lunes, 9 de junio de 2014

Malí - La motobomba de la esperanza

En Malí, la crisis humanitaria, militar y política deja lugar progresivamente a la continuación del proceso de desarrollo interrumpido durante dos años. Sin embargo, en esta región todavía frágil, las necesidades importantes subsisten en términos de seguridad alimentaria, acceso al agua potable, a los cuidados de salud y a los servicios sociales. Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) apoya a la población en el renacer de sus actividades de subsistencia. La historia de la familia de Aly, pequeño muchacho epiléptico de 5 años, que ha visto cambiar su día a día gracias a la intervención de Tdh.
Son las 8:00h en Kolongo en el distrito de Macina. Aly, un niño de 5 años, acaba de levantarse y como todas las mañanas, se dirige hacia los baños familiares, cuando de repente se cae y empieza a convulsionar. Su padre corre y le acuesta sobre una estera al lado de su abuelo que empieza a murmurar encantamientos para aliviar la crisis de la cual, la familia está ya acostumbrada. En efecto, desde hace algún tiempo, las crisis del pequeño Aly, que comenzaron cuando tenía tres años, son cada vez más frecuentes y violentas, hasta cinco veces al día.
Los tratamientos tradicionales no hacen nada para curar al niño considerado por su familia como  “poseído” por los malos espíritus, al final el padre decide llevar a su hijo al hospital. El médico le diagnostica de epilepsia: el niño deberá tomar diariamente los medicamentos que le permitirán evitar estas crisis y poder llevar una vida normal. Pero, ¿cómo pagar estos medicamentos con los limitados recursos que dispone y una familia numerosa de 13 menores?. Los padres tomados por sorpresa, no pueden asegurar la asistencia a su hijo e informan a la asociación de mujeres de Kolongo, apoyadas por Tdh,  que a su vez informan al trabajador social, pidiéndole ayuda.
Después de dialogar con el padre sobre su actividad agrícola que no llega a explotar del todo  a causa de la falta de medios apropiados para regar sus campos, se encuentra una solución: la instalación de una motobomba. El padre de Aly también recibió algo de material (carretilla, rastrillo, regadera), grano y semillas, así como carburante para alimentar su nueva motobomba. Gracias al uso de este equipo, el padre de Aly puede regar ahora más  fácil y rápidamente su campo y rentabilizar mejor su actividad.
Se proporciona a la familia un acompañamiento psicosocial para que Aly no sea rechazado y marginado por su enfermedad. El apoyo de Tdh no se limita al pequeño Aly pues tres de sus hermanas, que a cusa de sus limitados recursos habían tenido que dejar la escuela, han sido matriculadas de nuevo.
Algunos meses más tarde, el trabajador social de Tdh vuelve a casa de la familia de Aly para una visita de seguimiento y recibe una gran sorpresa: la producción del campo casi se ha cuadruplicado y las ganancias por la venta de legumbres y ensaladas permiten al padre de Aly mantener su material y hacerlo funcionar de manera autónoma. Gracias a los pequeños beneficios, la asistencia de Aly y la escolarización de sus hermanos y hermanas están aseguradas. Aly saluda rápidamente al trabajador social y vuelve a jugar con sus amigos. Sus crisis han desaparecido y lleva una vida normal. ¡El próximo año, será el turno de ir al colegio!
Tierra de hombres provoca un cambio positivo en la vida diaria de más de dos millones de niños y de sus familias cada año. Conoce más nuestro proyectos en proyectos en Malí.
Fuente: Tdh Lausanne