domingo, 18 de mayo de 2014

Cuando el tiempo es caprichoso


El cambio climático es actualmente una realidad. Los sucesos meteorológicos extremos tales como inundaciones, ciclones y sequías se multiplican en el mundo entero, con consecuencias devastadoras para las poblaciones concernientes. Cómo evolucionan estos cambios y cuáles serás sus efectos en el trabajo de Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) en los países en desarrollo, esto es lo que han aprendido los donantes de Tdh durante un encuentro exclusivo.
¿Después de días confusos, por fin un alegre rayo de sol? No hay tema que se hable tanto como el tiempo. El tiempo a fin de cuentas nos afecta a todos, a algunos más, a otros menos. El hecho es que los cambios climáticos son perceptibles en las regiones particularmente amenazadas. Solamente en estos tres últimos años, tres ciclones han barrido Asia, con fatales consecuencias. Sandra Boner, mujer del tiempo en la radio y la televisión alemana SRF, y embajadora de Tdh, así como Nathalie Praz, responsable del programa Asia de Tdh, las dos son expertas en el tiempo que hace y sus consecuencias. Las dos conferenciantes han intentado crear una relación entre los cambios climáticos actuales y la ayuda humanitaria de mañana y han dado ideas interesantes sobre su trabajo.
Durante más de 10 años en la terraza del tiempo  
Programa semanal  televisado con una decoración familiar o una gran gala de diversión en el estudio ante un numeroso público, una visita de la SRF al comienzo de la reunión ha permitido a los invitados echar un ojo a los entresijos de la SRF y simultáneamente aprender a conocer el puesto de trabajo de Sandra Boner. Ergoterapeuta diplomada, presenta desde hace más de 10 años el tiempo en la radio televisión suiza-alemana. En colaboración con un equipo de 14 meteorólogos, Sandra Boner calcula el pronóstico del tiempo de los próximos días con ayuda de indicadores como la presión atmosférica, la temperatura y la humedad del aire. Y para la emisión propiamente dicha, la presentadora coge altura; desde la terraza de metereología, en el piso 14 del edificio de la SRF en la Fernsehstrasse (calle de la televisión) en Zurich, ella informa a los señores y señoras suizos de los pronósticos para los próximos días, esto sin importar el tiempo que haga. Viento, lluvia o tempestad, “Solo en caso de tormenta y rayos nos quedamos dentro”, añade Soleure. Incluso después de 10 años de metereología, Sandra Boner habla siempre con el mismo entusiasmo: “Finalmente, cada día hay un nuevo tiempo y por consiguiente un nuevo reto”.
Las consecuencias para los países en desarrollo
Gracias a las emisiones del tiempo y a los pronósticos precisos, aquí podemos prepararnos para el mal tiempo, pero en numerosas regiones del mundo, el mal tiempo llega a menudo de manera totalmente inesperada. Las muertes debidas a las catástrofes naturales representan un número desproporcionadamente elevado de niños y niñas y mujeres; muchos niños se pierden y son separados de sus familias. Y los daños materiales también son enormes: diques rotos, casas y escuelas destruidas, campos inundados. “Un campo de arroz inundado de agua salada no puede ser cultivado durante al menos un año”, ha declarado Nathalie Praz, responsable de los programas Asia de Tdh. Nathalie Praz ha explicado que las familias pierden su modo de subsistencia y les resulta imposible cubrir sus necesidades. Son precisamente las regiones regularmente golpeadas por las catástrofes naturales las que deben luchar contra los problemas a largo plazo: “los niños sufren cada vez más de la falta de alimentos y de diarrea, el acceso al agua potable es difícil”.
Tierra de hombres trata la raíz de los problemas
Solamente en estos tres últimos años, tres ciclones (Mahasen en Bangladesh, Phailin en India y Hayian en  Filipinas) han barrido Asia, con consecuencias devastadoras para la población. La organización tiene un enfoque global que reúne ayuda inmediata, reconstrucción y desarrollo. Se trata por ejemplo, de cubrir primero las necesidades más urgentes de la población, luego avanzar hacia una segunda etapa de reconstrucción de infraestructuras que puedan resistir las catástrofes. Pero Tdh se esfuerza también en sensibilizar de la situación que viven los seres humanos en las regiones particularmente amenazadas y de transmitirles conocimientos y competencias con el fin de que sean capaces de adaptarse mejor al cambio climático y reforzar su capacidad de resistencia. En este sentido un proyecto representativo son los jardines colgantes que resisten a las inundaciones y a las subidas de la marea: “por eso estas huertas  han sido construidas en las zonas altas y están protegidas en caso de inundación y, a pesar de todo, la familia puede recoger su cosecha”, ha explicado Nathalie Praz. Estas huertas gozan de una gran popularidad sobre todo en Bangladesh y constituyen un buen ejemplo de las modestas acciones que la población puede realizar para oponerse a las consecuencias inmediatas del cambio climático.
Fuente: Tdh Lausanne