jueves, 3 de julio de 2014

“Mi historia no es simplemente la mía. Concierne a miles de otras vidas’’

Abdi Farah Abdullahi ha venido a contarnos su largo periplo a la sede de Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en Lausana. Menor, abandonó Kenia donde se había instalado con su familia, para iniciar un largo viaje que le llevó finalmente a Malta. Al cumplir los 18, Farah habla por los demás niños y niñas que no han tenido la posibilidad. Nos hace participes de su experiencia, de sus deseos y de sus proyectos.
En 2012, poseído por el deseo de poder ser él mismo y seguir sus ambiciones, Farah decide abandonar Nairobi y emprender un largo periplo atravesando Uganda, Sudán, el desierto del Sahara, Libia hasta Malta donde obtiene finalmente su estatus de refugiado.
En Kenia ha dejado a su familia. Su madre, con la que está muy unido, está constantemente en sus pensamientos. Pero Farah aspira a poder vivir plenamente, ser lo que realmente es sin esconder su orientación sexual. Por eso, hay ido a buscar, en otra parte, un sitio que le permita vivir sus sueños
Emigrantes, pero no solos…
En su sinuoso recorrido,  necesitó un año antes de sentirse listo para prestar su voz, contar su historia para que los menores en situación de movilidad puedan ser protegidos de ahora en adelante. Después de haber plasmado sus males sobre el papel en su diario, el ahora tiene un blog y su  historia está a punto de ser publicada.
 «Soy emigrante, soy negro, soy gay. Pero ante todo soy un ser humano.» Farah deplora el hecho de que los menores emigrantes sean vistos únicamente como emigrantes. Detrás de cada identidad se esconden múltiples facetas que Farah reivindica. Busca también mostrar la riqueza de la emigración.
Mejorar las condiciones de los menores emigrantes
De Farah, recordamos esa sonrisa que llega a iluminar su aire grave que tiene mientras declara, “no soy una víctima sino un superviviente”. Convencido de haber nacido para cambiar las cosas, la educación es un punto esencial para Farah. La profesora de inglés le ha permitido, y le permite todavía, hacer valer sus derechos y erigirse en portavoz para los que no pueden.
Los colaboradores de Tdh, interpelados y visiblemente afectados por la historia de este joven,  no han podido más que preguntar sobre la manera que las ONG pueden contribuir a la protección de estos cientos de niños y niñas emigrantes cada día. Parece difícil intervenir en los países de tránsito, pero “reforzar las estructuras de acogida por los mejores representantes de los niños y niñas en los países de destino podría mejorar la situación”.
Escuchar más a los niños y niñas
Ignacio Packer, Secretario General de la Federación Internacional Tierra de Hombres, está convencido que se «aprende mucho más escuchando a los niños y niñas hablar de sus recorridos y de sus necesidades.» Él, recientemente, ha recorrido 400 km de Milán a Ginebra, en solo 82 horas, para probar que esta carrera calificada de imposible no lo es, no más que frenar la detención de los menores emigrantes.
Con ocasión de un evento paralelo durante la 26 sesión del Consejo de los Derechos del Hombre en Ginebra, Abdi Farah Abdullahi ha dado testimonio de su experiencia como niño detenido a causa de su estatus de emigrante. Junto con Tierra de hombres, pide que se frene inmediatamente la detención de los menores emigrantes. Farah ha expresado su deseo de que se escuche más  estos niños y niñas.
Tierra de hombres provoca un cambio positivo en la vida diaria de más de dos millones de niños y niñas y de sus familias cada año. Conozce nuestro proyecto de Movilidad.
Fuente: Tdh Lausanne