejorar en medio de sus nuevos amigos, antes de poder regresar a su casa en África en cuanto su estado se lo permita.
El 26 de mayo, tuve la suerte de poder llevar a Fadma, Salaheddine y Adam junto a su familia. Se notaba la excitación del pequeño Adam que saltaba por todo y la gran emoción de Fadma, joven madre de dos niños que hacía el viaje por tercera vez. En el aeropuerto de Casablanca, niños y niñas, padres, abuelos y primos les esperaban. Los reencuentros fueron extremadamente emotivos. El pequeño Adam volvía a su árabe materno que se negaba ahablar desde hacía varios meses, el silencioso Salaheddine tenía lagrimas en los ojos y Fadma abrazaba a sus pequeños contra su corazón que solo latía para ellos.
Nuestra primera misión ya estaba cumplida, era el momento de proseguir nuestro viaje hacia Rabat, donde nos esperaban Amina y Najla, de Tierra de hombres Marruecos. Rápidamente nos hemos encontrado a los padres con sus hijos enfermos. Khadija, Youssef, y Soukayna.  Caminos diferentes pero la misma batalla. Gente muy pobre venida de lejos, la mayoría analfabetos, deprimidos frente al sufrimiento de su pequeño, pero con una voluntad feroz de cuidar a su hijo o hija.
Amina por su formación de enfermera y de asistente social, observa, escucha hace hablar a cada uno. Ella conoce bien la patología, pero debe entender bien el contexto familiar. Pues es imposible operar a un menor cuyo entorno no tiene una verdadera consciencia de lo que es preciso hacer después para asegurar el futuro.  Con firmeza y suavidad, se asegura de que todas las familias comprendan bien el tema. Ella irá a verlos a su casa, y volverá una y otra vez. Pues los niños y niñas que ella toma a su cargo,  les hace un seguimiento como si fueran los suyos. 
Después salimos para el hospital universitario de Rabat. Acompañada de una ex colega, asistente social del hospital, Amina nos introduce por los pasillos hasta el servicio de pediatría para ver a los niños y niñas recientemente operados. Los brazos cargados de muñecas y peluches, les reparto a todos, feliz de ver todas estas sonrisas iluminar sus caras. Amina, que se fija en todo, repara en Rachid, 10 años y en Imane, 6 años, dos niños con las patologías más complejas y que pueden necesitar una intervención en Suiza. Ella debatirá largamente con el doctor de la posibilidad de integrarles al programa “Viaje hacia la Vida”  y proporcionará los papeles que el caso requiera.
Después de comer rápidamente con el delegado de Tdh, partimos hacia Salé, a 20 km del centro de Rabat, para visitar a dos niños operados en sus casas. Yo escucho la lectura del dosier del primer niño y… sorpresa. Vuelvo a ver de repente sus inmensos ojos negros en un rostro azulado cruzado por el dolor… y unas zapatillas rosas. Yo le había visto en Ginebra hacía unos meses. En espera de su operación, estaba tan calmado… Yo le observaba antes de entrar en la habitación para no darle miedo. El había atrapado entre sus dedos su zapatilla de punto y como hipnotizado intentaba levantarla. Parecía tan pequeño, tan vulnerable…Hicham. Y mirarlo delante nuestro. Tan grande, tan guapo.
Tímido, escondido tras las faldas de su mamá, en medio de la única habitación que constituye su casa y la de su familia, nos observa. Nos señala el avión que pasa lo lejos gritando “Hicham dentro”. Luego marcha a jugar con cualquier pequeño de su edad. Solo el reconocimiento en los ojos de su familia y las preguntas de Amina nos recuerdan que es un milagro. Pero la miseria extrema en que vive esta gente –las mujeres trabajan en los campos por 15 céntimos al día, y no tienen agua corriente y solo una toma de corriente perdida en medio de la pared dan testimonio del siglo en el cual estamos- se preocupa Amina que volverá a verles para traerles algunos productos básicos a fin de ayudarles un poco.
Fatima, 14 años, a la que veremos enseguida , ella también ha continuado su viaje hacia la vida. Estudia costura y sus padres están tan felices de haberla recuperado que le dejan comer todo lo que desea… a riesgo de que vuelva a tener problemas de salud como les ha prevenido Amina. ¡Deberá supervisarla de cerca!
Esta jornada que completa las transcurridas en Suiza en el marco de este programa ha sido mejor de lo que podría haber imaginado:
Estos niños y niñas son milagros. Han atravesado las montañas con sus padres. Han sabido encontrar a las personas que podían ayudarles, que constituyen los eslabones de esta gran cadena de solidaridad. Gracias a todos aquellos que, por su compromiso, su saber hacer, su disponibilidad, su combatividad y sus donativos han hecho posible este “Viaje hacia la Vida”.
13.000 niños y niñas han sido operados ya en Europa en el curso de estos 50 últimos años en el marco de este programa de Tierra de hombres, la mayoría en Suiza. Cada historia es diferente. Cada niño y niña son únicos. Con el nombre de Fadma, Adam, Salaheddine, Khadija, Youssef, Soukayna, Rachid, Imen, Hicham, Fatima y los demás, pero sobre todo por los que tengan necesidad de un futuro, luchamos por ofrecerles este «Viaje hacia la Vida».
Nuestra vida será más hermosa.
Caroline Barbier-Mueller

Tierra de hombres provoca un cambio positivo en la vida diaria de más de dos millones de niños y niñas y de sus familias cada año . Ayúdanos a proteger estos niños y niñas – Haz un donativo.
Fuente: Tdh Lausanne