jueves, 12 de junio de 2014

En la actualidad todavía hay casi 170 millones de niños y niñas que se ven obligados a trabajar


Hoy, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la Fundación Terre des hommes-Lausanne publica un informe en el que se muestra la situación actual de la esclavitud infantil y de trabajos forzosos a la que se ven sometidos millones de niños y niñas
El trabajo forzoso infantil es un problema global. Según las últimas estimaciones mundiales de La Organización Internacional del Trabajo, el número total de niños y niñas trabajadores por todo el mundo en el año 2012 es de 168 millones.
Según la OIT para acelerar la disminución del trabajo infantil la comunidad mundial debe abordar las causas que lo originan de manera más eficaz.
“No hay secreto alguno sobre lo que es necesario hacer”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder. “La protección social, junto a la educación formal de calidad, universal y obligatoria al menos hasta la edad mínima de admisión al trabajo, condiciones laborales decentes para los adultos y los jóvenes en edad de trabajar, una legislación eficaz y un diálogo social consolidado, forman parte en conjunto de una respuesta adecuada al trabajo infantil”.
Sin embargo, hay muy pocos datos disponibles sobre el número de niños en todo el mundo que se ven obligados a trabajar. Es sorprendente, dado el carácter ilegal de esta mano de obra; que los métodos de recolección de datos, tales como encuestas estadísticas, de uso común en otras áreas de investigación simplemente no dan resultados fiables en este caso.
Otro problema en la recogida de datos es la forma en la que se describen las formas de trabajo forzoso como mano de obra. Además de las formas ilegales como la esclavitud, hay una gran zona gris en lo que respecta a la mano de obra de los niños y niñas, por regla general prohibido por la ley, que se están convirtiendo en trabajo forzoso.
La Fundación Tierra de hombres y el economista Friedel Hütz-Adams han reunido más de un centenar de fuentes legales, definiciones, estudios, datos y manifestaciones, así como las historias de las víctimas, que dibujan una imagen actual de la situación general, realizando un informe para mostrar esta situación. Este estudio concluye con recomendaciones a los gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales para prevenir y erradicar el trabajo forzoso de los niños y las niñas. Entre estas conclusiones se aportan claves para combatir y prevenir el trabajo infantil.
La lucha contra la pobreza
Una de las principales causas de la persistencia del trabajo forzoso infantil es la situación económica de las familias de estos menores. Los estudios han demostrado que cuando se introducen mejoras en las prestaciones sociales, el número de niños y  niñas trabajadores baja drásticamente. Medidas como la creación de empleos decentes y la introducción de un salario digno para los adultos juegan un papel importante en este proceso.
La educación y las normas culturales
Aparte de la situación económica de las personas, sus antecedentes culturales y educativos son también factores importantes en la persistencia del trabajo infantil forzado. Una educación libre, obligatoria y de buena de calidad para todos los niños y niñas es un instrumento eficaz para protegerlos contra el trabajo forzoso a largo plazo, ofreciéndoles posibilidades para un trabajo decente en el futuro.
Por lo tanto, se debe dar la máxima prioridad en estos aspectos en los presupuestos nacionales y en el desarrollo para la cooperación.
Los gobiernos, en colaboración con las asociaciones empresariales, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, iglesias y otras instituciones religiosas pueden ayudar a romper la aceptación de formas de trabajo forzoso en grupos específicos de la población.