miércoles, 2 de abril de 2014

Suiza - Para mi Tdh, es… volver a la vida


Adugna abrazado por la conductora de entonces y su esposa
Cerca de 30 años después de la operación que le salvó la vida, Adugna Abebe ha vuelto a Suiza al lugar de su curación. Susanne Wachtl, la conductora de la época, está de nuevo al volante de su pequeño coche para llevarle a Massongex.
Adugna sufría de un tumor grave en el cerebro que le oprimía los ojos (hidrocefalia retinoblastoma). Este tumor que primeramente le dejó ciego, siguió creciendo. A los 16 años, comprendió que sin cuidados, no viviría más tiempo. Solo una operación podía salvarlo, pero esta operación no era posible realizarla en Etiopía en los años 80.
La delegación de Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) sobre el terreno organizó el traslado de Adugna a Suiza. En julio de 1984, a la edad de 17 años, voló con otros dos niños enfermos para recibir los cuidados necesarios. Fue operado en Ginebra el 16 de julio y pudo abandonar el hospital un mes y medio después. Después de la convalecencia en la casa de Tdh para niños y ni/empezó en Tdh participando en   imñas de Massongex, en Valais, pudo volver a Etiopía exactamente tres meses después de su llegada.
Adugna en Massongex, 1984
Actualmente, Adugna vive en Londres, donde ha acabado sus estudios de historia, geografía, sociología y ciencias políticas. Está casado y es padre de dos adolescentes de doce y catorce años. Cerca de 30 años después de este regreso a la vida, ha decidido viajar a Suiza acompañado de su mujer. Esta última, le guía y le describe los paisajes y los lugares que ellos visitan y las personas con las que se encuentran.
Durante su visita a la sede de  Tierra de hombres en Lausana, Adugna se acuerda de otros niños y niñas acogidos en Massongex –unos 15 en su época- y de las personas que se ocuparon de él. Sobre todo de Susanne Wachtl, la conductora voluntaria que le llevaba del hospital a su hogar en Valais.
Susanne empezó en Tdh participando en la venta de naranjas. Ella llevaba a Adugna porque ella habla inglés y se sentía particularmente afectada por su destino al tener un hijo de la misma edad. “Qué momento de alegría cuando pude acompañar a este niño enfermo al aeropuerto”, nos cuenta con emoción. Ella continuó con los viajes, pues vive cerca del aeropuerto y sobre todo es una de las pocas personas que se atreve a conducir con cualquier tiempo sobre todo en invierno con nieve.
Fuente: Tdh Lausanne