sábado, 7 de junio de 2014

Niños y niñas mineros, víctimas de la fiebre del oro en Burkina Faso

Fuente  AFP. En Burkina Faso, entre medio millón y 700.000 adolescentes o pre-adolescentes trabajan en el sector minero y arriesgan diariamente su vida para encontrar oro, principal producto de exportación del país. Algunos no tienen más de 13 años,  pero se introducen audazmente en las entrañas de la fortuna: en Burkina Faso, la fiebre del oro no deja atrás a los menores, que arriesgan su vida para asegurarse un futuro, en este Estado sahariano tan pobre.
El fenómeno es masivo en uno de los países más pobres del mundo, donde el 60% de los 17 millones de habitantes son menores de 25 años. El oro es el principal producto de exportación, que asegura el 20% de su PIB.
En Nobsin, un lugar clandestino situado a una hora de la carretera de Ouagadougou, cientos de muchachos, menores o jóvenes adultos, ocupan una multitud de agujeros rectangulares, reunidos en algunos cientos de metros cuadrados.
Algunos descienden a 20 ó 30 metros de profundidad para romper la roca. Sus voces ahogadas y el ruido de los golpes sordos llegan difícilmente a la superficie. Sus compañeros de equipo se turnan para izar los guijarros recogidos en latas destripadas. Otros golpean las piedras que se han subido esperando encontrar oro, la tamizan… Todos tienen la piel manchada de barro o de polvo amarillo, según trabajen bajo tierra o al aire libre. La respiración es fatigosa en este paisaje árido y ventoso.
Sentado en el borde de un tubo,  Joël Sawadogo, de 13 años, se apresura a bajar, una ridícula lámpara de plástico con la imagen de Dubaï enganchada con un elástico alrededor del cráneo. Los pies desnudos, este pequeño hombrecito, vestido únicamente con un pantalón corto azul, dice que aspira a “un trabajo menos fatigoso”.
El sueño del  “agujero”
“Abajo, es muy húmedo”, nos cuenta rascando su brazo sucio. “Pero sobre todo pienso en lo que podría ganar”, prosigue Joël, minero desde hace dos años. Muy lejos de sus sueños, su salario es miserable: a veces 5.000 francos CFA, (7,5 euros) al día, “a veces 10.000” (15 euros). A menudo nada.
Hamidou, un alfeñique pero que dice tener 15 años, se quita una astilla del pie,  huraño. “Yo no tengo miedo” ,dice este hijo de agricultor de un pueblo vecino, que ha venido buscando fortuna. Pues “en casa, se cultiva, pero no se gana”, declara agotado.
De ahí la necesidad de invocar a los “genios” que “distribuyen el oro”, afirma su colega Issiaka, de 19 años, minero del oro desde hace tres años. “Si tu no vas a ver a los brujos no encuentras nada ”, observa.
Todos sueñan con un « agujero », un agujero rebosante de metal, que haría de ellos hombres ricos. Qué importan los riesgos corridos. Pues las minas clandestinas matan. A principios de diciembre,  un deslizamiento de tierra provocó 28 víctimas, de las cuales 14 muertos, en el oeste de Burkina Faso.
“Aquí el suelo es sólido. Pero a veces la tierra es muy frágil. Se nota al picar. El agujero se fisura. Esto da miedo ”, cuenta Frédéric Tindiébeogo, de 23 años, en cuya camiseta negra está la inscripción  “It’s only funny when someone gets hurt” (esto solo es gracioso cuando alguien resulta herido), que él no entiende, pero suena extrañamente premonitorio.
Los niños, enviados al fondo de los tubos por su pequeño tamaño, son las primeras víctimas. Una cuarta parte de ellos han tenido algún accidente, deplora David Kerespars, responsable de la fundación Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en Burkina Faso, activa en una docena de zonas de minas de oro, una de ellas es Nobsin.
En la víspera de la llegada de la AFP a este lugar, cinco menores resultaron heridos, sin precisar la edad, mientras que un hombre ha muerto durante este año, cuenta Ouinin Ouédraogo, de 50 años,  uno de los decanos, para quien la “desesperanza” empuja a los menores a las minas.
Más de diez horas de trabajo diario
Las consecuencias son catastróficas. Desescolarizados, estos jóvenes mineros, de los cuales una gran mayoría trabaja “más de 10 horas diarias” , a menudo “a pleno sol” y “rodeados de gases de cianuro” o de mercurio, ponen su salud en peligro, deplora Marc Rubin, representante de Unicef en Burkina Faso. Peor, los niños están expuestos a explotación sexual, consumo de alcohol o drogas, lamentan el conjunto de los actores.
“Necesitamos un impulso nacional” para contrarrestar el fenómeno, constata M. Rubin. En 2013, gracias a Tdh, cerca de 2.000 menores que trabajaban previamente en las minas fueron escolarizados o seguían una formación profesional.
Interrogado por la agencia AFP, el Ministro de las Minas Salif Kaboré recuerda la próxima creación de una “unidad encargada de la seguridad de las minas”, se encargará sobre todo de impedir el trabajo infantil en las 600 explotaciones clandestinas identificadas.
Cerca de un tonelada de oro se ha extraído del subsuelo burkinés en 2013, según el ministro, oficiosamente el doble, contra las 32 toneladas que se producen industrialmente
Esta extracción de oro existe en “todos los países productores de oro” constata. “Sería utópico pensar que se va a prohibir. Pero es preciso intentar conseguirlo ”, para lograr otro futuro para los menores de Burkina Faso.
Fuente: Tdh Lausanne