viernes, 18 de abril de 2014

Siria-Jordania - "Mi vida en el campo de refugiados «cinco estrellas"

‘’Mi nombre es Amina, soy de Der’aa, en Siria. He llegado a este campo hace unos meses con mi padre, mi madre, mis hermanos y mis hermanas. Hemos huido de nuestra vida cotidiana a causa de las explosiones y las frecuentes muertes de los habitantes. Mi padre me ha explicado que ahora somos refugiados, razón por la cual vivimos ahora aquí, en este campo.
Las cosas son distintas que en casa, incluso aunque todos mis amigos sean de Der´aa. Los alambres de púas que rodean el campo, las cámaras de video que graban continuamente y los hombres armados, que llevan gafas de sol, son omnipresentes. Nosotros no estamos autorizados a salir de este lugar. Hay polvo y arena por todas partes. Cuando llegamos hacía mucho frío y ahora hace mucho calor. A veces hay explosiones y los helicópteros pasan por encima de nuestras cabezas. El ejército jordano se entrena y mi padre me ha explicado que no hay nada que temer. Yo le contesto que no estoy nervioso pero sin embargo no puedo dormir por las noches.
En el campo todo el mundo vive en caravanas. Todo es gris: las caravanas, el polvo, la arena. No hay colores. Mis hermanos, hermanas y yo hemos dibujado flores y un río en nuestra caravana. Nuestros vecinos viven siete en una sola habitación. Cada día nos llevan el desayuno, la comida y la cena a nuestra caravana. Mi madre está triste pues no tiene posibilidades de cocinar. No hay mercado y no puede hacer mi plato favorito, el Kawaj. La mayoría de las veces, comemos la misma comida acompañada de arroz blanco. No me gusta esto y no como esto habitualmente en Der´aa.
Cada mañana, voy a la escuela situada en el campo. Cada mediodía vamos a un centro a jugar con nuestros amigos. Soy feliz aquí, pero cuando entro en la caravana veo las caras aburridas y tristes de mis padres. Mi padre no tiene permiso para trabajar y a menudo nos levanta la voz. Cuando estábamos en Der´aa, él vendía pan en un comercio pero no tiene permiso aquí para hacer lo mismo. Un día, mi tío vino a vernos pero mi padre me ha dicho que no tiene autorización para entrar en el campo. Estábamos tristes por no poder verle cuando solo nos separaban algunos metros.
Tenemos una caravana y comida cada día pero nos gustaría tanto volver a Der´aa algún día…”    
Amina no es una persona real pero el campo emirato-jordano (ECJ) de Marjeeb Al Fahood y las condiciones de vida lo son. Esta historia agrupa de hecho el testimonio de varios refugiados sirios. El campo de refugiados “Cinco estrellas”, a veces objeto de bromas por parte de los medios cuando se le compara con otros campos de refugiados que hay en Jordania o alrededores, se encuentra en medio del desierto en la parte este de Jordania, a docenas de kilómetros de la frontera siria.
Allí la temperatura puede descender hasta menos 8 grados en invierno y subir hasta más 50 en verano. Actualmente viven allí 3.841 refugiados, el 66% de ellos son niños y niñas menores de 18 años. En un mes el campo va a hacerse más grande y coger a cerca de 10.000 refugiados de los cuales la mayoría son menores. La cruz roja de los Emiratos Árabes Unidos abrió este campo en 2013, con el aval del Gobierno jordano. Con el fin de cubrir las necesidades básicas de todos los refugiados, y asegurarles protección, las autoridades del campo han puesto en marcha una lista imprecisa de cosas que los acogidos sirios deben o no deben hacer. Por ejemplo, los refugiados no tienen el derecho de salir libremente del campo o recibir visitas, está prohibido cocinar en el campo, etc. En consecuencia, aunque el campo ofrece caravanas nuevas, tres comidas al día por cada refugiado, servicios médicos, agua potable e instalaciones sanitarias así como acceso a la educación, el ambiente general del campo es deprimente. La población del campo está desocupada, el aburrimiento y el estrés se sufren en general y los refugiados pasan los días sin hacer nada, solo recordar su vida en Siria y las trágicas y traumáticas razones que les han llevado a huir de su país. Estas condiciones pueden conducir a depresión y a violencia doméstica, por lo que las personas a cargo del campo así como las agencias que están activas allí deben estar vigilantes.
Sin embargo, gracias a la intervención de Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) y al apoyo de Unicef, que trabajan en el campo desde su apertura en primavera de 2013, 2.363 niños y niñas se han beneficiado hasta ahora del apoyo psicosocial diario y de actividades recreativas. Reunidos en grandes tiendas, llamadas “Espacios de acogida niños/adolescentes”, los trabajadores sociales de Tdh han atendido a 3.400 niños y niñas y a sus familias. A través de estas actividades, los equipos de Tdh difunden los mensajes de protección y hacen de la sensibilización el objetivo de la protección a la infancia. Desde abril de 2013, se han creado dos comités para la protección a la infancia con el apoyo de Tdh y la autorización de la dirección del campo. Está compuesto de 18 voluntarios/as escogidos y formados por Tdh que organizan pequeños eventos en el seno del campo y difunden mensajes sobre la protección a la infancia. En 2014, Tdh continuará interviniendo en el campo emirato-jordano donde las necesidades, a pesar de las condiciones decentes de vida, son enormes y la protección a la infancia es una preocupación mayor.
Fuente: Tdh Lausanne